La obsesión del temido Lucho Plátano: el asesino de un PDI que era “un ejemplo” para sus “perros”

El momento de la detención de Lucho Plátano.
El momento de la detención de Lucho Plátano.

Con apenas 20 años, Luis Vásquez Villenas ya había cometido varios delitos y homicidios. Cayó tras matar a un comisario.

El crimen del comisario Daniel Valdés, en enero de 2023, dejó al descubierto a un nuevo asesino en serie en la historia criminal chilena: Luis Vásquez Villenas, más conocido como Lucho Plátano.

A pocos días del crimen que remeció a la PDI y a todo un país, el rostro del delincuente comenzó a circular en redes sociales. Su apodo ya aparecía vinculado a una serie de hechos policiales en los que participó a sus cortos 21 años.

Entre otros conflictos que lo tuvieron como gran protagonista, figura su desencuentro con Vito Osses, en octubre de 2022. A plena luz del día, Lucho Plátano discutió con el sujeto, sacó un arma de fuego y le disparó hasta quitarla la vida. Sin aviso ni mucho menos pensarlo.

Sin embargo, su historial delictivo comenzó muchísimo antes: ya tenía causas por robo en lugar no habitado (septiembre 2022), dos homicidios (mayo de 2022), otro homicidio (19 de octubre de 2022) y robo en bienes nacionales el 2021. Por si fuera poco, contaría cuatro homicidios frustrados.

Pese a los antecedentes, Lucho Plátano no había sido detenido y caminaba por las calles sin drama.

Luis
El momento en que Lucho Plátano le dispara al comisario Valdés.

¿Por qué mató al comisario Valdés?

En febrero de 2023, luego de permanecer 22 días evadiendo a la justicia con la ayuda de sus cercanos, Vásquez Villenas fue formalizado y enviado a prisión por asesinar al comisario Valdés.

Fue en este contexto donde se empezaron a revelar detalles del homicidio. Según el fiscal regional de la Fiscalía Sur, Héctor Barros, Lucho Plátano y un acompañante se concertaron para llegar en auto a la casa del comisario, en la comuna de La Cisterna.

Aquel 17 de enero, ambos antisociales vieron a la víctima conversando con otra persona en la vía pública y, en ese momento, Vásquez bajó del auto, se cubrió el rostro con un pasamontañas y disparó en 14 ocasiones. Cuatro de esas balas dieron en el cuerpo del detective, una de ellas en la cabeza, provocándole la muerte.

Luego corrió de regreso al vehículo donde lo esperaba su amigo y se dieron a la fuga. Tras ello, estuvo oculto en varias comunas ayudado por otras tres personas.

Aquella noche lo primero que se dijo es que habrían intentado robar el auto al policía, sin embargo, aquello se descartó y surgieron distintas teorías sobre la motivación del asesino.

Finalmente, para frenar todo tipo de especulaciones, el persecutor afirmó que Lucho Plátano atacó “con el objetivo de sustraer con ánimo lucro y contra la voluntad de su dueño, especies de la víctima”. Entre lo robado estaría un arma marca Jericho de 9 milímetros.

De paso, el fiscal descartó un presunto vínculo entre el atacante y el policía. “La víctima era un funcionario intachable dentro de la Policía de Investigaciones, muy profesional en sus labores, no teníamos nosotros ningún reproche, ningún antecedente que nos lleve a pensar que no era un funcionario ejemplar”, recalcó.

Daniel Valdés
Comisario Daniel Valdés Donoso.

Los “perros” de un líder

En medio de la investigación del crimen del comisario, los policías advirtieron la presencia de un grupo de “seguidores” de Lucho Plátano.

Si bien el principal sospechoso del homicidio era reconocido sólo por sus crímenes, para algunos delincuentes, tendría una imagen de “líder”.

En un declaración ante la policía, María Jesús Fernández Uribe (27), pareja de Vásquez Villenas, reconoció que éste gozaba de una “fama” en distintas poblaciones de la Región Metropolitana.

“En ese tiempo también llegó al Block 2 departamento 12 un ‘cabro chico’ que conozco como ‘Julito’ con su pareja (Damaris) (...) Él me empezó a hablar que ‘Lucho’ era muy conocido en su comuna, que tenía su banda con puros menores y que era como un ejemplo para ellos y que allá en la población San Gregorio, en La Granja, también era un ejemplo para los cabros chicos”, sostuvo la joven formalizada, según reveló La Tercera PM.

Además, Fernández Uribe reconoció que sabía que su pareja les enseñaba a robar a los menores de edad que reclutaba. Asimismo, indicó que Damaris era una de las amigas más cercanas a “Lucho Plátano”, y que él habría sido quien la instruyó en el mundo delictual.

En tanto, la pareja de otra presunta víctima de Lucho Plátano denominó como “los perros” a los sujetos que acompañaban al peligroso delincuente. Además, confirmó que en su mayoría eran menores de edad.

“Llegaban a los domicilios en autos robados y con pistolas (...) Todos los amigos del Lucho andan siempre armados”, relató la mujer.

Luis
Lucho Plátano y su banda protagonizaban violentos atracos en el sector oriente de la capital.

Obsesión con vehículos

Una de los casos que marcó la carrera delictiva de Lucho Plátano es el delito que protagonizó con su banda el sábado 7 de enero de 2022, cuando a eso de las 2:40 de la madrugada ingresaron a un edificio en la calle de Vicuña Mackenna con la esquina de Quilín. Desde ahí se robaron un Ferrari avaluado en más de $ 200 millones.

En el homicidio del PDI habría usado una pistola glock semi automática de 9 mm, la misma arma que utilizó para ingresar a una botillería el 20 de diciembre del 2022 y asaltar a un cliente que tenía estacionada afuera su camioneta marca Maserati. Las cámaras captaron imágenes y audio del momento en el que amenaza violentamente al conductor y le dice “pásame las llaves del Maserati o te meto los medios balazos”.

El dueño del local lo describió ante Canal 13 como “el líder y el más violento de la banda”. Aparentemente, el peligroso delincuente estaba obsesionado con estos vehículos de alta gama.

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