Por Paulo QuinterosLa gran polémica del Mundial 2026 por los palcos del estadio mexicano más importante
Un juez concedió una suspensión provisional a la administración del Estadio Banorte (antes conocido como Estadio Azteca) y dejó sin efecto una medida que beneficiaba a los propietarios legales de los palcos. La disputa ahora amenaza con extenderse durante la Copa del Mundo.

En la antesala del inicio del Mundial 2026, uno de los estadios más emblemáticos del torneo quedó en el centro de una creciente batalla judicial.
El conflicto enfrenta a los propietarios de palcos del Estadio Banorte, antes conocido como Estadio Azteca, con la empresa que administra el recinto, en una disputa que involucra derechos de propiedad, contratos históricos y las exigencias impuestas por la FIFA.
El más reciente capítulo favoreció a Ollamani SAB, filial de Grupo Televisa y controladora del estadio. El juez Oswaldo Alejandro López Arellanos otorgó una suspensión provisional que dejó sin efecto una medida cautelar previa que permitía a la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas acceder libremente al recinto durante la Copa del Mundo.
Lo anterior es algo que los propietarios siempre han podido hacer gracias a tratos que se remontan desde la construcción misma del recinto en la década de los sesentas.
Sin embargo, según la nueva resolución, mantener vigente ese beneficio para los propietarios podría impedir que el estadio cumpliera los compromisos adquiridos con la FIFA para la organización de la ceremonia inaugural y los partidos del torneo.
Un conflicto que no parará ni con el comienzo del Mundial
El reciente fallo sostiene que la empresa responsable de la administración del estadio debe garantizar el cumplimiento de las normas operativas y comerciales exigidas por la FIFA.
El juez también señaló que las medidas anteriormente concedidas a los dueños de palcos afectaban la capacidad de la administración para cumplir sus obligaciones contractuales relacionadas con el Mundial, generando un perjuicio a sus derechos jurídicos.
Claro que la tensión aumentó durante la jornada del martes, cuando varios propietarios intentaron ingresar al estadio con alimentos y bebidas. Los afectados afirmaban estar amparados por una notificación previa que les reconocía ese derecho, pero personal de seguridad les negó el acceso.
En ese contexto, desde la administración del recinto se les informó que, desde el pasado 13 de mayo, las operaciones del estadio se rigen bajo la normativa establecida por la FIFA para la realización del campeonato.
Por supuesto, la situación provocó la molestia de los propietarios. Roberto Ruano, representante de la Asociación de Palcos y Plateas, acusó que los abogados del estadio les señalaron que las decisiones relacionadas con el Mundial responden a los reglamentos de la FIFA y no a las disposiciones que ellos consideran protegidas por la legislación mexicana.
Ante ese escenario, los afectados anunciaron que volverán a los tribunales para solicitar sanciones por lo que consideran un incumplimiento de resoluciones judiciales previas. Entre las medidas que buscarían figuran multas e incluso acciones de ejecución mediante la fuerza pública.
Pero aún con todo lo anterior, la principal preocupación de los propietarios sigue siendo el acceso a los partidos del Mundial.
De ahí que la disputa podría extenderse durante buena parte del torneo. La audiencia que definirá si la suspensión provisional se transforma en definitiva quedó fijada para el próximo 15 de junio. Y esa instancia podría marcar el futuro de los derechos de los dueños de palcos.
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