Por Luis GajardoTYSON: el arte de saber esperar
Nicolás Prieto aka Tyson pasó de querer escribir películas a prácticamente protagonizar una en la vida real cuando fue firmado como artista emergente por Rimas. Sin embargo, el sentir que todo iba demasiado rápido, lo hizo tomar un respiro y aprender a esperar por su momento. ¿Será ahora?

En una entrevista con La Junta Plus, Nicolás Prieto (1998) aka Tyson cuenta que vivió en muchos lados antes de recalar definitivamente en Santiago. Iquique, La Serena, Alto Hospicio entre varias idas y venidas de la capital.
Su llegada a la música ocurrió por un camino diferente al tradicional.
“Estaba rayado con las películas, era lo único que me gustaba. Mi mamá trabajaba de secretaria en Canon, entonces le pedía que me imprimiera guiones. El Club de la Pelea por ejemplo me encantaba. Tenía el libro también, y me entretenía comparando el guión de la película con el libro”, dice en esa entrevista.
“El de Pulp Fiction lo leí varias veces. En mi mente se empezó a desarrollar esa idea, yo quería escribir cine, fue después de eso que pasé a querer escribir música”.
Sus influencias en ese tránsito sorprendieron a su familia, explica. “Vengo de una familia muy rockera, fanática de Pink Floyd y del metal, pero a mi me motivó Anuel, Bryant Myers, lo que en un comienzo para ellos era un insulto, pero ahora están felices. En mi adolescencia escuché mucho rock, también electrónica, en un momento me dio por los Bee Gees. Hacer trap me encanta, pero yo no me privo de ningún tipo de música”.
Según reporta el medio especializado Trap 2 Day, Tyson inició su carrera como compositor en 2019 y activó su faceta de cantante “con un estilo moderno y atmosférico, destacando por sencillos como “Placeres” y “Keria Saber”.
El sitio Cionoticias en un perfil al artista relata que a los 16 años empezó a componer/escribir de manera amateur fue para el 2019 que empezó a profesionalizarse solo dedicándose a escribir canciones para otros artistas. De esa época, dice, la canción que más lo enorgullece es “LA UNI” de Malito Malozo con Tommy Boysen. También colaboró frecuentemente con Ithan NY y con el recientemente fallecido DJ Who.
A finales del año 2023 y como si de una de las películas que devoraba cuando niño se tratara, Nicolás fue firmado por el sello Rimas. Un sueño para cualquier artista urbano de habla hispana. Luego de eso, también como de película, decidió tomarse un receso.
“Lo de Rimas fue increíble. Mira cuando salí del colegio ahorré plata y me fui donde un amigo a Inglaterra, estuve un mes trabajando y conociendo”, cuenta en LJP pero mi primera salida real de Chile fue a Ciudad de México a firmar. Estar en esas oficinas y ver los álbumes de Bad Bunny, de Eladio Carrión, compartir con Big Soto, Neutro Shorty, esa experiencia fue muy grande”, dice.
Y continúa.
“Aprendí mucho del negocio, del papeleo, de la burocracia, viajé harto, trabajamos harto, crecí mucho artísticamente,de malo no hubo nada, solo experiencia y crecimiento. Siempre pensé que iba a firmar como compositor, pero después me firmaron como artista porque mis temas estaban buenos”.
En esa entrevista, se abre emocionalmente: “En México incluso fui a la tele a promocionar el tema con Harry Nach. La realidad y lo obvio es que un label grande te quiere trabajar como un artista grande y a veces uno siente que no está preparado para eso”.
“Por cosas internas hice un stop porque necesité personal creativa y emocionalmente parar la máquina y ahora acá estamos, el EP los códigos nace de un proceso de dos años que me llevaron a sentirme cómodo.
“Me siento agradecido y tranquilo. Componer y escribir para proyectos míos y de otros artistas, sobre todo por las cosas que no salieron, porque me hicieron entender que a veces el timing uno no lo pone, las cosas simplemente no se presentan al tiempo que uno quiere y saber esperar es un arte”, reflexionó.
“En el fondo lo que me pasó fue sentir que me estaba saltando etapas. Eso a veces es súper contraproducente para un artista. Hay gente a la que le resulta todo al tiro y otros que se equivocan veinte veces y a la veintiuna recién les sale bien. Yo siempre he intentado ser respetuoso con las etapas y con los procesos”, afirma.
“A mi me cuesta la continuidad y la seguridad, me he demorado”, reconoce. “Pero soy muy creyente. Siempre le he pedido a Dios que, si me va a dar la bendición de vivir de la música, que no sea siendo longi. Siempre le digo: no me dejes ser gil. No significa ser perfecto, pero sí ser maduro, ser un hombre. De eso se trata. Hoy me siento bendecido por la espera”.
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