Las cifras negras del Caso Renato Poblete

El provincial jesuita, Cristián Del Campo, entregó ayer todos los detalles de la investigación por abusos sexuales contra 22 mujeres del ex capellán del Hogar de Cristo, que incluye ataques menores de edad, su participación en un aborto y seis parejas estables.

Fueron 22 las víctimas de abuso sexual que concluyó la investigación realizada contra el ex capellán del Hogar de Cristo, Renato Poblete, y que fueron confirmadas ayer por el provincial jesuita Cristián Del Campo.

Según especificó el informe, realizado por el abogado agnóstico Waldo Bown, todos los casos correspondían a mujeres, incluyendo el de la primera denunciante, Marcela Aranda, y de los cuales cuatro fueron cometidos contra menores de edad.

"Esta investigación ha demostrado de manera contundente que Renato Poblete abusó de manera reiterada, grave y sistemática, amparado en el poder que le otorgaba su condición de sacerdote, en el dinero que manejó de manera personal y en el prestigio que su labor apostólica le otorgó durante sus años como sacerdote", detalló Del Campo ayer en la tarde en una conferencia.

Pero eso no es todo. El escrito de 407 páginas más anexos, que realizó indagaciones entre el 12 de enero y el 26 de julio de 2019, también detalló que los abusos fueron realizados entre 1960 y el 2008, y que Poblete habría mantenido seis relaciones formales con mujeres, y no todas planteadas como denuncias en este proceso.

En cuanto a los abortos, el jesuita señaló que "aún cuando no se conoció de otros casos que involucraran abortos, el investigador consideró que en al menos uno de ellos habría antecedentes que corroboran la participación de Renato Poblete".

Renato Poblete

La investigación también fue clave para determinar la veracidad de las acusaciones realizadas por Aranda, catalogando su relato como "plausible" y "creíble", y que en el caso de los abusos sexuales estos pudieron ser comprobados gracias a los testigos que confirmaron la relación que existía entre ambos, además patrones de conducta recurrentes que solía realizar el acusado, que falleció en febrero del 2010.

Finalmente, el provincial jesuita fue enfático en señalar el arrepentimiento que ellos como comunidad sienten por este caso, y se comprometió a realizar una revisión profunda de las estructuras de gobierno y pastorales de la congregación, además de disponer de instancias que motiven al diálogo para denunciar cualquier otro caso correspondiente a abusos.

"Esta verdad que compartimos hoy con ustedes nos llena de vergüenza, por este y otros casos de abuso que involucran a miembros de la Compañía de Jesús (...) Queremos reiterar nuestra petición de perdón y nuestro compromiso a colaborar en el camino de sanación de quienes han sido heridos, y de contribuir a que estos hechos no se vuelvan a repetir", cerró Del Campo.

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