Madres Cuidadoras: una realidad que pone el corazón de las mujeres al servicio de personas discapacitadas

Pequeño Cottolengo Cerrillos. Foto: Cedida.
Pequeño Cottolengo Cerrillos. Foto: Cedida.

En celebración al Día de la Madre este domingo 12 de mayo, la comuna de Cerrillos celebra el esfuerzo y labor de sus trabajadoras en Pequeño Cottolengo.

Según estudios del Instituto Milenio, más del 90% de las personas cuidadoras formales son mujeres de mediana edad.

Juntos a ello, en Pequeño Cottolengo Cerrillos más de 280 profesionales mujeres cumplen un rol maternal y familiar para cerca de 300 residentes, muchos de ellos en situación de abandono.

Se estima que más del 50% de las mujeres en Chile tienen hijos; una cifra que marca una tendencia y que para algunas familias tienen mayores desafíos cuando sus niños nacen o desarrollan alguna discapacidad cognitiva severa.

Ante esto, se destaca que en nuestro país, miles de jóvenes y adultos tienen daños neurológicos irreversibles, o bien, son discapacitados mentales severos y profundos. Muchos de ellos son acogidos por el Pequeño Cottolengo de Cerrillos, que hace 54 años tomó esta problemática social.

Pequeño Cottolengo

El Pequeño Cottolengo es una institución sin fines de lucro, perteneciente a la Congregación Religiosa “Pequeña Obra de la Divina Providencia”, fundada por el santo de la Caridad San Luis Orione.

Trabajan en la rehabilitación e integración de personas con discapacidad intelectual severa y profunda, además de ofrecerles un hogar digno donde permanecen hasta el día de su muerte.

Gran parte de sus residentes tiene situación de abandono total de sus familias, procedentes de diversas regiones del país y que en su mayoría han ingresado al hogar por medida de protección. Allí cuentan con sus cuidadoras, que muchas veces cumplen el rol de “madres sustitutas”, que protegen y ayudan a vivir a cerca de 300 residentes con discapacidad intelectual profunda y severa.

Pequeño Cottolengo
Pequeño Cottolengo. Foto: Cedida.

“Como funcionarias tan cercanas a la realidad de nuestros residentes, debemos tener la capacidad de comprenderlos y atender sus necesidades puntuales. Desde mi área nos preocupamos de las dietas, incluso la consistencia y solidez de la comida, por las problemáticas de los pacientes”; cuenta Verónica Canales, auxiliar de alimentación con tres años de experiencia en Pequeño Cottolengo.

La residencia se destaca por orientar su accionar hacia un enfoque de tipo familiar, para lo cual cuenta con infraestructura y funcionamiento a partir de pequeños hogares donde sus integrantes comparten las actividades diarias básicas de alimentación, descanso, aseo y recreación; además de todo un completo programa de rehabilitación, inclusión y esparcimiento.

“Sabemos, por ejemplo, que cada mamá de Chile hace un trabajo maravilloso para hacer de su hogar un lugar amoroso. Nos inspiramos en ese vínculo para acoger a muchos niños, que llegan aquí en situación de abandono. Es ahí donde conectamos con el rol maternal desde nuestra forma de trabajar”; destaca Cristián Glenz, director ejecutivo de Pequeño Cottolengo.

Todo a través de un bajo un Modelo de Gestión Integral (GESIN) único en Chile, que en 54 años de existencia se ha ido adaptando a las necesidades de ayuda social, el cual considera una serie de programas como la intervención psicosocial, la acción en redes, educación especial, programa de voluntariado, talleres, alimentación, entre otros.

Pequeño Cottolengo
Cristián Glenz, director ejecutivo de Pequeño Cottolengo. Foto: Cedida.

El rol de los cuidadores en Chile

El estudio MICARE titulado “Personas cuidadoras y trabajo de cuidado en Chile”, que tuvo su primera ola de datos en 2023 y es desarrollado por el Instituto Milenio para la investigación de Cuidado, distingue en Chile dos tipos de establecimientos formales: Los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) y Establecimientos para las Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (DID), como Cottolengo.

Antes esto, el estudio revela que más del 90% de las personas cuidadoras formales encuestadas son mujeres de mediana edad (media de 43 años en ELEAM y 45 años en instituciones DID). Y que, a pesar de las complejidades y rol de un cuidador, un 87% de ellas está satisfecha con su rol.

“Cuando hablamos de cuidar, nos remitimos a prácticas médicas o clínicas que involucran la atención y asistencia a un tercero; sin embargo, desde un enfoque contemporáneo hay una red enriquecida de interacciones que suceden en los espacios más íntimos, y también en espacios comunitarios, sociales y políticos. De esta manera, entender el cuidado implica comprender qué pasa cuando éste sucede dentro de un enfoque de derechos”; finalizan desde el instituto Milenio.

Pequeño Cottolengo
Pequeño Cottolengo. Foto: Sitio web oficial Pequeño Cottolengo.

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