Pamela Jiles se desahogó: "Hay una falta de la más mínima humanidad"

La taza de leche que había sido durante las últimas semanas el hemiciclo de la Cámara de Diputados se transformó en una tormenta en la mañana de ayer. ¿La razón? Las declaraciones del diputado de la UDI Ignacio Urrutia, mientras se discutía un proyecto de reparación económica para las víctimas de DD.HH., que fue retirado por el nuevo gobierno.

Durante su intervención, el representante del distrito 18 (El Maule) mandó a decir, sin anestesia, que "no es primera vez que se entrega este beneficio, ya es como la décima vez que se entrega este regalito a gente que, más que exiliados, fueron más que nada terroristas con aguinaldo".

Sus palabras provocaron la furia de las bancadas opositoras (Nueva Mayoría y el Frente Amplio), que repudiaron su intervención y la trataron de "inaceptable".

Una de las que más se ofuscó con sus palabras fue la diputada Pamela Jiles, quien se paró de su escaño y llegó hasta el puesto de Urrutia, para pararle los carros y decirle que había sido abusada sexualmente por agentes del régimen militar, según ella misma lo dijo en un programa de TV.

"Intenté encarar al diputado Urrutia, lo que fue impedido por otros cuatro parlamentarios que consideran que tengo una fuerza física increíble. (...) Tuve que decirle a gritos, a viva voz, lo inadmisible que fueron sus declaraciones", dijo la "Abuela" tras lo ocurrido.

Reacciones

Ya más tranquila, la diputada Jiles lamentó lo ocurrido y lanzó un llamado. "Lo que hay es una falta de humanidad, una falta de la más mínima humanidad, del más mínimo respeto humano, eso es lo que está de fondo aquí (...) Si bien existen personajes aberrantes en este hemiciclo, afortunadamente no son la mayoría", dijo.

Desde la bancada oficialista, la diputada de su mismo distrito, Ximena Ossandón (RN), lamentó las palabras de Urrutia y solidarizó con la oposición. "La mayoría de la gente de Chile Vamos estamos avergonzados de lo que pasó. Es algo que no se puede repetir en la Cámara de Diputados", dijo.

La parlamentaria no se quedó ahí y concluyó que "hay principios fundamentales de humanidad que, independiente del partido que se sea, que no se pueden transgredir".

Las palabras de Urrutia no sólo retumbaron en el Congreso, sino también en La Moneda. La vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, dijo que "todos los actores y sectores políticos tenemos que ser muy cuidadosos en el lenguaje, el respeto es el camino en democracia y tiene que ser para todos y con todos".

Urrutia, por su lado, comentó que "estoy extremadamente adolorido de un brazo por el golpe que recibí de la diputada Jiles. Estoy sumamente complicado con la agresión. Ella se aprovechó de su género para agredirme. A mí como parlamentario, a mí como hombre, jamás se me habría ocurrido, ni se me pasa por la mente, agredir a una mujer y no lo voy a hacer jamás", señaló el parlamentario al salir del Congreso.

A raíz del hecho, la Cámara decidió pasar al honorable a la Comisión de Ética.

Ministro Larraín le quitó el piso a Urrutia

Para el ministro de Justicia, Hernán Larraín, lo expresado por el diputado Urrutia no tiene defensa alguna y le quitó todo piso político a sus declaraciones en el Congreso.

"La reacción del diputado Ignacio Urrutia por el retiro de proyecto de reparación a víctimas de violaciones a los DD.HH. revela su desprecio a los derechos humanos, a quienes fueron víctimas de violaciones y a la necesidad de reconciliación. Refleja su profundo descriterio, odioso y contumaz", indicó el ministro Larraín a través de su cuenta de Twitter.

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