Por Paulo QuinterosLavadoras inteligentes y crisis hídrica: cómo la tecnología doméstica empieza a marcar diferencia en el consumo de agua
En medio de la sequía que afecta a Chile, el uso de electrodomésticos más eficientes aparece como una herramienta concreta para reducir el gasto hídrico en los hogares.

Este 22 de marzo, jornada que conmemora el Día Mundial del Agua, vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que en Chile ya es estructural: la escasez hídrica.
Y es que el país enfrenta una sequía prolongada que ha tensionado tanto los ecosistemas como el consumo urbano.
En ese contexto, los hogares se han convertido en un foco clave. Según datos de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), el consumo residencial registró aumentos importantes entre 2020 y 2025, impulsado en parte por cambios en los hábitos y mayor permanencia en casa.
Esta tendencia no es menor. Diversos estudios advierten que, si no se introducen cambios en la forma en que se utilizan los recursos, la demanda urbana podría presionar fuertemente los sistemas de distribución en los próximos años.
El escenario se vuelve más complejo al considerar factores climáticos. Investigaciones del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 han documentado que desde 2000 existe un déficit sostenido de precipitaciones, junto con una reducción en los glaciares, lo que limita las fuentes naturales de agua.
Las proyecciones apuntan a que hacia 2030 la zona central enfrentará una disminución aún mayor en el caudal de sus ríos, reforzando la necesidad de reducir el consumo en todos los niveles, incluido el doméstico.
En este escenario, la eficiencia dentro del hogar comienza a tomar protagonismo. Uno de los focos está en el uso de lavadoras, uno de los electrodomésticos que más agua utiliza en el día a día.
Algunas tecnologías recientes incorporan sistemas de inteligencia artificial (IA, software que analiza datos para optimizar procesos), capaces de ajustar automáticamente los ciclos de lavado según la carga y el tipo de tejido.
Esto permite evitar ciclos innecesarios o excesivos, lo que se traduce en un uso más preciso del agua y la energía. En términos simples, la máquina adapta su funcionamiento en lugar de operar siempre bajo parámetros fijos.
Por ejemplo, el sistema AI DD (Inteligencia Artificial Direct Drive) de LG utiliza una base de datos de 20.000 patrones de lavado para decidir la rotación óptima, evitando ciclos innecesariamente largos que desperdician litros de agua.
Actualmente, el mercado chileno cuenta con modelos con precios más competitivos que van desde los 350.000 pesos, que permiten no sólo optimizar el uso de agua sino además monitorearlo en directo desde una App.
En cifras, es importante destacar que estos sistemas pueden reducir entre 20 y 35 litros por lavado en comparación con modelos tradicionales. En un hogar promedio que realiza varios ciclos semanales, el ahorro acumulado puede superar los 5.000 litros anuales.
Ese volumen no es menor: equivale a varios años de consumo básico de agua por persona, lo que muestra el impacto que pueden tener pequeños cambios en la rutina doméstica.
Además, algunos modelos permiten monitorear el consumo en tiempo real a través de aplicaciones móviles, facilitando una mayor conciencia sobre el uso del recurso.
A futuro, la industria apunta a integrar funciones más avanzadas, como la recirculación de agua dentro del mismo ciclo y sensores que detectan el nivel de suciedad (turbidez), con el objetivo de reutilizar el recurso sin afectar el resultado del lavado.
Imperdibles
Lo último
hace 13 min
hace 19 min
hace 30 min
hace 42 min
16:49
Lo más leído
3.















