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A solo días del Mundial: la vez que secuestraron al papá de Romário y amenazó con no jugar

El crack del Barcelona estaba en uno de los mejores momentos de su carrera, cuando recibió la noticia de que su padre había sido capturado.

El papá de Romário fue secuestrado justo antes del Mundial del 94.

Los meses previos a la Copa del Mundo suelen estar marcados por la presión que tienen los jugadores que van a representar a su país. Siendo para muchos el torneo más importante del deporte, todos quieren llegar en la mejor condición, y alzar el título para su nación. Pero al mismo tiempo, hay que lidiar con lesiones, desacuerdos con los técnicos, u otros imprevistos, como el que lidio el crack de Brasil, Romário en la previa del Mundial de Estados Unidos de 1994.

A pesar de que por esos años era una de las máximas figuras del balompié élite, el delantero del FC Barcelona no tenía su cupo asegurado en la cita global, solo una campaña magistral en España le valieron para sacar su pasaje a Norteamérica.

Pero el 2 de mayo le llegó una noticia que remeció su carrera: su padre, Edvair Souza de Faria, había sido secuestrado.

El hombre de entonces 62 años fue secuestrado la noche de aquel lunes, cuando salía del bar que posee en el barrio pobre de Penha, en Río de Janeiro.

Mediante una llamada telefónica a familiares, los captores pidieron un rescate millonario, un titular que se convirtió rápidamente en lo más comentado en el país de la samba.

Un duro golpe al crack

Aquella temporada, Romário había sido el referente en el ataque de los Culés. Se consagró como máximo goleador del campeonato español, con 30 anotaciones, sin penales, además el Barca salió campeón de su decimocuarta liga.

Menos de una semana faltaba para que se jugara el clásico con el Real Madrid, luego venía la final de la Champions, cuando le informaron de lo que estaba ocurriendo con su padre.

En cuanto se enteró, fue consultado por la prensa sobre lo que estaba viviendo, y el astro brasileño comentó: “Estoy acompañando las cosas desde aquí, pero he pensado en volver a Brasil a comienzos de la próxima semana. Es lógico que no pueda estar tranquilo aquí sabiendo que mi padre está secuestrado”.

“No esperaba que ocurriese una cosa de esas, pero me cansé de pedirle a él que no andase solo”, agregó, asegurando que a su padre no le gusta andar con escoltas.

Poco a poco se iban conociendo detalles de esta amenaza, y reportaba la prensa una solicitud de rescate de 7 millones de dólares. Sin embargo, el jugador no iba a pagar.

Mientras los días pasaban, Romário, a quien le habían pedido no dar muchas declaraciones para no interferir en las negociaciones, decidió alzar la voz y lanzó una amenaza.

Sin recurrir a la violencia o al pago de semejante suma, el delantero dijo que no jugaría el Mundial con Brasil si los secuestradores no liberaban a su padre. Una advertencia que solo un crack podía hacer, pero que tuvo un efecto inmediato.

“Si no liberan a mi padre, no juego el Mundial”, lanzó el pichichi por la televisión en vivo. La Copa del Mundo empezaba el 17 de junio, y con el tiempo en contra, la presión de la afición comenzó a surgir efecto, ya que en el país no querían quedarse sin su máxima figura.

Fue solo cuestión de tiempo para que el 8 de mayo, la policía liberó a Evair Souza de Faria después de seis días capturado. Además, los uniformados detuvieron a varios miembros de la banda. Al jefe del grupo narcotraficante, José da Silva Pereira, de 37 años, lo arrestaron años después, en febrero del 97.

Tras reencontrarse con su padre, Romário pudo volver a poner su foco en lo deportivo (y la fiesta), y demostró que su promesa tenía peso. El delantero fue figura en el Mundial de Estados Unidos 94, siendo considerado el mejor jugador del torneo, y alzando la cuarta copa para los Brazucas, luego de vencer a la Italia de Roberto Baggio en una ronda de penales histórica.

AVAILABLE/File Photo Mike Blake
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