Neymar, el héroe que le ganó a la muerte

Autor: La Cuarta

El astro brasileño, llamado a ganar la sexta Copa del Mundo para su país, no siempre fue el millonario exitoso. Cuando pequeño vivió entre la pobreza y la delincuencia. Sin contar que sobrevivió de milagro a un accidente de auto.


A sus 26 años, Neymar da Silva Santos Júnior, el crack brasileño que brilla en el Paris Saint Germain francés, está cada vez más cerca de la gloria y el reconocimiento de sus 207 millones de compatriotas.

En el Mundial de Rusia es el llamado a llevar a su selección a conquistar su sexto título mundial, el entrañable “hexacampeonato”. Y tomó ese reto con aparente altanería y egocentrismo.

Por eso en su última aparición con la “verdeamarelha” el mundo se sorprendió al verlo sumido en un mar de lágrimas, al conseguir su primer gol y darle el triunfo a su combinado.

Es que no siempre el peliteñido, estiloso y habilidoso delantero fue parte del olimpo ni rozó el éxito. En el fondo, y desde que comenzó a enamorarse del fútbol, solo fue un niño humilde que quería ser jugador como su papa, también llamado Neymar. De ahí que utilice el sufijo de “Jr”.

En su casa en el barrio de Mogi das Cruzes, un humilde sector de Sao Paulo, comenzó a pavimentar su futuro jugando a la pelota con sus amiguitos en la calle. Aparentemente una situación normal salvo que su poblado estaba sumido en la pobreza, la delincuencia y la drogadicción.

Aunque “Ney”, gracias al apoyo familiar, nunca se fue por el mal camino y poco a poco el fútbol se apoderó de su ser.

Y para que las malas juntas y el ambiente turbio no dañaran el futuro peloterode su hijo, los padres de “Ney” hicieron un esfuerzo y se cambiaron al barrio de Sao Vicente, cerca de Santos, donde vivía la abuela materna que los recibió como allegados.

Ahí, con solo seis años, comenzó a brillar en el fútbol sala, jugando siempre con niños más grandes y aún así siempre se destacó más allá. Por eso el Santos, el equipo de Pelé y donde en ese entonces jugaba su ídolo Robinho, puso sus ojos sobre él, quien a los 11 años fichó en el elenco blanco.

El 2003, en el elenco “Peixe” se encumbró como el mejor del fútbol sala y rápidamente pasó a la rama de fútbol juvenil, siendo goleador y dando que hablar cada fin de semana.

Seis años después y luego de ganarlo todo en inferiores, “Ney” entró de lleno al primer equipo y debutó a los 17 años. Solo dos temporadas después logró ser figura en la obtención de la Copa Libertadores de América del 2011 y ahí torció su suerte, ya que las grúas del multimillonario Barcelona español se pusieron sobre su peliteñida cabellera y lo llevaron hasta lo más alto del fútbol europeo.

Si bien fue el símbolo de la decepción carioca en el Mundial de 2014, donde cayeron vergonzosamente ante Alemania por 7-1 en semifinales, sin Neymar por culpa de una lesión, en los JJOO de Río 2016 logró que la “canarinha” alcanzara el único título que no tenían en sus vitrinas: la medalla de oro olímpica.

Ahora la esperanza del “hexa” está puesta en la figura del típico niño brasileño que no solo le ganó a la vida sino también a la muerte. Claro, porque según confesó su padre cuando el astro del “Scratch” tenía cuatro años sufrió un accidente automovilístico junto a ellos y estuvo tan grave que los médicos le dieron pocas chances de seguir viviendo.

Para suerte de su familia y también del pueblo brasileño, Neymar Jr no solo sobrevivió sino que se convirtió en uno de los mejores jugadores de la historia.

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