Ladrón de malos hábitos le hizo portonazo a monjitas

Religiosas extranjeras hacían labor social en sector alto de Viña del Mar cuando le robaron camioneta.


De milagro, y gracias a que hay un Dios arriba, las hermanas Andrea y Gabriela salvaron con vida luego que fueran víctimas de un portonazo mientras hacían labor social en el sector alto de Viña del Mar, en la Región de Valparaíso.

Las religiosas, pertenecientes a la parroquia Asunción de María de Achupallas, le habían pedido prestada la camioneta al padre Cristián para ir a dejar unos alimentos al hogar de ancianos Madre Clarac, en la población Santa Julia.

Estaban lavando el vehículo para devolverlo cuando un solitario delincuente se subió y partió. La hermana Gabriela saltó encima de la camioneta para impedir el robo y fue arrastrada varios metros. Por fortuna no le pasó nada”, contó a La Cuarta el padre Marcelo Catril, encargado de la parroquia.

El delincuente aceleró y dejó a las monjitas mirando desconsoladas como se alejaba el vehículo. “Una no piensa en esos momentos, solo quería que el delincuente no se la llevara tan fácil y que le costara algo el robarse el vehículo”, recordó la hermana Gabriela Betanzos, originaria de México y con 18 años en Chile.

El número de la bestia

Carabineros llegó al lugar a tomar el procedimiento, y como si el diablo metiera la cola de flecha el número de parte tenía el 666 escrito con letras rojas.

“Al principio pensamos que era una broma, pero no. Justo en la hoja del parte policial correspondía el número de la bestia 666”, agregó Andrea Chalifur, la otra religiosa asaltada oriunda de Canadá, y también con 18 años en el país.

Porque el Padre celestial es grande el auto apareció 24 horas luego del robo en el sector de Glorias Navales, de la Ciudad Jardín. “Por fortuna ganó el bien y recuperamos la camioneta. Al interior había un computador que después supimos se lo habían robado hace 2 semanas. Pero logramos dar con su dueño y ya se lo entregamos”, contó la hermana Gabriela.

– Hermana, ¿perdona al delincuente? Al principio no, pero la misericordia de Dios es más grande así que ahora sí. Nosotras después del robo rezamos mucho para que apareciera el vehículo y que el delincuente se arrepintiera de corazón y que no lo vuelva a hacer.

De momento no han pillado al ladrón. En tanto, la hermana Gabriela se recupera del golpe en el codo y la cabeza que recibió durante el robo con intimidación, tras saltar encima de la camioneta. “Lo único malo es que el ladrón se quedó con la llave de la máquina y no tenemos copia”, agregó Betanzos.

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