Así es la serie sobre Isabel Allende que llega al streaming: en voz de sus protagonistas

Autor: Guido Macari

Isabel se llama la nueva serie sobre la popular escritora, disponible en Mega y Amazon Prime. Los actores Néstor Cantillana, Rosario Zamora y Rodolfo Pulgar conversaron con el diario pop sobre esta producción y la importancia de la autora. “Se atrevía a hacer cosas que ni siquiera en esta época son tan fáciles de imaginar”, aseguran.


—Yo viví lo que ahí aparece —declaró recientemente la escritora Isabel Allende a Cooperativa.

La autora de La casa de los espíritus (1982) lleva meses deshaciéndose en elogios para la serie biográfica Isabel, la cual en tres capítulos de una hora relata distintos momentos claves de su vida, los que la llevaron a consagrarse como una figura destacada en la historia reciente del país.

«A mí me impresionó, me gustó y me emocionó”, reconoció la escritora a Mega. “Empieza con Paula (su hija) en el hospital, y a partir de ese momento me derrotó la ficción de la serie».

Porque así empieza la historia dirigida por Rodrigo Bazaes, con los momentos finales de Paula Frías, la hija mayor de la escritora. Ella falleció tras las complicaciones de una enfermedad metabólica en diciembre de 1992. Dos años después, su madre publicó Paula, un libro que es una suerte de catarsis ante el dolor.

Ese es solo el arranque de una trama vital llena de golpes y triunfos, caídas y equivocaciones. La vida de Isabel Allende está llena de matices y detalles novelescos.

La serie estará disponible en Amazon Prime Video desde el viernes 4 de junio, y también se emite desde el jueves 3 un capítulo por semana en Mega.

“Libre, llevada a sus ideas”

En la serie, Isabel es interpretada por la actriz Daniela Ramírez. Pero el electo también cuenta con figuras como Néstor Cantillana, Rosario Zamora y Rodolfo Pulgar, quienes conversaron con La Cuarta.

Néstor interpreta a Miguel Frías, con quien la escritora estuvo casada entre 1962 y 1987, y con el que tuvo a sus dos hijos, Paula y Nicolás.

—Tienen una relación muy bonita, profunda y larga también —cuenta el actor—. Miguel es un tipo más formal, más tradicional, y que admira mucho a su mujer: le encanta que sea como es, libre, llevada a sus ideas, bastante rupturista para su época.

En tanto, Zamora hace de Francisca Llora, “doña Panchita”, la madre de la protagonista, con quien debió enfrentar el abandono del padre en la niñez de Isabel.

Y Pulgar encarna al abuelo paterno de la escritora, Agustín Llona, figura clave en su niñez, con quien vivió durante sus primeros años de vida.

—Me pareció un personaje bueno de corazón —contó el intérprete—. No tengo nietos ni nietas, entonces era una sensación especial transmitir un cariño a un ser que está desarrollándose. Encontré muy bonito ser protector de alguien que está naciendo. Nunca me había tocado esa sensación.

Es la primera vez que el intérprete de 68 años actúa de abuelo y con niños. Nunca le había tocado “tener esa confianza de poderle enseñar cosas, como en este caso, que le abre las puertas a la magia” a Isabel.

«Miguel Frías» (primer marido), «Francisca Llona» (mamá) y «Agustín Llona» (abuelo).

La vida privada de Isabel

“Tras pasar los primeros años de su vida en Lima, Perú, la ausencia del papá llevó al clan a vivir donde el abuelo materno en Chile, Ahí “la vida transcurría en una gran habitación: ‘Panchita’ dormía con sus hijos”, cuenta Rosario. “Entonces siempre hubo un lazo muy estrecho”.

También, viviendo con su abuelo Agustín, surge en ella una semilla creativa.

“Ella misma lo dice, que gracias al abuelo entró en el mundo de los espíritus”, relata Pulgar. “Él le dio un empujoncito, y no a la Isabel adulta, sino a la niña, en este mundo mágico de lo no tangible».

Con el golpe de estado en septiembre de 1973, la vida de Isabel cambia, cuando había logrado abrirse camino en la rupturista revista Paula.

Fue en ese entonces cuando murió su tío paterno, y también Presidente de Chile, Salvador Allende.

Según cuenta Cantillana, es ahí cuando Miguel se da cuenta que esa virtud, esa rebeldía de su esposa, «es peligrosa”. Y comenta que “después Isabel toma decisiones que en ese tiempo eran super condenadas moralmente por la sociedad, irse, dejar a sus hijos, en fin”.

Luego, tras la partida de la joven periodista del país, “su madre fue a verla”, relata Zamora.

—Cuando Isabel se va y deja a los niños, la madre estuvo con sus hijos—cuenta la actriz— . Y luego la madre es la que le dice que escriba. Con “Panchita” se escribían cartas todos los días; lo que más ama Isabel Allende son las cartas de su madre. La vida literaria de Isabel Allende partió a través de las cartas: la madre la impulsa a que ella sea una escritora. Es una linda relación de madre e hija, de apoyo constante.

«Isabel» y su «mamá».

Momentos clave

Con ya 78 años, la vida de Isabel Allende está llena de giros, algunos complicados, otros felices.

