Se nos fue Víctor Painemal: el “canalla número 1”

Autor: La Cuarta

Fundador del restorán chileno “El Rincón de los canallas”, murió a los 85 años. Su último tuit fue en apoyo a las movilizaciones: “La lucha continúa, carajo”


“La lucha continua, carajo”. Era el 29 de octubre pasado. Chile cumplía 11 días de movilizaciones y Víctor Painemal escribió el tuit para aleonar a la ciudadanía a protestar en paz. Sería su última intervención en redes sociales. A las 18.30 horas del sábado, el dueño del restorán chileno “El Rincón de los canallas” partió de este mundo a los 85 años.

El “canalla número 1” no pasó piolita por esta vida. Dejó huellas, cientos de historias ligadas a la política del país y una chorrera de seguidores que ya anunciaron en redes sociales que “seguiremos publicando nosotros, porque nos dejó la contraseña para continuar sembrando la #amistad”.

La clave. La contraseña es clave para entender la historia de Víctor y el boliche que fundó en 1980, en plena dictadura. Partió como un clandestino en calle San Diego, donde grupos de amigos se reunían durante los toques de queda a comer, beber y hablar de política. Por seguridad, los comensales evitaban llamarse por sus nombres y se identificaban como “canallas”. ✌️

El historiador y profesor de la Usach, Cristóbal García-Huidobro, explicó que las radios de oposición dictaban contraseñas para ingresar a lugar (canalla llamando a canalla) y así evitar el acoso de los agentes del Estado. “Era un lugar de resistencia pacífica que se convirtió en una especie de club social. Tenía esa mística, una lógica de lo oculto, de lo clandestino”, contó.

Pese a los resguardos que tomaban Víctor y sus amigos canallas, sufrieron allanamientos, detenciones y fueron clausurados el 31 de diciembre de 1983.

Pero los propios clientes hicieron colectas para ayudar a Painemal. Y así el restorán pudo reabrir sus puertas el 20 de mayo de 1984. Pese a nuevas intervenciones del régimen militar logró sobrevivir hasta la llegada de la democracia. “Comenzaron a ir los retornados a comer a este lugar. Ahí juntaba los más conspicuo de la oposición a la dictadura en esos años”, añadió García- Huidobro.

La picada de los canallas se convirtió así en un reconocido restorán de comida chilena. Sus paredes se llenaron de papeles testimoniales, corbata y fotos que como recuerdo dejaban sus comensales. Tiene una Pinacoteca con más de 150 cuadros originales y 51 relojes adornan sus paredes. Cada uno de ellos va unido a la bandera de un país que albergó a exiliados políticos y marca la hora de esa segunda patria.

“Deja un legado lleno de historia porque fue testigo de los horrores de dictadura y de como miles de chilenos sobrevivieron a una época oscura y que llegaban hasta el local a comer un buen caldo y esperar el fin del toque de queda”, comentó Víctor Painemal Martínez, hijo del Canalla.

“Queremos mantener el legado, pero está difícil”

La muerte del fundador del “Rincón de los canallas”, cuyos restos son velados en el mismo local de Tarapacá 810, dejó con el alma en un hilo a los miles de comensales que degustaban sus generosos platos y embriagadores mostos. El destino del tradicional restorán está en serio peligro, ya que deberán dejar su actual domicilio el 31 de diciembre y aún no tienen un espacio para trabajar.

“Nos gustaría seguir con el negocio, él no dijo directamente, pero hace varios meses lo venía insinuando. Queremos mantener el legado, pero está difícil porque no hemos encontrado un lugar parecido y que tenga patente de restaurante”, comentó Víctor Painemal Jr.

A pesar de la incertidumbre, los familiares del “canalla” no dudan que el negocio marcó un antes y un después en la bohemia de Santiago y recuerdan que fue el propio Presidente Patricia Aylwin quien les pidió formalizar el negocio una vez finalizada la dictadura.

“Trabajábamos sin permisos porque la CNI nos perseguía, aunque al local venían políticos de todos los colores. Una vez tuvimos una mesa llena de políticos de la UDI y no había problemas, por lo mismo el Presidente pidió que trabajáramos con los papeles al día”, recuerda Painemal”.

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