Nole va por la 23: Djokovic venció a un lesionado Carlos Alcaraz y está en la final de Roland Garros

Novak se impuso a Carlitos.

El serbio aprovechó cada una de las oportunidades que le brindó su rival y ahora tiene una nueva cita con la historia.

Estaba destinado a ser el partido del año, y como suele decirse en estas instancias, una final anticipada. Sin Rafael Nadal en Roland Garros, el favoritismo obligadamente recaía en dos figuras: la de Carlos Alcaraz, el español de 20 años llamado a suceder al manacorí, y la de Novak Djokovic, uno de los más grandes de la historia, con 22 Grand Slams a cuestas. El 1 y el 3 del mundo. Por eso, no se trataba de una sorpresa para nadie que tarde o temprano terminaran midiendo fuerzas. Se dio, en definitiva, en la ronda de los cuatro mejores.

Alcaraz, para llegar hasta allí, dejó en el camino entre otros y sin complicarse demasiado a Denis Shapovalov, Lorenzo Musetti y Stéfanos Tsitsipás. Djokovic, por su parte, hizo lo propio con jugadores como Alejandro Davinovich Fokina y Karen Khachanov.

Y como exigía la dinámica del compromiso, ambos no defraudaron. De inicio, tenis de alta calidad, rallys y puntos increíbles. El serbio aprovechó un quiebre para ponerse arriba en el marcador y, aunque trabajado, logró confirmarlo para más tarde llevarse el primer set por 6-3.

En la segunda manga, Alcaraz salió con todo, no dio pelota por perdida y logró hacer daño a Nole con su derecha. Finalmente, cuando iba 6-5 arriba y parecía que se definiría en un tie-break, el murciano logró el tan ansiado quiebre y equilibró las cosas. Pero de golpe todo se fue a negro para el español.

Con un 6-3, 5-7 y 1-1, “Carlitos” se detuvo y se apoyó sobre sus piernas. No podía más. Sentía acalambrada la mano derecha y, por si fuera poco, el cuádriceps. Pidió el fisioterapeuta a cambio de perder el siguiente juego al servicio. Y de a poco comenzó a notar que Roland Garros se acababa para él: “Estoy jodido, no puedo, no puedo”, le informó a su entrenador, Juan Carlos Ferrero.

Lo que vino después era previsible. De Alcaraz hay que decir que lo intentó: un ganador, alguna opción de quiebre, otro ganador, pero inmóvil. Ya no podía correr… estuvo dos sets sin correr, de hecho. Así, Djokovic se llevó la tercera y cuarta manga por idéntico resultado, 6-1. 6-3, 5-7, 6-1 y 6-1, en 3 horas y 23 minutos. Una lástima por un cierre prematuro, que nadie esperaba. El partido del año no pudo serlo.

Ahora es el turno del serbio: Novak Djokovic tiene una nueva cita con la historia y el domingo esperará en la final a Casper Ruud o Alexander Zverev. De ganar, se convertirá oficialmente en el tenista con más Grand Slams en la historia.

El puntazo de Alcaraz

Mientras estuvo al cien, el murciano, al menos, dejó un punto de otro partido. De esos a los que en estos últimos años nos malacostumbró. Incluso, en las redes sociales se apresuraron a compararlo con uno idéntico que Roger Federer se marcó en el pasado.

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