Ignacio Ruiz se clasifica y reveló duro momento de salud que le hizo replantearse: “Yo me siento más cerca de los rancheros que de la música urbana”
El chilote estuvo nominado a los premios Pulsar, aunque para la categoría Mejor Disco Ranchera era prácticamente un forastero tras dedicarse más al corrido que a la cumbia, como sus otros colegas nominados. También detalló que en este último tiempo fue operado por un tumor, hecho que lo hizo resucitar como el ave fénix: “Siento que desde ahí volví a nacer. Veo todo con diferentes ojos”.
De las tres entrevistas que hemos tenido, esta tal vez fue la menos aesthetic. Nacho estaba medio enfermo entre la oscuridad de la cámara y uno sufriendo los resabios de despertarse sin dormir sus ocho horas.
Hace un par de días, el Ignacio Ruiz había participado en la ceremonia de los premios Pulsar por su nominación a Mejor Álbum de Ranchera.
“Fue una experiencia bacán. Feliz de ser considerado. Estábamos conscientes de que las posibilidades de ganar eran bajas”, explica el ancuditano tras el triunfo de Alanys Lagos sobre su disco Corridos chilenos vol. 2. Un proyecto que tildarlo de corrido pura sangre no sería lo correcto, pues también hay toques con el folclor chileno y el pop alternativo.
-En La Cuarta votamos. Fuiste el pick uno, ojito.
-Sí, pero el disco era de corrido y la categoría no calzaba con mi disco. Aun así creo que me pusieron ahí porque formo parte del universo sonoro de la música, pero claro, no era mi categoría. No tenemos categoría. Es una buena señal. Estoy feliz de ser invitado a ese tipo de cosas, de tener el roce con la industria de la música chilena.
El chilote radicado en Santiago, que comenzó a los 16 años a hacer canciones desde la Isla Grande de Chiloé, primero con un reggaetón introspectivo para luego pasar al corrido, un cambio nada inusual si se conoce el escenario carretero del sur de nuestro país, donde la ranchera es como el pan pa’ el desayuno.
“Canciones para una compañera de trabajo”, “Fulbo” o “Corridos chilenos, vol. 1” forman parte de la discografía y camino donde Ruiz ha armado su camino. Hoy su misión es clara, tal cual como lo mencionó anteriormente con nuestro medio: que el corrido chileno sea una escena respetada. “Nos toca crear una escena de cero, una escena que aquí no existe tanto”, señaló en 2024 con nosotros.
“Santiago va a ser lo último que se va a rancherizar”
-¿Te sientes parte del mundo ranchero? ¿Te sientes un artista ranchero, Nacho, o eres otra cosa?
-Yo sí me siento más cerca de los rancheros que de la música urbana. A mí siempre me dicen que es urbana y cosas así, pero yo personalmente no me considero para nada urbano. Creo que es una música de la región, que viene del sur y que habla de otras cosas. Obedece a otro tipo de pulsión creativa, muy distinta de la música que se hace en Santiago.
También, desde mi parte, los corridos tumbados de México son más urbanos. Siento que la música que hago yo no viene desde ahí, viene más desde el sur, desde una cosa más chilena.
-Tiene un imaginario más sureño. Incluso los corridos tumbados son a veces medio narco, narcocorrido. México está con problemas ahora; por ejemplo, Natanael Cano no puede sacar temas así. Lo tuyo va más por la ideología del sureño. El mismo himno de Chiloé es de pertenencia.
-Yo esto de los corridos chilenos lo empecé a hablar hace como cuatro años. Desde ahí creía que la música que estábamos haciendo se debía llamar así, porque es diferente a los corridos tumbados y porque la mayoría de las personas que estamos haciendo este género somos de regiones.
Creo que si encontramos esta mixtura, esta identidad, entre buscar la interpretación y la forma de tocar —que obviamente tiene una raíz mexicana—, pero que también acoja raíces de ritmos que se tocan acá, la gente del sur va a conectar. También está el lenguaje: que no se ocupen palabras mexicanas, sino palabras que se usan acá. Para mí es interpretación, relato y lenguaje. En el momento en que esos tres ingredientes se juntan en una canción de corrido chileno, creo que la gente del sur va a conectar. Pero claro, si llevo a un chico chileno hablando de cosas narco y manda a hacer la pista a México, obviamente acá la gente no lo va a pescar porque no conecta. He visto gente de la escena que está haciendo corridos chilenos, se supone, pero realmente lo único que está haciendo es imitar a México. En el momento en que eso salga y se vea nuestra identidad en este ritmo, va a pasar algo.
