Más antecedentes de Rafa Garay desde la cárcel: "Me tomaba un litro de vodka al día"

El 15 de marzo de 2017 Rafael Garay regresó a Chile extraditado desde Rumania por los delitos de estafa en contra de 29 personas, a quienes defraudó por una suma de dinero que llegó a los $1.800 millones.

De esa fecha a la actualidad han transcurrido 450 días, tiempo más que suficiente para que el ingeniero comercial reflexionara en la soledad de su celda, al interior del anexo Capitán Yáber, respecto de sus actos.

Por esta razón, Garay decidió romper el silencio y compartió con Juan Manuel Astorga, en una entrevista para radio Infinita (exhibida ayer en Mega), sus más profundos pensamientos. Pero eso no es lo único, pues también hizo su mea culpa por el tumor cerebral que inventó a mediados de 2016.

"La enfermedad (terminal) fue una estupidez, la inventé solamente para cubrir mi intento de suicidio. Afortunadamente el intento fue fallido", dijo.

Respecto de su comportamiento, Garay declaró que "aquí el único responsable soy yo, el que malgastó la plata fui yo, el que no cumplió con los clientes fui yo, y el que está querellado por 29 personas, también".

Sobre el despilfarro de altas sumas de dinero, el ingeniero comercial culpó a su adicción al trago. "Soy alcohólico y me he visto enfrentado a una abstinencia forzada que me causó temblor en las manos, vómitos, colitis, dolor de cabeza, pesadillas, me daba cabezazos contra los muros, llegué a tomar un litro vodka por lo menos al día, si compraba una caja de nueve botellas a la semana; tomaba todo el día".

Viaje a Japón

En cuanto al dinero defraudado a los clientes de Think&Co, aseguró que "siempre pensé que iba a ser capaz de devolverlo", y manifestó su intención de hacerlo, aún después de pagar su culpa con cárcel.

Respecto a su relación con el periodista Iván Núñez, cuya esposa (Marlene de la Fuente) fue la primera en interponer una querella en su contra, sostuvo que le falló porque "yo soy alcohólico y en la etapa del alcoholismo en que estaba no estaba pensando con claridad y el resto deja de importar, las relaciones estables, de pareja, de familia, de amistad, pasé una barrera moral".

Por lo anterior, lamenta su pésimo actuar: "Lo de Iván Núñez no es problema patrimonial porque realmente éramos amigos, yo podría reintegrarle su dinero pero la amistad real que destruí, eso no tiene reparación posible".

En la entrevista también se refirió a cuando le contó a Martín Cárcamo que había rescatado a un par de amigos del sector japonés de Fukushima, afectado por una fuga radioactiva después del terremoto del 2011.

Aunque resulte curioso, Garay insistió con la historia. "El viaje a Japón sí lo hice, tengo amigos que viven cerca de Fukushima y fui a buscar a dos, si incluso junté plata para eso con la venta de unos cuadros", dijo.

El calvo también contó que está escribiendo un libro sobre su vida, y no descarta que con las ganancias que le dé, y los derechos de una posible película, pueda devolverle el dinero a sus víctimas.

"Lo escribo por cuatro razones: para explicarme a mí mismo el desastre, porque soy papá y debo explicarle a mi hijo lo que hice, también es una forma de pedir perdón, y para enseñar que sí hay salida", dijo.

Por último pidió la misma cobertura periodística que ha tenido su caso cuando supuestamente devuelva el dinero a los estafados.

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