Por Martina CirerEstos son los riesgos de los medicamentos como el Ozempic para tratar la obesidad
En el marco del Día Mundial de la Obesidad, un académico de la U de Chile abordó el uso de fármacos y los riesgos asociados a su uso sin supervisión médica.

El pasado 4 de marzo fue el Día Mundial de la Obesidad, y el profesor Jaime Riquelme Meléndez, académico del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, abordó el impacto de medicamentos como Ozempic (análogos de GLP-1 desarrollados inicialmente para la diabetes tipo II y hoy ampliamente utilizados en el control del peso).
El académico sostuvo que estos fármacos constituyen un avance terapéutico relevante. “Son medicamentos muy eficaces y su impacto ha sido significativo. Más allá de la responsabilidad personal que sin duda existe, también hay un contexto social que empuja permanentemente a una alimentación inadecuada y, muchas veces, descontrolada”, señaló.

Riquelme precisó que su mirada no corresponde a la de un especialista clínico en obesidad, sino a la de un académico que observa el fenómeno desde la docencia, la formación científica y el interés personal por un problema de salud altamente prevalente.
Obesidad
Para el profesor, primero la obesidad debe entenderse como una enfermedad.
“El tejido adiposo en la obesidad desarrolla un estado de inflamación crónica de bajo grado, liberando citoquinas proinflamatorias que favorecen el desarrollo de otras enfermedades crónicas. Por eso la obesidad es un factor de riesgo tan importante”, explicó.

Frente a quienes evitan definirla como enfermedad por temor a reducir la responsabilidad individual, respondió: “Podríamos decir lo mismo de la hipertensión arterial; muchas personas no la tendrían si cuidaran mejor su alimentación -ya que esta es un factor de riesgo clave- y aun así nadie duda de que es una enfermedad”.
Mientras que también subrayó el peso del entorno cultural. “Hubo una época en que la publicidad para promover el consumo de tabaco podía incluso considerar la recomendación de un ‘médico’ para fumar, hasta para controlar el apetito. Hoy eso nos parece impensable”, indicó, y agregó que “los comportamientos individuales están fuertemente condicionados por el entorno”.
Cifras en alza y enfermedades asociadas
Datos de la Encuesta Nacional de Salud muestran que cerca del 70% de las personas presenta sobrepeso u obesidad, con tendencia al alza.
“Si tomáramos una fotografía hoy, lo más probable es que estos números sean aún mayores”, advirtió el profesor.
El académico, quien lidera el Laboratorio de Farmacoterapia Cardiovascular, explicó que la obesidad y la hipertensión son factores de riesgo para la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada.

Asimismo, destacó el componente psicológico y genético del problema: “La obesidad no es solo un tema de salud física. Hay culpa, ansiedad, problemas de autoestima y una presión social constante”. Y agregó: “Si fuera solo voluntad, no tendríamos estas cifras”.
Costos, riesgos y uso responsable de fármacos
Fármacos como semaglutida (comercializada bajo nombres como Ozempic y Tirzepatida) han mostrado pérdidas de peso cercanas al 15–20%.
“Estamos hablando de reducciones que no son marginales. Una persona de 100 kilos puede bajar alrededor de 20 kilos”, indicó.
En Chile, estos tratamientos pueden alcanzar costos cercanos a los 200 mil pesos mensuales, lo que genera una brecha de acceso.

Entre los efectos adversos se encuentran náuseas y vómitos, además del riesgo de pancreatitis y pérdida de masa muscular.
“El mayor problema es la automedicación. No hay ningún fármaco que no sea potencialmente tóxico si se usa mal”, advirtió el académico. Además de que, al suspender el tratamiento, el peso perdido tiende a recuperarse.
Si bien estudios recientes publicados en The New England Journal of Medicine han mostrado que la semaglutida reduce la mortalidad cardiovascular y la incidencia de infarto y accidente cerebrovascular no fatal en personas con obesidad y antecedentes cardiovasculares, el académico enfatizó la necesidad de criterio clínico.
“Reducir todo a una pastilla milagrosa o, por el contrario, a una simple ‘falta de voluntad’, es una simplificación injusta”, expresó.

Para el profesor Jaime Riquelme, el mensaje final es claro: no existe una receta única.
“La obesidad es un problema complejo, atravesado por factores biológicos, psicológicos, sociales y económicos. El tratamiento farmacológico puede ser una herramienta muy potente, pero solo cuando está bien indicado bajo supervisión médica y siempre acompañado de cambios en el estilo de vida y apoyo del entorno social”, concluye.
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