Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva

Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.
Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.

Aborda elementos tanto verbales como no verbales, mientras que su trasfondo promete ser útil para lograr interacciones más claras y eficientes con otros.

Son numerosos los especialistas que han profundizado en que existen distintos tipos de inteligencia. Y una de ellas es la emocional.

Esta es descrita por la organización estadounidense Mental Health America como la capacidad de una persona para gestionar sus propias emociones y comprender las de quienes la rodean.

Según la citada fuente, esta involucra elementos como la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales.

Se considera que las personas con un alto nivel de inteligencia emocional (IE) pueden identificar cómo se sienten, en qué se traducen esos sentimientos y cómo afectan a su comportamiento y a la interacción con otros individuos.

En este sentido, para lograr una comunicación efectiva, se consideran tanto los aspectos verbales como los no verbales.

Y uno de los especialistas que se ha dedicado a investigar dicho ámbito es el psicólogo Albert Mehrabian.

De hecho, sus trabajos llevaron a que en 1967 se refiriera a lo que es conocido como la regla 7-38-55, la cual plantea tiene una relación directa con la comunicación y la IE.

Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.
Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.

En qué consiste la regla 7-38-55 y cómo se relaciona con la inteligencia emocional

Mehrabian plantea que el significado de lo que se quiere transmitir —y cómo será interpretado— se distribuye en tres áreas, cada una con un porcentaje.

Su análisis sugiere que el 7% de lo que se desea expresar se comunica a través de las palabras, mientras que el 38% es mediante el tono de voz al hablar y el 55% con el lenguaje corporal.

Aquello aplica para distintos tipos de interacciones sociales, las cuales pueden ir desde una reunión de trabajo hasta una conversación con un cercano o con un desconocido que te consulta por una dirección.

Pese a que distintos especialistas han dudado de la veracidad de esos porcentajes con el paso de los años, a nivel general sí hay un consenso en torno a que el trasfondo de esta regla puede ser útil para lograr una comunicación efectiva.

El psicólogo Sebastián Ibarzábal declaró recientemente a La Nación que “el método se relaciona intrínsecamente con la psicología, porque esta es una disciplina que estudia en profundidad recursos y habilidades como la empatía, la comprensión emocional y la capacidad de interpretar las señales no verbales en el desarrollo de relaciones saludables y la resolución de conflictos”.

No obstante, hizo hincapié en que también se debe considerar el contexto en el que se da la interacción, ya que, a modo de ejemplo, no es lo mismo una instancia formal que una en la que los interlocutores tienen confianza y hablan de temas personales.

Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.
Qué es la regla 7-38-55 y cómo la utilizan las personas con alta inteligencia emocional para comunicarse de forma efectiva. Foto: referencial.

Si bien las palabras elegidas pueden ser las mismas, la entonación, el timbre, la postura corporal y los gestos probablemente sean muy diferentes. Lo cual revela el proceso interno que la persona está transitando en cada momento y cómo está evaluando cada situación”, enfatizó Ibarzábal.

A esto se le suma que se debe tener en cuenta que las situaciones y los rasgos de cada persona pueden variar considerablemente dependiendo de cada caso.

Bajo esta línea, destacó que más que pensar insistentemente en cómo se podría aplicar esta regla, es recomendable considerar su trasfondo para “pulir las formas y lograr un intercambio más eficiente y claro”.

“No se debe perder de vista la expresión auténtica de las emociones y pensamientos”, advirtió, para luego sentenciar que “la empatía, la escucha activa y la comunicación clara suelen ser elementos fundamentales para un diálogo efectivo y saludable”.

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