“El Estado dio la espalda”: TECHO Chile acusa expulsión de niños a la calle tras desalojo de campamento “sin alternativas”

Fotos: TECHO-Chile.
Fotos: TECHO-Chile.

“Terminaron en una situación habitacional incluso peor a la que vivían hasta hoy”, lamentaron.

Esta semana se produjo el desalojo del campamento Mauricio Fredes, donde vivían más de ochenta familias y cien niños en la comuna de Quilicura.

“Con el desalojo se detuvieron los avances por la obtención de una vivienda definitiva que habíamos hecho como vecinos. Con la fecha del desalojo ya no había marcha atrás”, explicó Hilda Álvarez, vecina del campamento. “Nosotros teníamos claro que el lugar no era de nosotros, por lo cual queríamos buscar otras soluciones, pero con el desalojo perdimos todo lo que habíamos avanzado”, agregó.

TECHO-Chile, junto a la directiva del campamento, intentaron gestionar con la Oficina de Protección de Derechos y el Programa de Infancia de la Municipalidad de Quilicura un espacio para que los niños pudieran estar ese día. Esto, aseguran, fue requerido en reiteradas ocasiones, pero no hubo una respuesta.

De esta forma, los niños esperaron en la sede vecinal junto a voluntarios de TECHO-Chile, mientras sus padres seguían desarmando lo último que quedaba de sus hogares. Pese a que se intentó acordar poder salir con los niños antes de que iniciara el desalojo, las retroexcavadoras ingresaron y los niños tuvieron que evacuar con ellas funcionando y esperar en la calle durante tres horas.

“Nos parece urgente que los próximos procesos de desalojo sigan protocolos claros y bien definidos, para que niños y grupos de especial protección no tengan que exponerse a este tipo de situaciones y para que las familias puedan salir de los terrenos con soluciones alternativas factibles y adecuadas para no dejarlos en situaciones de mayor precariedad habitacional, como carpas, allegamiento u otro campamento”, advirtió Pablo Undurraga, subdirector social de TECHO-Chile.

“Terminaron en una situación peor”

Según TECHO, la Municipalidad de Quilicura ofreció apoyo económico para tres meses de arriendo. Sin embargo, a una semana del desalojo, sólo cinco de las 87 familias habían podido acceder a este beneficio por la dificultad de obtener un contrato de arriendo.

“Ante la falta de soluciones transitorias, como pueden ser subsidios de arriendo que se adecúen a las necesidades de las familias en campamento, barrios transitorios o incluso proyectos de vivienda definitiva, las familias del campamento Mauricio Fredes tuvieron que recoger los materiales de sus viviendas para ir a habitar otro espacio. Algunos como allegados y hacinados, bajo un arriendo abusivo o a formar un nuevo campamento. Terminaron en una situación habitacional incluso peor a la que vivían hasta hoy en el campamento”, describió Pablo Undurraga.

Desde TECHO-Chile observan “con preocupación un alarmante aumento de casos de desalojo a familias en campamento a lo largo del país” y sostienen que “no se están ajustando a los principios establecidos por distintos tratados internacionales ratificados por Chile”.

“Una vez más, el Estado le dio la espalda a las familias de campamentos, a niños y niñas, y a adultos mayores, diciéndoles, de alguna u otra manera, que no tienen lugar en nuestra ciudad y sociedad”, concluyó Undurraga.

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