«No sé de dónde saqué tanta fuerza»: el fuerte relato de sobreviviente de Cobquecura

Foto: Mucho Gusto

Autor: LaCuarta.com

"Yo sabía que si se me soltaban las manos, me iba a la salida norte y me moría", reconoció Miguel Santander.


Miguel Santander, joven que fue rescatado por personal de Carabineros desde el interior de la Iglesia de Piedra, habló sobre los minutos de terror que vivió en la playa de Cobquecura.

Se trata de uno de los amigos que ingresó a la caverna el pasado fin de semana. Hasta el momento, Ismael Botti (37), Jorge Leiva (36) y Diego Águila (31) permanecen desaparecidos.

En diálogo con Mucho Gusto, Santander detalló que «el sábado yo desperté súper temprano, (…) empezamos a ordenar la casa un poco, desayunamos, y mientras estábamos ahí en la mesa, uno dijo: ‘Oye y si vamos al pueblo, podríamos tomar algunas fotos’ o alguien dijo que podríamos comprar ceviche para el almuerzo y de los diez que estuvimos ahí, siete dijimos ‘ya vamos, yo los acompaño'».

Fue en este contexto que se decidieron a visitar la conocida Iglesia de Piedra. «Lloviendo no estaba, salimos sin lluvia, estaba helado, había viento. Cuando llegamos al lugar, dejamos los autos y no estaba lloviendo. En realidad la idea de nosotros nunca fue ir a mojarse o pasar un mal rato, era ‘veamos esto, saquemos unas fotos y sigamos nuestro rumbo hasta el pueblo de Cobquecura’, que era el objetivo», agregó.

Luego, recordó «nos bajamos, yo andaba con una cámara fotográfica. Los chicos iban caminando un poco hacia el sector de la iglesia y yo me quedé un poco más atrás. Cuando íbamos acercándonos el mar no chocaba en la ‘Iglesia de Piedra’, yo creo que estaba a 100 o 150 metros de distancia».

«Yo creo que avanzamos tres o cuatro pasos y empieza a entrar agua a la iglesia», añadió.

Atrapado en Iglesia de Piedra

Sobre el momento en que quedó atrapado, Miguel indicó que «era como una marea pequeña, pero nos íbamos a mojar. Yo por lo menos empiezo a caminar rápido a la entrada principal y cuando estamos en eso, por la entrada principal entra una gran cantidad agua. Esa agua hace que nos mueva a todos en esa zona. No nos tapó por completo, pero nos movió y nos distribuyó un poco en la entrada de la ‘Iglesia de Piedra’. Algunos quedaron en una zona cerca de la iglesia que no llegaba tanta agua».

«Yo estaba cerca de la entrada principal, yo ya había soltado la cámara y me podía mover un poco, el agua no me tapaba tanto, me llegaba a la cintura, pero me movía del lugar. Cuando estaba en esa zona, miré hacia el frente y había una zona que había un poco más de arena. Yo dije ‘ya, me voy para allá para que no me tape el agua'», agregó.

Luego de quitarse la ropa para poder moverse con mayor libertad, Miguel continuó su lucha para sobrevivir. «Nunca suelto el celular, el celular no se me apagó, se mojaba, pero seguía prendido, y yo seguía llamando a emergencias. Yo sabía que si se me soltaban las manos, me iba a la salida norte y me moría, entonces yo no sé de dónde saqué tanta fuerza… Lo único que me afirmaron eran las manos. Estuve como 50 minutos en eso», complementó.

Milagroso rescate

«Antes que me rescataran yo me empecé a desesperar, tenía hipotermia, tenía que respirar profundo porque me empezaba a desesperar y en ese minuto empecé a gritar ayuda y auxilio, y hubo un minuto que sentí que me respondieron, como que sentí que había gente gritando afuera y ahí fue una tranquilidad y dije ‘me pueden rescatar'», continuó.

Finalmente, Santander indicó que «pasaron unos 10 o 15 minutos y por el lado derecho aparece un carabinero, yo lo miro, me doy vuelta y lo primero que me pregunta es si hay alguien más y yo le digo que no, que estoy solo, y él me dice ‘ya, vamos’. Él estaba con una cuerda y empezamos a salir de la iglesia y mientras salíamos seguía entrando agua, siempre afirmado de la cuerda, con la ayuda de Cristian Sepúlveda y Mauricio Contreras, que son los dos que entraron a la iglesia con todo este escenario».

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