Es lo mismo que pasó con el reggaetón. En el momento en que se dejó de tratar de hablar como puertorriqueño y se abrazó nuestra propia cultura, y se empezaron a hacer pistas propias chilenas, ahí fue cuando la gente logró conectar. Yo creo que eso va a pasar, pero tenemos que encontrar una identidad.
-Todo este fenómeno de la música mexicana siempre ha estado en el sur, pero ahora está más externalizado y los medios lo están tomando más. Descendencia Chilena está firmada por Warner, algo que antes uno no esperaría de un grupo de cumbia ranchera. También está Alanys Lagos, como una popstar ranchera chilena. Los Zúmbale Primo también, que son los número uno. ¿Sientes que todo este boom ranchero puede recaer en el corrido y servirles?
-Sí, totalmente. En el momento en que le empecemos a tocar a nuestra propia gente. He visto que hay chicos que hacen canciones como para urbanos, y siento que el público urbano tampoco está conectado con esta música. Por eso no se pegan los temas, porque no forman parte del universo. El público está en el sur, en las regiones. Ahí es donde hay que tocar. Ahí es donde se hacen los festivales, ahí es donde hay un circuito armado. En Santiago todavía no. Lo que llega acá todavía está en lo urbano. Creo que Santiago va a ser lo último que se va a rancherizar, por decirlo así.
-Pasó lo del Pulsar y fue bacán. Imagino que también fue bonito representar la música de Chiloé, que muchas veces es poco comentada por los medios de comunicación.
-Sí, fue bacán. Tuve muchos mensajes de gente que me vio. Mi mamá también me contó que es auxiliar en el hospital y que estaba trabajando, y sus compañeras estaban viendo mi aparición, los tres segundos en que salió mi categoría y me nombraron. Es bonito. En la alfombra roja pasé con la bandera de Ancud y para mí es vital siempre tratar de visibilizar el lugar de donde vengo, porque estoy convencido, porque lo he visto, de que está lleno de talento.
-Súmale Seba Carrasco en Argentina…
-Él es el número uno de Chile y es ancuditano. Yo jugué con él en las series menores. Hay caleta, hermano. Está Diego Low, “Chapa” Suárez. Todos han pasado por la cantera ancuditana.
Para mí es importante que se visibilice que somos chilotes, para que la gente crea más. Para que haya más visibilidad y pueda seguir saliendo talento. Hay mucho talento y gente muy capaz en todos los ámbitos, pero falta creer. Siempre está la dificultad de la distancia y los recursos, claro, pero hay que creer. Para eso voy a estar yo en un futuro. Si estoy en una mejor posición, voy a hacer todo lo posible por ayudar a todos mis coterráneos.
-¿Te sientes profeta en tu tierra?
-No sé si profeta, pero sí siento apoyo. Siento que se estima. Obviamente es algo gradual. No es que yo vaya a Ancud y quede la cagada, pero sí siento amor, mensajes, cariño. Espero que conforme pase el tiempo vaya quemando etapas y sea cada vez mejor. Yo nunca voy a dejar de decir que soy de Chiloé.
Se acercó a Dios
-La Cuarta te ha seguido hace un buen tiempo. Cada cierto tiempo sacamos actualizaciones de lo que está pasando contigo. ¿Cómo has sentido la vida de músico? ¿Sientes que ahora tiene otro sabor? ¿Ya conoces cómo funciona la industria?
-Sí. Desde que saqué mi disco he pasado por muchas cosas no tan buenas. He tratado de aprender hartas cosas que tienen que ver con la industria, con lo que la gente no ve. Muchos pensarían que es sacar una canción, pero hay mucho equipo de trabajo involucrado, muchos recursos, muchas horas de planificación. También está la cosa mental propia del artista, que tiene que lidiar con todo eso y además tener espacio para inspirarse, sacar canciones, hacer contenido.
