Por Paulo QuinterosReview | LG OLED C5, un televisor que representa lo mejor de lo mejor y que exige sacarle verdadero provecho
Probamos el LG OLED evo AI C5 de 65 pulgadas, un televisor que apuesta por negros perfectos, contraste extremo y compatibilidad total con 4K HDR y consolas actuales. Una experiencia premium que solo se justifica si realmente vas a exprimir contenido de alta calidad.

A la hora de elegir un televisor, el salto de calidad más evidente hoy está en el terreno del OLED.
No solo por su diseño ultradelgado y elegante, sino porque su imagen 4K ofrece una profundidad y un nivel de detalle que simplemente están en un nivel superior. Y en ese terreno, lo más destacado de su propuesta es que los negros en pantalla no son “oscuros”: son realmente negros. Y eso sin duda cambia por completo la experiencia.
La clave técnica está en cómo funciona la tecnología. A diferencia de los televisores LED tradicionales, que dependen de una luz trasera para iluminar la pantalla, los paneles OLED utilizan píxeles que se encienden de manera independiente. Cuando una zona de la imagen debe ser negra, el píxel simplemente se apaga por completo. El resultado es un contraste espectacular y una precisión en sombras que los sistemas con retroiluminación no pueden replicar.
En ese terreno, LG lleva años afinando la fórmula. Su serie C se ha convertido en una referencia dentro de la gama alta, posicionándose temporada tras temporada como uno de los estándares frente a los que se mide el resto del mercado.
Y en esta ocasión pudimos probar el televisor LG OLED evo AI C5 4K de 65 pulgadas.

Lo primero que hay que destacar es que la estrategia de la tecnología de LG - llamada WOLED (White OLED) - parte de una base de píxeles que emiten luz blanca y, a través de filtros de color, construyen las tonalidades rojo, verde y azul. Es un enfoque que la marca ha perfeccionado durante años y que destaca por su precisión cromática y una estabilidad en distintos niveles de brillo.
En el caso del C5, también hay que sumar a su procesador con capacidades de inteligencia artificial está optimizado para entregar imágenes más orgánicas, con colores equilibrados y tonos de piel que se perciben creíbles, lejos de la saturación artificial. Además, su rendimiento en escenas oscuras es especialmente sólido, aprovechando al máximo la capacidad del OLED para controlar la luz a nivel de píxel.
A eso se suma la compatibilidad con los principales formatos HDR del mercado: Dolby Vision, HDR10 y HLG. En particular, Dolby Vision - uno de los estándares HDR dinámicos más celebrados - ajusta brillo y color escena por escena, lo que permite una representación más fiel de la intención original del contenido.
Y ese no es un detalle menor: buena parte de las plataformas de streaming más populares, como Netflix o Disney+, utilizan Dolby Vision en sus producciones premium, al igual que la mayoría de los discos UHD Blu-ray de los grandes estudios. En la práctica, muchas de las series y películas actuales que se ven en casa ya están pensadas para aprovechar este tipo de tecnología.
Esa es una clave realmente importante, porque si te vas a comprar un televisor OLED, necesitas de ver el contenido de la más alta calidad y sacarle el jugo realmente a una pantalla cuyo costo supera habitualmente la marca del millón de pesos.
O sea, si vas a comprar el televisor solo para ver televisión por cable o televisión abierta, a menos que sea para ver un partido en la mejor calidad, vas a estar desperdiciando la inversión, ya que el procesamiento no estará a su máximo nivel.
En cambio, si vas a hacer uso de una pantalla para ver una película UHD Blu-Ray, ya sea en una consola de nueva generación o un equipo lector dedicado, el resultado final es sorprendente.
Tomen como ejemplo la siguiente secuencia de una de las mejores películas en ese formato: la remasterización de 2001 de Stanley Kubrick. Aunque solo está grabada con un celular durante una noche, pueden notar igual el nivel de detalle que transforma a la experiencia en el mejor cine en tu casa.
También tienen el siguiente ejemplo, con una película contemporánea como la espectacular Godzilla: Minus One.
Siguiendo esa línea, la recomendación realmente es comprar un OLED si realmente le vas a sacar el jugo. Es decir, solo basta decir que cualquier contenido HD que no esté a la altura, va a visualizarse en un nivel que no está a la altura de la propia pantalla.
Por supuesto, los procesamientos de IA actuales permiten que se vean de mucho mejor calidad, y eso incluye a los propios videos de Youtube, pero no estarán aprovechando el verdadero potencial de la tele.
Para ser claros, les dejo el siguiente ejemplo de un partido de fútbol en un canal no HD en televisión por cable. Notarán que los jugadores no se ven completamente detalladados e inclusive la cancha de fútbol no se ve de forma pristina. Obviamente no es un problema de la televisión, sino que de la emisión, pero es un buen ejemplo de cómo desperdiciar un Ferrari siendo arrastrado por una carreta.
Videojuegos al más alto nivel de imagen
El otro punto importante de un OLED es que representan la mejor opción para disfrutar de un videojuego.
De partida, el panel de este televisor trabaja de forma nativa a 120 Hz, lo que en términos simples significa que todo se ve más fluido en pantalla. Además, en modo gaming puede llegar hasta 144 Hz, una ventaja especialmente pensada para quienes conectan un PC de alto rendimiento.
A eso se suman cuatro puertos HDMI 2.1, la versión más avanzada de esta conexión, que permiten transmitir imagen en resolución 4K con altas tasas de refresco sin perder calidad. En la práctica, necesitas los cables que operen en ese rendimiento, pero así podrás sacarle todo el potencial gráfico a una PlayStation 5, una Xbox Series X o inclusive un computador gamer. En mi experiencia, un juego con este tipo de pantalla se ve excepcionalmente bien.
Otro detalle relevante es que el televisor también es compatible con VRR (Variable Refresh Rate o tasa de refresco variable), una tecnología que sincroniza la velocidad en que la consola genera imágenes con la velocidad a la que el televisor las muestra. Así se evitan cortes o “quiebres” en la imagen, conocidos como screen tearing, que pueden aparecer cuando ambas no están alineadas.
Por último, incorpora ALLM (Auto Low Latency Mode o modo automático de baja latencia). Esto significa que cuando detecta que estás jugando, el televisor activa automáticamente la configuración que reduce al mínimo el retraso entre lo que haces con el control y lo que ves en pantalla.
El resultado es una respuesta más inmediata y una experiencia mucho más precisa, algo fundamental cuando están disfrutando de una partida multijugador en línea.
Por supuesto, todo lo anterior implica características que solo ayudan a que la experiencia de juego se sienta más fluida en un espacio de reproducción audiovisual del más alto nivel.
Cerrando con el LG Oled C5
Antes de finalizar, debo mencionar que desde hace más de cinco años que tengo experiencia con esta línea de televisores, ya que adquirí un LG CX, que tiene cinco generaciones de diferencia con esta nueva pieza tecnológica.
En ese sentido, no pude sino notar todo el relleno que la compañía está agregando desde inclusive la primera pantalla.
Por ejemplo, de fábrica incluyen recomendaciones y otros elementos de publicidad que rellenan el inicio y promocionan sus canales de streaming gratuitos. Aunque se pueden desactivar a través de la configuración, y la navegación de su sistema operativo es óptima, igual se sienten como un añadido innecesario.