El abandono del padre. Su llegada a revista Paula con apenas experiencia en el periodismo. Su auge en aquel medio. El golpe de Estado. La despedida de Chile. La publicación y éxito de La casa de los espíritus. Y con ello el despegue de una carrera literaria que le permitirá escribir decenas de libros. Una separación. La enfermedad y muerte de su hija.

Y así, la vida continúa.

Respecto a todo ese “cúmulo” de sucesos, Néstor Cantillana comenta que “son puras acciones y decisiones que son muy determinantes, que la van formando en la mujer exitosa que conocemos ahora”. Y añade: “Es una vida muy llena de acontecimientos que son muy fuertes y que ella, Isabel, logró surfear, manejar, e incluso también equivocarse y chocar contra la la pared. Pero va para adelante…».

En tanto, Rosario Zamora se refiere a un momento que le llamó especialmente la atención en la vida de la escritora:

—Creo que hay un punto fuerte en su vida, que es cuando deja a los hijos. Pero no es abandono, porque a ella le toca su momento de descubrirse a sí misma, y deja a sus hijos con su padre, que era maravilloso, que los amaba…

Ese hecho le genera una reflexión a quien interpreta a la mamá de Isabel: “Las mujeres también tienen derecho a ese momento de descubrirse, porque un hijo no quiere a una madre amargada, un hijo quiere una madre feliz y realizada”, dice.

Luego destaca: “Ella fue muy inteligente en ir en busca de eso, de sí misma. Como mujer, se me erizan los pelos, y es súper importante para las mujeres, porque es un derecho”.

«Isabel», «su madre» y uno de los «hijos».

Al igual que a la actriz, este momento en la vida de la escritora también sorprendió Rodolfo Pulgar. Pero en su caso porque le recordó a la obra de teatro Casa de muñecas, del noruego Henrik Ibsen, la cual se estrenó en 1879, y “dejó la crema”, dice él.

—Porque termina en que ella deja a sus hijos y le dice al marido «me voy», y él responde «¿pero cómo te vas a ir?, ¿y tus hijos?». Y ella le dice que «primero tengo una responsabilidad conmigo misma». Eso está exactamente igual acá. Me llama la atención como la realidad y la ficción se juntan, especialmente viniendo de una mujer: que una mamá deje a sus hijos era y es muy fuerte. Pero ahora se puede leer con otro prisma.

Un legado

Para la actriz (Rosario), la relación entre Isabel y “doña Panchita” es “una historia de amor” con todas sus letras. “La madre no la critica, la apoya; la madre admira a su hija; desde que es chiquita ve que su hija es un ser brillante, que es una cuentacuentos”, comenta.

“Tiene un profundo amor por la hija y eso se ve: toda la vida fueron amigas”, agrega. “Eso de que se escribieran cartas todos los días, e Isabel guardara la cantidad infinita de cartas”.

En tanto, Cantillana, sobre la relación de la escritora con su primer marido, reflexiona.

—Cuando el amor es profundo, las parejas se transforman no solo son amantes, sino que son amigos. Incluso como pareja puedes tener diferencias, discusiones y todo… Pero cuando hay una relación profunda, y tú también eres amigo, aunque no te gusten las decisiones, puedes entender por qué hace lo que hace, por qué dice lo que dice. Entre la admiración y el deseo hay un límite frágil, pequeño. Creo que en la relación de ellos había un poco de esas dos cosas.

«Miguel» e «Isabel» de visita en un almuerzo.

—¿Qué “descubrimiento” hicieron de la figura de Isabel Allende en esta serie?

—Conocía la obra de Isabel Allende, pero no conocía mucho de su vida —relata Cantillana— . Es una mujer de una consecuencia y de una valentía increíble. Creo que puede ser una gran inspiración para la gente que vea esta serie. Realmente es una historia fascinante, es una mujer que se atrevía a hacer cosas que ni siquiera en esta época son tan fáciles de imaginar. Uno más bien conoce el éxito de Isabel Allende, pero no fue una vida fácil de pura tranquilidad. Fue una vida complicada, pero muy apasionada también. Todo eso se percibe en su literatura.

Y Rosario Zamora continúa:

—Es impresionante cómo una mujer periodista, que tenía éxito en Chile, se va exiliada y llega a trabajar de dueña de casa: lavar, atender la casa, los niños… una vida totalmente opuesta a lo que ella quería. Uno ve cómo esa mujer no transa. Ella tiene algo en su interior y va en busca de eso: creo que es lo más importante en la vida. Enseña que uno tiene que ir, no solo en busca de los sueños, sino que no torcer lo que uno es, ser fiel al espíritu de uno. Creo que eso es lo que trae el éxito en la vida. Y eso tiene un costo.

En tanto, Pulgar considera a lsabel Allende como una personas que “ha abierto las puertas al mundo para que conozcan más de Chile, de la mujer, de la historia de nuestro país”.

También destaca el valor que los libros de escritora y de la propia serie que relata su vida: “Los seres humanos, y nuestros problemas, son todos universales que cualquier espectador se siente identificado, ya sea en Polonia o Singapur”.

Y remata: “Ese es un legado, una mujer que está abriendo puertas constantemente”.

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