Además, está tu vida personal, tu familia lejos, tienes que pagar cosas. Si uno no tiene la cabeza bien, o no tiene bien puestos los pies en la tierra, es muy fácil caer en el trago, la droga, en conductas autodestructivas, o simplemente en el estancamiento o la depresión. Que simplemente no seas feliz, que estés yendo hacia donde sea que estés yendo, pero por inercia. A mí me pasó mucho de esas cosas que estoy nombrando. Empecé a tomar terapia y creo que mi vida cambió mucho. Además de eso, llevaba más o menos cinco años con un dolor crónico en la muñeca.
-¿Por el básquet o no?
-No, no fue por el básquet. Tenía este dolor hace más o menos cinco años. Todos los días me dolía la muñeca, todos los días y todas las noches. Todos los días estaba tomando pastillas. El año pasado me pasó que creé resistencia a todas las pastillas que tomaba y se me hizo insostenible. Era una vida horrible. Es horrible estar todos los días con dolor.
Nada resultaba. Había ido a muchos médicos y nada. Hasta ese episodio, yo soy nacido de un hogar cristiano, pero nunca practiqué nada. Incluso por mucho tiempo me consideré ateo. Recuerdo una noche en que estaba desesperado, con muchas ganas de llorar, totalmente frustrado porque no podía dormir. Me había tomado tres pastillas y no me hacían efecto. Le pedí a Dios que me sanara. Como una semana después fui al sexto doctor al que iba. Me dijo que dejara de tomar pastillas y que probablemente pensaba que yo tenía un tumor. Efectivamente tenía un tumor en la mano y me lo extirparon. Siento que desde ahí volví a nacer. Veo todo con diferentes ojos.
Yo sé que me he estancado un poco, pero ha sido porque he estado haciéndome cargo de mi cabeza y de resolver cosas que nunca había resuelto, cosas a las que nunca les había puesto atención en mi vida personal. Ahora estoy en esto de volver a encarrilarme, volver a sacar corridos. Veo todo de una forma diferente y tengo que aprender de todos los errores que he cometido. De aquí para arriba.
-¿Y cuáles son los errores que se cometen?
-Yo creo que estar en un equipo de trabajo, dirigir a todas estas personas…
-Es tu pyme.
-Claro. Hay egos, discusiones, muchas cosas detrás. Y como te decía, uno mismo a veces le entrega demasiado tiempo a la música y no se preocupa de sí mismo, de sus relaciones personales con la gente que quiere, de priorizar la salud, hacer deporte, hablar, contar lo que le pasa. Todas esas cosas las he ido aprendiendo ahora último, a los 26 años. Desde que salí de mi casa nunca dejé de trabajar 12 horas diarias y hacer música. Nunca me preocupé de nada más.
Este año fue para eso: para ponerme al día conmigo mismo y hacer que todo sea sostenible a largo plazo. Estoy seguro de que quizás me hubiese ido muy bien con este disco y hubiese empezado a girar. Cuando saqué el himno de Chiloé ya había dejado de sentirme encantado por hacer música. Sentía que todo el mundo alrededor mío estaba feliz porque me estaba yendo bien, menos yo.
-Es brígido, porque la etapa más viral fue con el “Nuevo himno de Xiloé”. Salió en todas partes: TikTok, medios urbanos especializados, medios tradicionales. Todos llegaron a entrevistarte. ¿Eso lo habías contado antes?
-Creo que ni siquiera estaba consciente de lo que pasaba. No solo yo, creo que la mayoría de los hombres ocultamos nuestros sentimientos, no nos comunicamos muy bien y muchas veces eso radica en que ni siquiera sabemos lo que estamos pasando. A mí siempre me pasó eso. Ahora me puedo conectar un poco, cachar qué estoy sintiendo y no ocultarlo, sino conversarlo, escribirlo, lo que sea. Darse cuenta, estar consciente, conectado contigo mismo, es algo de lo que siempre estuve muy alejado.
-O sea, la lección es encontrar el equilibrio.
-Eso es lo más importante, hermano. Mañana te mueres y listo, nadie se acuerda. Y mañana te pegas y estás lleno de plata, pero estás solo, tampoco vas a ser feliz. Para tenerlas todas necesitas equilibrio. Siempre el equilibrio es lo más importante.
-Como músico chileno, ¿cuál es tu objetivo? ¿Vivir de la música te deja pagado? ¿Cuál es tu aspiración en tu carrera y tu vida ahora con la música?
