El raro destino de las tumbas de los sicópatas de Viña del Mar

Mientras que Topp Collins está entre famosos, la de Sagredo es un misterio.


Entre destacados políticos, héroes de la independencia y celebridades de distintas artes, se encuentra la tumba del tristemente recordado Carlos Alberto Topp Collins, uno de los dos sicópatas de Viña del Mar y que sembró el terror a mediados de los ochenta.

El ex poli, fusilado por un pelotón de 16 gendarmes el 29 de enero de 1985 en la cancha de la cárcel de Quillota, fue enterrado junto a su compinche de delitos, Jorge Sagredo Pizarro, en el cementerio de Playa Ancha en Valparaíso.

La familia de Topp Collins gestionó a fines de 1994 el traslado de los restos del también ex marino hasta el Cementerio General en Recoleta, para que descansara finalmente en el nicho familiar de los Topp Cubillos, junto al menos diez parientes más.

“Hasta el 2005 la señora Elsa Topp venía casi todas las semanas a arreglar la tumba familiar, pero ella falleció y descansa acá. Desde ese momento el resto de la familia viene sólo los primero de noviembre, el resto del año soy yo quien pone flores y barre este lugar”, señaló María Barrientos, cuidadora del Patio Siete y que hablaba mucho, pero escuchaba poco debido a su sordera.

El nicho es vecino de insignes personajes de la historia del país, como el ex presi Pedro Aguirre Cerda, la independentista Paula Jaraquemada, el compositor chileno Francisco Flores del Campo, y el arquitecto franchute Claude Francois Brunet de Baines, genio fundador de la arquitectura en Chilito, entre varias otras celebridades.

“Ni yo sabía de quién se trataba, es que como puede ver, el paso del tiempo y el poco cuidado de la gente hace que los nombres de la cripta se hayan borrado. La gente pasa por acá y no se fija en ese tipo de cosas. Es más, la tumba del arquitecto Brunet acá al frente es casi una fosa común y eso que él levantó varios edificios en Santiago. Éste es el pago de Chile”, agregó la señora Barrientos.

SAGREDO AL OLVIDO

Distinta es la suerte de Jorge Sagredo Pizarro, el otro sicópata fusilado, quien permaneció en el Cementerio de Playa Ancha, fue sepultado en tierra y a poco más de un mes, su parentela lo movió a una bóveda nicho en el mismo camposanto. Nadie sabe dónde está exactamente.

“Por tiempo estuvo enterrado en esas bóvedas, de hecho siempre veíamos a un trabajador de una funeraria que le traía flores y se las dejaba, nunca vimos a la familia, siempre fue el mismo hombre. De un día para otro no vino más, fue por la fecha en que cambiaron el cuerpo de sitio, pero eso fue todo en secreto”, soltó el aguatero Jorge Chiozza.

Durante tres años sembraron el terror

El cabo primero Carlos Alberto Topp Collins (38) y el cabo segundo Jorge José Sagredo Pizarro (26) compartían funciones en la Primera Comisaría de Viña del Mar. El 5 de agosto de 1980 cometieron su primer crimen cuando de un tiro dieron muerte al profe Enrique Gajardo y violaron a su acompañante, quien logró huir en el sector del jardín botánico, generando el pánico en la población.

Tres meses después, el médico Alfredo Sánchez es asesinado mientras intimaba con su novia en un mirador del sector alto. La fémina fue ultrajada, pero como no se resistió los malditos le perdonaron la vida. Dos mujeres más tomaron la misma decisión al ser vejadas por Collins y Sagredo.

En febrero del 81 otro hombre fue ultimado junto a una prostituta. En mayo del mismo año acribillaron a un taxista al que le quitaron su vehículo en el que recorrieron la ciudad, dando muerte a un obrero y violando a una dueña de casa en presencia de una menor.

Meses después dieron muerte a otro taxista y en el mismo auto dispararon a otro hombre y violaron a la mujer que lo acompañaba, quien sobrevivió al no resistirse. El Día de Todos los Santos cometieron su último crimen al dar muerte a una joven pareja de pololos bajo el puente Capuchinos en Caleta Abarca.

Fueron detenidos el 4 de marzo de 1982. Alegaron demencia y acusaron a otros de haberles encargado los homicidios, pero todos sus alegatos no les sirvieron ya que fueron condenados a la pena de muerte por los diez asesinatos y las cuatro violaciones. Esa fue la última vez que se aplicó la pena capital en el país. 

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