Radiografía a los horrorosos criaderos ilegales

Lugares clandestinos, insalubres y en mal estado, creados para lucrar con la venta de animales indefensos. Con la denuncia de los 66 perritos que vivían en condiciones deplorables en una casa de Providencia quedó en evidencia un oscuro negocio.


Los criaderos ilegales de animales son uno de los negocios más turbios que existen. Y es que la explotación en especial de perros y gatos indefensos, con el objeto de lucrar, no deja de sorprender por aberrante y cobarde.

El último caso reportado causó impacto. Ochenta y un animalitos encerrados en las peores condiciones en una casa de Providencia. En total tres gatos persas, siete cacatúas y setenta y un perros. Setenta de ellos de raza. Muchos robados y dispuestos para la venta. La mayoría hacinados, mal alimentados y deshidratados. Sobreviviendo en mugrosos e improvisados caniles, tapizados de excremento.

Los vecinos hicieron la denuncia, hartos de oír animalitos llorando y el caso pasó a la fiscalía. El sujeto a cargo fue formalizado por maltrato animal, bajo la nueva ley de Tenencia Responsable de Mascotas. Este jueves la Fiscalía de Ñuñoa y Provi abrieron el procesos para que los dueños los recuperen.

Pero ¿cómo funciona la nueva ley? La legislación sostiene que “solo los locales de venta y criaderos debidamente inscritos en un registro nacional” pueden vender animalitos. Para aquello, se debe cumplir con ciertas estipulaciones, como estar a cargo de un médico veterinario y entregar al comprador información sobre tenencia responsable. Comercializar implica impuestos y regulaciones.

El problema viene del comercio ambulante de mascotas que, pese a estar prohibido, prolifera en internet y en el mercado negro. ¿La razón? Algunos dicen que es por lo complejo que resulta fiscalizarlo. “Nosotros actuamos cuando hay denuncias por mal trato al interior de un criadero. Concurrimos y verificamos cómo están los animales”, dijo a La Cuarta Patricia Baracatt, comisaria de la Bigrada Investigadora de Delitos Contra el Medioambiente Metropolitana (Bidema).

Para la oficial de policía, la mayoría de los criaderos cumplen con la normativa vigente y tienen a los animales en buen estado físico, pero en otros casos “hemos evidenciado patologías evidentes no tratadas. Lugares con humedad, problemas en las patitas o animales con otitis. Nuestra policía si ve maltrato animal en flagrancia, procede a incautar los animales”.

Luego se realizan exámenes a través de un médico veterinario, para posteriormente dejarlos a cargo de un ‘depositario provisional’ a cargo de las mascotas hasta que termine el juicio y se decida su eventual adopción.

Perfil del maltratador

Para Patricia Cocas, fundadora de Proanimal e impulsora de la Ley Cholito, el perfil del criador ilegal es muy claro. Son sujetos a los que sólo les importa lucrar y “no les interesan las condiciones en las que se mantienen. Roban animales de raza para reproducirlos y los tienen en pésimas condiciones”.

La comisario de la PDI, coincide: “Lucran sin importarles el bienestar de los animales. Con escasa comida y agua. Creo que los criaderos son mejores hoy que antes, debido a que ahora están inscritos, pero si ha proliferado mucho que la gente los críe en casas particulares y en patios sin condiciones”.

Pero para que exista oferta de perritos debe haber una demanda y un mercado. La oficial de la Bidema sostiene que la cadena de distribución se da principalmente en internet y ferias libres. Paty Cocas suma el Persa Bío-Bío.

¿Y las razas de moda? los pug, bulldogs francés e inglés y el chiguagua. Antes era el poodle toy. “La gente quiere tener perros de raza, pero no quiere pagar el precio que tienen los que están debidamente inscritos. Se arriesgan a perros robados y a ser detenidos por receptación. Tampoco saben del manejo sanitario. Sus enfermedades o parásitos”, dijo Baracatt.

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