-Yo siempre he soñado con ser un personaje histórico. Hace poco me puse a leer una cosa y me di cuenta de que los antiguos griegos buscaban el kleos, que es como lo que buscan los héroes, la eternidad o el Valhalla.
Yo siempre he buscado eso. Obviamente quiero tener mucho dinero, pero ni siquiera para mí. Me da lo mismo eso. Me gustaría ser una persona que cambie algo, que deje una huella y aprovechar mi don lo máximo posible para hacer el bien. Fama y dinero, si llegan, bacán. Pero sí quiero dejar una huella. Ese es mi objetivo. Y ser feliz, hermano.
Antes estaba muy obsesionado con la fama y todo eso, pero ahora lo quiero todo. No quiero solamente ser famoso, sino también ser feliz, que mi familia esté al lado mío, que mis amigos estén al lado mío. No tener que sacrificar una cosa por otra.
-¿Se puede tener todo?
-Yo creo que sí, si haces las cosas bien. Por esa bandera me rijo: hacer las cosas bien, trabajar y hasta donde Dios me lleve, llegaré.
-El músico o artista en general siempre busca dejar una huella. Al final, cuando nos vayamos de este mundo, tu música va a quedar en internet. Siento que el músico tiene esa cosa de dejar una huella.
-En general no lo sé. Depende de la música. La música es como los colores. Los estilos musicales son como los colores: cada situación, cada momento de la vida tiene canciones. Los estilos musicales tienen campos semánticos. En un reggaetón, por ejemplo, no vas a hablar contra un político. Hay estilos para hablar de eso y estilos para otras cosas. No sé si algún urbano pensará en hacer canciones para que pasen a la posteridad. Todo tiene objetivos diferentes y cada uno con lo que quiera conseguir. Para mí todo es válido.
1.125
-Cambiando un poco de tema: ahora vamos al EP 1.125 que sacaste hace poquito, que está bien ranchero. ¿Por qué ese EP? Salió en mayo, me parece, y tiene ese corte camionero en la portada.
-Yo siempre trato de poner mi corazón y las cosas que me pasan en toda la música que hago. Quería retratar un tema que, a consecuencia del país que somos geográficamente, mucha gente puede sentir identificado: la distancia. Partiendo desde mi propia historia, estoy separado de mis padres desde hace como 10 años. Voy dos o tres veces al año a mi casa. Hay 1.125 kilómetros que me separan de ellos.
En la isla hay una tradición de migración muy grande. Desde mi abuelo, hasta donde conozco la historia de mi familia. Mis abuelos migraron también. Mi tata me cuenta que a los 16 años se fue a la Patagonia argentina a trabajar, después volvió. La historia del chilote siempre se ha regido por salir de la isla, buscar lo que sea, generalmente dinero y recursos, y después volver.
Así como los chilotes tenemos este viaje, también está la gente de regiones que se viene a la capital. Ahora mismo están los migrantes que dejan sus países por venir a Chile. La migración, el estar lejos de tu familia, es un sentimiento común, y por eso lo quería ejemplificar en este EP.
Hay una canción que se llama “Héroe”, que habla de la distancia de aquí al cielo. Se la escribí a un amigo al que se le falleció su papá hace un año más o menos. Uno como amigo ve el proceso, los altos y bajos que tiene una persona cuando pierde a un ser tan importante como un papá. Por eso quise poner también en el disco ese sentimiento de distancia con la gente que ha fallecido.
-¿Tu canción favorita del EP?
-Creo que “Compañera de vida” y con “Vitamina” me pasa que siempre que la tocamos la gente prende rígido. Pero “Compañera de vida” siento que está muy bien escrita y me gusta mucho. Esas dos son mis favoritas.
-Qué cositas se vienen…
-Tenemos planeado hacer un EP de covers, justamente pensando en lo que hablamos al principio: que la gente que escucha música ranchera lo cache. Tengo un cover de “La gata bajo la lluvia” como corrido, muy diferente. La gente va a conocer la canción y además va a cachar el sonido de los corridos chilenos.
Creo que es un trabajo de evangelización, por decirlo así, que hay que hacer. Hay que seguir haciéndolo con todos los chiquillos que estamos haciendo corridos. Esto es literalmente salir a predicar con canciones para que la gente se entere de lo que estamos haciendo y se siga levantando la escena. En algún momento tendremos nuestra categoría en los Pulsar, si Dios quiere. Pero eso hay que ganárselo.
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