El gigante Maravilla vuelve al parquet con la Roja de Balonmano

10 de Marzo de 2014/VIÑA DEL MAR El Chileno Marco Oneto (d) despeja el balon durante el encuentro entre las selecciones de Chile VS Colombia de Balonmano Varones, jugado en el Polideportivo de Viña Del Mar, valido por los Juegos X Suramericanos Santiago 2014. FOTO:RAUL ZAMORA/AGENCIAUNO X Juegos Suramericanos Santiago 2014 FOTO:IND/AGENCIAUNO/RAUL ZAMORA **SOLO USO EDITORIAL,PROHIBIDA SU VENTA**

Autor: luis Escares

Marco Oneto, histórico pivot de la selección, estaba retirado desde hace unos años, pero el llamado de Mateo Garralda hizo que agarra nuevamente la pelota. Irá al Mundial de Egipto y buscará un cupo a Tokio 2021, aunque entre medio hasta le ofrecieron tirarse a alcalde de Villa Alemana.


“Estoy molesto porque dijeron que era ‘inverosímil’ mi regreso. Yo me siento bien, el técnico cree que soy un aporte y mi hijo quiere verme jugar, eso no es inverosímil”, dice Marco Oneto al recibir el llamado de La Cuarta, mientras afina los detalles para dejar todo andando en Chile, ya que él con la selección chilena de balonmano estarán en Europa para la preparación de cara al Mundial de Egipto, que arrancará el 13 de enero.

La Roja comparte zona con los locales, Suecia y República Checa, aunque según Marco, “el objetivo principal son los preolímpicos de Noruega en marzo próximo. No estamos desmereciendo el mundial bajo ningún punto de vista, pero la preparación en Macedonia y la competencia mundial, nos servirán para el torneo que entrega dos cupos a Tokio y donde claramente queremos llegar”, apunta

Después de 15 títulos en el extranjeros, 20 años jugando en Europa, más de 10 clubes y cinco medallas con la selección, ¿qué motivó al gigantón de 2,04 metros a dejar su retiro? El ex hombre del Barcelona responde que “todo es obra de Mateo Garralda (técnico de la selección), con él tengo una confianza de muchos años, me planteó los puntos del porqué tenía que volver a la actividad y yo le encontré toda la razón, pero también le hice ver que no estaba en competencia, estaba la pandemia y otros factores. Además está mi hijo Liam, que me dijo por qué no estaba en la cancha, entonces eso me motivó, siempre que gané títulos estaba solo, nunca me vieron jugar, así que espero que ellos lo disfruten como yo”.

En los últimos años, el mejor handbolista de la historia local le puso todo el empeño a su fundación, el trabajo con los chicos de “Promesas Chile” y algunos proyectos personales que ahora “tengo que dejar delegados para dar este salto. Es una decisión que se conversó con mi familia, durante la pandemia yo fui súper cuidadoso porque tengo una hija que nació con complicaciones médicas y estuvo seis meses en el hospital. Mi mujer sabe cómo soy, sabe mi forma de ser, de actuar, así que ahora vamos por todo”, sostiene.

-¿Cómo está físicamente para el regreso? Feliz, aunque tengo que dejar claro que mi estado físico no es el de antes, pero aún puedo ser un refuerzo para la selección. No me he juntado con los chicos del equipo, el trabajo fuerte será en Macedonia y el Mundial, voy a aportar y ver qué puede pasar en el preolímpico.

Pasión por el balonmano

– ¿Tokio 2021 es el broche de oro para su carrera? No, yo soñaba con retirarme en Chile, con mi gente, pero no se dio. Ahora sabemos que el preolímpico va ser duro, Noruega es un rival muy complejo, a Brasil le tomamos la mano hace un tiempo y Corea del Sur es una moneda al aire.

-¿Fue complejo el tiempo de pandemia? Como para todos, tuve que seguir trabajando a distancia con Promesas Chile, pero existe el miedo permanente, en mi caso era por lo que le podía pasar a mis hijos, fuimos súper responsables en eso, y creo que como el torneo fuera no los expondré, por eso voy a competir.

-¿Le han ofrecido otro cargo fuera del deporte? Sí, me llamaron para ser alcalde de Villa Alemana, pero finalmente no pasó nada. Hubo conversaciones que quedaron ahí. Personalmente, yo no creo en la política actual, no creo en el circo de narices rojas que existe, el egocentrismo por sobre el ayudar. A mí me gustaría ayudar a las personas de forma efectiva, no burlándome de ellos.

– Para usted la crítica nunca ha sido tema... Cuando comencé en el Barcelona se inventó que llegué allá porque pololeaba con la hija de un director, siempre ha estado eso, pero dentro de la cancha sólo existen dos opciones: eres bueno o malo, no hay más. El deporte es una de las cosas más justas que hay. No hay segmentación social, económica, religiosa. Juntas un moro, a un sudaca, a un chino, a un negro y da lo mismo la etnia, sólo importa el deporte. Yo soy feliz así, siempre he ido de frente y eso no cambiará.

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