Por Bastián Escalona AmpueroUn triunfo con sabor a chicha y empanada: el recordado partido de Chile vs. España en Sídney 2000
Mientras en el país se festejaban las Fiestas Patrias, aquella Sub 23 disputaba los Juegos Olímpicos, donde sacaron a bailar cueca a los europeos.

A 26 años de la histórica victoria de La Roja Sub 23 en Sídney 2000, el triunfo ante España quedó grabado en la memoria del fútbol chileno. En la víspera de las Fiestas Patrias, la selección nacional conquistó una victoria que tuvo un significado especial para un país que celebraba y seguía con atención la aventura olímpica de una generación inolvidable.
El 17 de septiembre de 2000, Chile derrotó a España en un partido que trascendió el resultado deportivo. Con goles, tensión y una actuación que marcó el rumbo del torneo, el equipo dirigido por Nelson Acosta le regaló a Chile una jornada que se vivió con un condimento adicional: la cercanía de las celebraciones patrias.
La historia de aquella selección chilena comenzó mucho antes de pisar las canchas australianas. El equipo de Nelson Acosta tuvo que superar un exigente Preolímpico Sudamericano Sub-23, disputado en Londrina, Brasil, en enero y febrero de 2000.

España, por su parte, llegó a los Juegos con una generación de futbolistas que posteriormente tendría un papel protagónico en el fútbol mundial. El plantel incluía a nombres como Xavi Hernández, Carles Puyol, Carlos Marchena, David Albelda, Raúl Tamudo y Joan Capdevila. En su debut olímpico, el conjunto español venció 3-0 a Corea del Sur, resultado que lo instaló como uno de los equipos a considerar en la lucha por el oro.
La noche en que Chile se hizo gigante
El 17 de septiembre, el Melbourne Cricket Ground recibió a dos selecciones que buscaban asegurar su clasificación a los cuartos de final. Chile había debutado con una goleada por 4-1 ante Marruecos, con tres tantos de Iván Zamorano y uno de Reinaldo Navia. España también había comenzado con una victoria, por lo que el duelo adquiría una importancia decisiva en el Grupo B.
Nelson Acosta repitió la formación del debut: Nelson Tapia en el arco; Cristián Álvarez, Pedro Reyes, Pablo Contreras y Rafael Olarra en defensa; Patricio Ormazábal, Claudio Maldonado, David Pizarro y Rodrigo Núñez en el mediocampo; e Iván Zamorano junto a Reinaldo Navia en ataque.

Chile salió a disputar el partido sin complejos y golpeó primero. A los 24 minutos, Rafael Olarra conectó de cabeza un centro de David Pizarro para establecer el 1-0. La jugada había comenzado con una acción individual del volante porteño, que consiguió superar a su marcador y poner la pelota en el área.
Antes del descanso, llegó el segundo. Iván Zamorano anticipó una pelota y, desde el suelo, asistió a Navia, quien definió para el 2-0. El delantero celebró junto a Zamorano con un improvisado paso de cueca, una imagen que conectó la victoria con el espíritu de las Fiestas Patrias chilenas.
España descontó a los 54 minutos por intermedio de Jesús María Lacruz y puso suspenso al encuentro. Sin embargo, Chile mantuvo la concentración y, en el minuto 90, Navia volvió a aparecer para sentenciar el 3-1. Una combinación entre Pizarro y Zamorano terminó con el delantero chileno definiendo con potencia.
Más de 58.000 espectadores presenciaron una victoria que dejó a la Roja como líder de su grupo y confirmó su clasificación a la siguiente fase.
Años más tarde, Reinaldo Navia recordó aquel campeonato. En una entrevista con AS México, el goleador valoró la campaña y reconoció que España había quedado especialmente motivada tras la derrota ante Chile:
“España quería puro jugar la final con nosotros porque le habíamos ganado 3-1 en la fase de grupos y estaban picados. Pero no se dio”, señaló.
El bronce obtenido días después confirmó la dimensión de aquella generación. Pero el 17 de septiembre, con el 3-1 sobre España, fue cuando el equipo de Nelson Acosta demostró que podía mirar de frente a cualquiera.
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