Keyblade en Chile: El rapero español que mezcla el freestyle con la cultura pop
La mente y voz detrás de las Épicas Batallas de Rap del Frikismo será uno de los grandes invitados de la próxima edición de Expogame.
Con más de 7 millones de suscriptores en YouTube y videos que han llegado a acumular más de 200 millones de vistas, Alejandro Torres Martin, más conocido como Keyblade, es todo un referente en lo que respecta a la cultura ñoña.
Proveniente de España, el cantante y creador de contenido creó su canal el año 2010 y desde allí no ha parado. Su especialidad es hacer canciones basadas en el mundo gamer y geek, siendo su creación estrella las Épicas Batallas de Rap del Frikismo, elaboradas canciones en las que dos personajes antagónicos como Godzilla y King Kong, las Tortugas Ninja y los Power Rangers o Pac-Man y Kirby se enfrentan en batallas de rap muy parecidas a lo que sería un duelo de freestyle.
Y este año, Keyblade aterrizará en Chile para compartir y cantar frente a sus fanáticos en Expo Game 2026, evento que se realizará el próximo 2, 3 y 4 de octubre en Estación Mapocho. El domingo 4 será la presentación de Keyblade, quien no solo realizará un show musical en vivo sino que también tendrá espacio para compartir con sus fans. Previo a su llegada, Keyblade conversó con La Cuarta sobre sus inspiraciones, lo que conoce de Chile y que espera de este encuentro con el público latinoamericano.
Hay un dicho muy popular que afirma que Chile es el país más rapero del mundo. ¿Cuál es tu relación con la fanaticada y nuestros exponentes del género?
—Yo sobre todo he consumido mucho freestyle chileno, tengo una relación muy estrecha con él, más que con la música ciertamente. He seguido muy de cerca la corriente chilena con referentes como Teorema, El Menor o Meta, y siento un gran feedback de su parte.
En cuanto a la música, aunque no estoy tan familiarizado con toda la escena, hay artistas que me molan mucho, como Karma 94, un chaval que descubrí hace poco y me encanta lo rompedor que suena. Siento que hay mucho potencial que me gustaría seguir indagando. Si la escena urbana de allá sigue experimentando con esa variedad, me encantaría mezclarme con esos sonidos.
Las Batallas de Rap del Friki no son improvisadas, pero guardan esa estructura clásica de ataque y respuesta propia del freestyle. ¿Te inspiras en ese formato para estructurarlas?
—Totalmente, siempre ha estado muy mezclado. Yo era muy fan del freestyle desde el principio, y con los años he visto cómo las Épicas Batallas y el freestyle han seguido caminos paralelos. Es muy habitual que a alguien que le guste el freestyle también disfrute de este formato. Ha habido una retroalimentación “fantasma”, muy sutil y bonita entre ambos y se han nutrido una de la otra.
¿Qué te motivó a utilizar los videojuegos y la cultura pop como el eje central de tu carrera musical?
—Pues la verdad, pura afición. Realmente fui friki antes que músico, disfrutaba de los videojuegos y del anime antes de descubrir el rap. Fue un poco a raíz de Porta y su Dragon Ball Rap, que me abrió la puerta a decir: “¡Hostia, me gusta Dragon Ball y me mola cómo suena esto en música!”. Y no es como que desde ese momento solo consumiera nerdcore o solo múisca de videojuegos, pero de algún modo me atrapó.
Como soy tan fanático de las historias y atmósferas de los videojuegos, me resulta muy fácil inspirarme en ellos. Lo tomé por gusto y luego seguí comodidad y vocación.
Tras tus visitas a la región, ¿cómo definirías la principal diferencia entre el público latinoamericano y el español?
—Es muchísimo más pasional En España mi público también es superagradecido y volcado, pero en Latinoamérica hay una locura y una pasión en general que es contagiosa. Aquí mismo en España lo típico es que se sepan 3 o 4 temas y luego no conecten mucho, pero en Latinoamérica hay una respuesta brutal. Supongo que es por la sensación de que vienen alguien que cruza el charco.
Los conciertos allá son increíbles. Al principio me abrumaba porque el público gritaba tanto que me superaba, pero ahora he aprendido a domarlo y es muy divertido tocar allí.
Considerando que visitas eventos enfocados en videojuegos y cultura pop como la ExpoGame, ¿en qué juegos te gustaría medirte contra tus fanáticos chilenos?
—No soy muy de jugar de forma competitiva online, pero le estoy dando bastante a Pokémon con el Champions, así que estaría gracioso hacer un torneo a ver qué pasa. También me gusta el Super Smash Bros., juego bastante a Fortnite con amigos y al Rematch. Alguno podría retarme, sobre todo a Pokémon.
En cuanto al juego de cartas coleccionables, me gustan las mecánicas y la estrategia de los videojuegos más que el coleccionismo, aunque reconozco que las cartas son preciosas.
¿Qué personajes chilenos te gustaría ver en una Batalla del Rap del Friki?
—En cuanto a creadores o referentes, me encantaría colaborar con MissaSinfonia o que se sumase alguien del free como Teorema. También con Ikato, un colega de allá con el que ya tengo alguna colaboración.
Y de la cultura pop chilena, de 31 Minutos estaría guay. He visto muchas de sus canciones y me molan bastante. Molaría mucho hacer algo como 31 Minutos contra Barrio Sésamo. Es una propuesta que voy a estudiar.
Al componer estas batallas, el público es quien decide al ganador en los comentarios. ¿Cómo equilibras tus gustos personales con la imparcialidad del guion?
—Intento que ambos personajes tengan referencias muy divertidas y propongan un buen show. Quien quiera defender a un personaje va a encontrar argumentos para aferrarse a él, y quien sea neutral podrá decidir según lo que vea.
Ahora le doy más peso a la narrativa a través de la animación. Que un personaje me guste no significa que deba ganar siempre, a veces me gusta que sea un personaje traumado y eso lo hace salir derrotado, pero cumple su papel. Escribo para que sea disfrutable sea cual sea la saga.
En el último tiempo has apostado por una evolución visual completa con animación propia. ¿Cómo llegaste a la conclusión de dar ese salto de calidad?
—Buscaba subir el listón del canal. Tras un breve parón con las batallas, sentí que el formato clásico de AMV se me quedaba corto. Además, el uso de metraje original traía muchos problemas de copyright con las series y animes.
La animación me da tranquilidad respecto a los derechos del vídeo, eleva la calidad y me otorga una libertad creativa enorme. Los personajes pueden interactuar de formas que serían inimaginables montando clips tradicionales, como hacer que Galactus aparezca e interactúe con Pac Man y Kirby. Se ha convertido en una pequeña serie de animación y me encanta ese rumbo.
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