Barrancones: El día en que Felipe Camiroaga se adelantó al nuevo rol político de los animadores de TV

El 25 de agosto de 2010, un año antes de su muerte, el conductor de Buenos Días A Todos interpeló en vivo y en directo al ministro del Interior por un proyecto en la zona de Punta de Choros. Una intervención que, una década más tarde, aparece como un presagio del cambio de tono que tuvieron los matinales chilenos y sus principales figuras.


-Ministro, yo sé que lo que voy a hacer no es muy común.

Para la televisión chilena de entonces era un momento inusual, y Felipe Camiroaga lo tenía perfectamente claro. Tras dos décadas en ese mundo, bajo los reflectores y frente a las cámaras, sabía que ese miércoles 25 de agosto de 2010 iba a cruzar una línea tácita con un acto que, hasta ese momento, prácticamente nadie se había animado a hacer en esa plataforma.

Su interlocutor era el entonces ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien estaba en un contacto en directo con el matinal Buenos Días a Todos. Eran momentos buenos para el primer gobierno de Sebastián Piñera: lentamente el país se reponía del brutal efecto del terremoto del 27 de febrero de ese mismo año, y apenas tres días antes se había confirmado el milagro de la mina San José: 33 mineros, enterrados desde el 5 de agosto tras un derrumbe en Atacama, estaban con vida y esperando en un refugio, sin bajas que lamentar y con una historia que ya daba la vuelta al mundo.

Pero en la cabeza de Camiroaga estaba otro hito. A principios de esa misma semana se había aprobado el estudio ambiental de la termoeléctrica Barrancones, un proyecto de la firma francesa GDF Suez que se ubicaba en las cercanías de Punta de Choros, uno de los lugares más hermosos de las costas chilenas y con una biodiversidad marítima que incluye islotes con pingüinos de Humboldt y avistamientos de ballenas.

El animador no lo sabía en ese momento, pero en su reflexión, en sus palabras al ministro del Interior, se anticipaba a la mirada que años después pasaría a ser la predominante en los matinales, los espacios que lo coronaron como una de las figuras más emblemáticas del país:

-Creo que me va a entender. Nosotros tenemos el privilegio en nuestro trabajo de tener línea directa con autoridades tan importantes como usted.

Felipe Camiroaga y Rodrigo Hinzpeter

Un cambio desde la TV

«Sabemos de lo amante que es el Presidente del medio ambiente y de la naturaleza”, le dijo Camiroaga a Hinzpeter, para luego llegar al punto central. “Quiero pedirle a título personal, pero sé que represento a la gran mayoría de los chilenos, que por favor el Gobierno, el Presidente, su equipo, se oponga con todas las fuerzas que sean necesarias a esta termoeléctrica que quieren poner en un santuario maravilloso, mundial, me estoy refiriendo al tema de Punta de Choros”, agregaba, mientras la cámara se acercaba a su rostro y los presentes en el estudio cerraban su intervención con aplausos.

Hinzpeter tomó inmediatamente la palabra para responderle. “Sé que es un tema muy sensible, Felipe y vamos a conversarlo con el Presidente de la República. Vamos a tener que analizar, hemos escuchado a los ciudadanos”, manifestó el ministro. “Créanme que es una decisión compleja, cuando uno está en el Gobierno a veces uno toma decisiones duras pensando en bienes que no siempre se comprenden bien. Pero yo entiendo el sentido profundo y honesto de tu petición, se la agradezco porque además me parece que usted interpreta a muchos chilenos que yo escuché ayer protestar y los miré con atención y este ministro del Interior y este Gobierno no está indiferente con lo que está ocurriendo. Vamos a ver lo que podemos hacer”, cerró.

En ese entonces, el intercambio alcanzó ribetes míticos. Pero mirado una década después, el tono de ambos se mantuvo siempre en la cordialidad y con baja tensión: de hecho, en la televisión actual, lo más probable es que fuera una intervención mucho más tímida que las que ocurren diariamente entre los animadores de matinales y las figuras políticas. Más bien, lo que impactaba era la brecha que rompía Camiroaga, saliendo de la posición neutra que, por ese entonces, se le asignaba casi por defecto a los conductores y animadores ancla.

Incluso al día siguiente, el propio Hinzpeter volvió a tomar contacto con el matinal, para contar algunas de las novedades relacionadas al planteamiento de Camiroaga. «Yo escuché con mucha atención a Felipe, yo no creo que usted lo haya planteado como que se achoró con el ministro del Interior», manifestaba, para luego agregar que el gobierno había resuelto acelerar un programa de energías renovables no convencionales, pero que aún no podía descartarse por completo la ejecución de Barrancones.

«Mientras esos proyectos no evolucionen bien y no tengan la capacidad de generar la cantidad de energía que generan otras tecnologías, Chile todavía va a tener que tener plantas que no son las más deseables, pero que son importantes para el desarrollo de nuestro país», planteaba el jefe de gabinete.

Horas después, sería el propio Presidente Sebastián Piñera quien le pondría la lápida al proyecto. «He pedido, y hemos acordado con Suez, cambiar la ubicación de la central termoeléctrica, de forma tal de alejarla del sector de Punta de Choros, Isla Damas e Isla Gaviotas y proteger ese maravilloso Santuario de la Naturaleza», indicaba el mandatario.

Felipe Camiroaga

El Felipe más político

No era la primera vez que Camiroaga intervenía en la agenda política, pero sí la primera ocasión en que lo hacía directamente desde su rol de conductor en un programa ancla. Meses antes del intercambio con Hinzpeter, y en plena disputa por la segunda vuelta presidencial, el animador había realizado un gesto de proporciones: recibir en su parcela de Chicureo, el 7 de enero de 2010, a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y su esposa, Martita Larraechea, como una señal que reforzaba su respaldo al exmandatario en el inminente balotaje con Piñera.

Pero incluso esa fotografía había sido objeto de múltiples negociaciones. Para evitar cualquier suspicacia adicional, Camiroaga realizó la reunión mientras se tomaba unos días libres, algo que recalcó en sus declaraciones.  «Para mi es un honor recibir al Presidente Frei junto a su familia en mi casa. Estoy feliz de haberlo recibido en estos días de vacaciones», señalaba, agregando que «las puertas de mi casa siempre están abiertas para usted».

Y en ningún caso eso significó un cortocircuito con Piñera: en abril de ese mismo año, apenas cuando llevaba un par de meses de gestión, el mandatario le concedió una entrevista al animador.

No sería la única aparición de alguien de su familia en política. Años después, en 2017, su padre, Jorge, aparecería en la franja electoral de Piñera, entonces candidato de Chile Vamos para regresar a La Moneda.

Pero el mayor impacto fue esa escena que se adelantó a lo que vendría después en los matinales. A ese estilo que emergería en la segunda parte de la década de 2010 y que terminaría de consolidarse tras el estallido social, de los animadores interpelando y cuestionando en especial a las figuras políticas y las autoridades, en vivo y en directo.

Felipe Camiroaga, sin duda, algo de eso intuía.

-Ministro, yo sé que lo que voy a hacer no es muy común.

Revisa el momento

Seguir leyendo