Lo mismo ocurre con los controles por voz y los cambios que agrega el televisor por IA, ya que la simpleza de sus predecesores se pierde con todo lo que impulsan las nuevas generaciones de pantallas.
Eso inclusive se siente en el propio manejo del control remoto, que no incluye algo tan necesario como el botón para cambiar de puertos de entradas y, por el contrario, se debe mantener presionado un botón para acceder a esas opciones.
No es un cambio drástico, pero se siente poco práctico y alguien que no está habituado - estoy pensando en alguien de más edad - puede tener un problema a la hora de dar con la opción.

Pero a la larga esos son pequeños peros en la suma de las cosas, ya que la experiencia final es realmente increíble en lo que más importa: la calidad de la visualización y la experiencia de tener en frente a un televisor tope de línea que entrega una experiencia audiovisual premium.
Así que solo resta remarcar que si están pensando en dar el salto a un televisor costoso, esta es sin duda una de las mejores opciones disponibles en el mercado, entregando todo lo que necesitan para tener un cine en su casa, sacarle todo el partido a una consola de última generación o reproducir contenido televisivo en calidad HD.
En esa última línea, los partidos de fútbol o cualquier deporte realmente se ven mejor que nunca en este televisor, pero, repito, tienen que invertir y pagar los canales premium que sí entregan la mejor calidad de imagen. De lo contrario, no estarán aprovechándolo de verdad.
La línea C5 está disponible en el mercado y el televisor de 65 pulgadas que probamos tiene un costo de $1.249.990 en el sitio oficial de LG. También hay opciones desde las 42 pulgadas hasta las 83 pulgadas, pero realmente recomiendo ir sobre las 55 pulgadas.
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