Chile

Agentes encubiertos se infiltraron en chats para destapar la red detrás del comercio de armas 3D

Detectives ingresaron a grupos de Telegram y realizaron compras controladas durante una investigación que terminó con 56 personas formalizadas.

imagen referencial. Raul Zamora/Aton Chile RAUL ZAMORA/ATON CHILE

Una operación con agentes encubiertos permitió seguir desde dentro el funcionamiento de grupos dedicados al comercio ilegal de armas y piezas.

Según antecedentes publicados por La Tercera, la investigación terminó hace dos semanas con 56 personas formalizadas por la Fiscalía Supraterritorial.

La infiltración comenzó el 30 de octubre de 2024, cuando un detective identificado como AG1 consiguió entrar a un chat de Telegram administrado por Maximiliano Seguel Aravena, alias el Gollo, uno de los cinco administradores identificados en 14 grupos investigados.

Para ingresar, el policía tuvo que superar una especie de filtro. “Durante dicha conversación me consultó, entre otras materias, de qué ciudad era, si anteriormente había realizado negocios ilícitos con algún integrante del grupo, qué productos ofrecía para la venta, qué tipo de armamento pretendía adquirir y si estaba dispuesto a mantener una participación activa dentro del grupo”, declaró AG1.

Una vez dentro, el detective observó ofertas de armas, municiones, piezas y accesorios. También detectó que los participantes utilizaban alias, mantenían sus números ocultos y borraban mensajes.

La dificultad para conservar esos registros llevó a la Brigada Investigadora del Cibercrimen a desarrollar en 2025 una herramienta de rastreo denominada Telscrap.

Ventas por Internet

De acuerdo al reporte, AG1 terminó ganándose la confianza de los participantes y logró entrar a cerca de 20 chats.

“Establecí contacto directo con distintos usuarios que ofrecían armas de fuego, municiones y accesorios. Lo anterior permitió concretar diversas compras controladas con distintos vendedores ubicados en diferentes regiones del país”, relató. Entre esas adquisiciones estuvo un “chipete”, una pieza utilizada para automatizar armas semiautomáticas.

La investigación también permitió reconstruir cómo se concretaban las operaciones. Según AG1, los pagos se realizaban anticipadamente mediante transferencias electrónicas y parte de los productos era ocultada dentro de encomiendas enviadas a través de Starken. Las ventas detectadas alcanzaban distintas regiones del país.

Un segundo detective, identificado como AG2, llegó a los chats después de investigar grupos de Facebook relacionados con armas de fogueo. Su infiltración duró menos: fue expulsado por participar poco, precisamente una de las medidas utilizadas por los administradores para controlar quién permanecía en las conversaciones.

AG2 también detectó al denominado “Anti Yuta”, un menor de edad que actuaba como administrador. Tras el cierre de uno de los grupos, el joven le explicó mediante un audio que había tomado la decisión por razones de seguridad debido a que uno de los integrantes estaba privado de libertad. Dos días después surgió un nuevo chat llamado Criminales de Norte a Sur.

Un tercer agente, denominado AG4, se incorporó el 5 de febrero y aportó detalles sobre las entregas presenciales. “Se acordaba un punto de reunión, normalmente en estaciones de Metro o lugares con alta afluencia de público, esto con la finalidad de disminuir las posibilidades de que se detectaran los equipos de vigilancia”, declaró, completando parte del mecanismo que los investigadores atribuyen a la red.

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