Audinos recuerdan el legado del "Huevo" Toresani

El volante que militó en Boca, River, Colón, y que en Chile defendió a Audax, se suicidó en Santa Fe. Su partida dejó desazón en los itálicos que sólo tuvieron loas para su pasado.

"Desperté con esta mala noticia, no lo podía creer, porque él era muy creyente de la Difunta Correa, un hombre de fe, un tremendo compañero, siento mucha pena por su decisión", así resume Marco Olea su relación con Julio César Toresani, talentoso volante argentino que jugó en Audax el 2001, y ayer acabó con su vida en los predios de la Liga Santafesina.

Problemas económicos y con su pareja, más una profunda depresión, llevaron al "Huevo" a tomar esta drástica decisión, que fue llorada por todo el mundo del fútbol.

Debutó en Unión, pero su corazón siempre fue de Colón de Santa Fe, así lo recuerda Juan "Cacho" Vera, ex futbolista che radicado en Coquimbo. "Estamos todos mal, es un tipo muy querido, hincha de Colón, Somos de la misma generación, nos escribíamos a veces. Un tremendo tipo, con un gran temperamento en la cancha".

A tanto llegó la unión entre ambos, que "Cacho" casi lo trajo de vuelta al país para dirigir a La Serena. "Estuvo a punto de dirigir, pero pasaron algunas cosas raras, a él le gustaba Chile y quería dirigir, eso me dijo la última vez que hablé con él".

Marcelo Zunino, era el capitán del equipo a donde llegó el argentino a mostrar su clase. "Era un jugador valiosísimo con un liderazgo constructivo, conversábamos mucho, era muy entretenido, traía siempre el mate, creo que el 'Huevo' dejó un recuerdo único, porque en los momentos adversos él nos levantaba, nos contagiaba con su arenga".

Olea encontró en Toresani a un hermano mayor. El ariete tenía 22 y el volante 34, por eso el "Caballero del gol", escuchaba atento los consejos que le entregaba. "Cuando lo vi, era como si hubiese llegado Maradona al camarín. Era un tipo amigable, fue un profesor, me enseñaba a desmarcarme, a tener una mejor posición, le intenté sacar el mayor provecho, porque te decía las cosas como eran", recuerda.

El pesar de Olea es que nunca pudieron cumplir una promesa que ambos hicieron, ir a la Difunta Correa en San Juan, Argentina. "Cuando se enteró que era devoto, él no lo podía creer, eso nos unió mucho más, hablábamos harto del tema. Después tomamos rumbos diferentes y hablamos por Messenger para ir a la Difunta, por desgracia nunca lo cumplimos".

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