De Costa a Costa: la nueva propuesta de restaurante personalizado

De Costa a Costa. Foto: Cedida
De Costa a Costa. Foto: Cedida

“Cocinamos como si lo hiciéramos para nuestra propia familia”. Conoce a Esteban y Soledad, creadores de las nuevas delicias marinas.

Algo que disfrutan mucho los chilenos es conocer nuevos lugares donde poder disfrutar un buen plato de comida, especialmente si este contiene productos del mar.

Una pequeña escapada a un lugar que nos teletransporte a la playa, es lo que muchos deseamos. Es por esto que Esteban Y Soledad crearon De Costa a Costa, una nueva propuesta personalizada que se aleja del clásico restaurante, y qué mejor, con un toque de brisa marina que te inunda cuando visitas sus locales.

El comienzo de un sueño

Soledad es terapeuta ocupacional, socia y fundadora de De Costa a Costa. Por otro lado, Esteban Costa era estudiante de gastronomía cuando tomó la decisión de comenzar con este emprendimiento con el fin de juntar dinero y poder disfrutar la juventud, pero con el paso del tiempo, ambos jóvenes se dieron cuenta que esta idea iba mucho más allá.

De Costa a Costa surgió en 2013, en aquél entonces Soledad se encontraba trabajando en un negocio de mariscos, lo que ya daba las primeras señales de lo que sería el nuevo negocio de la pareja -hasta ese entonces-.

Toda la historia y mano de obra comenzó en la cocina de la madre de Esteban, quien entre prueba y prueba, hasta recibir buenos comentarios por parte de familiares y cercanos; finalmente todo creció de manera orgánica junto a Soledad, tofo gracias a sus fieles clientes que mantienen hasta hoy en día.

“A pesar de tener este crecimiento orgánico, nosotros nos fuimos dando muchos porrazos y aprendimos de cada una de esas caídas. En un minuto pensamos que si queríamos ser una empresa de verdad, tenemos que hacer las cosas como corresponden”; comenta Soledad.

De Costa a Costa en búsqueda de productos marinos. Foto: Cedida
De Costa a Costa en búsqueda de productos marinos. Foto: Cedida

Del mar a la mesa

Ante esto, tras el aumento de trabajo, Esteban y Soledad decidieron abrir su primer local en el centro de Santiago, pero este solo funcionaba como cocina para luego realizar los despachos correspondientes.

Y gracias al gran éxito de De Costa a Costa y su propuesta de un plato gourmet a la mesa, ambos lograron abrir su segundo local en la comuna de Las Condes. Instancia que le dio la luz verde a la apertura oficial de su más reciente local en la comuna de Vitacura.

Y algo que llama mucho la atención de los fieles clientes de Esteban y Soledad, es la novedosa atención personalizada que mantienen con las personas que desean probar sus platos.

De Costa a Costa tiene un carisma con la gente, lo que es muy diferente a otras empresas. Nosotros plasmamos mucho nuestras personalidades en todo lo que hacemos dentro de esto, y eso es muy entretenido e interesante de ver. Hay una mezcla de algo más ‘guachaca’ con algo más estructurado y elegante”; destaca Soledad.

Por otro lado, Esteban menciona que “gracias a la creatividad, dar vuelta lo clásico que se ve en el mercado, y empezar a hacer los productos frescos, formamos un gran equipo. Si bien existieron mil problemas, siempre fuimos emprendedores natos”.

Equipo de De Costa a Costa. Foto: Cedida
Equipo de De Costa a Costa. Foto: Cedida

Altos y bajos

Pero no todo es color de rosa. La pandemia fue una instancia que dejó desequilibradas muchas pymes, especialmente esas nuevas que comenzaban a captar más clientes. Si bien, De Costa a Costa entraba dentro de esta categoría, Esteban y Soledad se dieron cuenta que gracias a sus fieles clientes, la historia comenzó a relatarse de otra manera mucho más positiva, hasta el día de hoy.

“Nos vino un bajón bastante grande porque crecimos mucho más de lo que pensábamos. Nos fuimos en picada porque las ventas ya no acompañaban mucho como en la pandemia, pero gracias al equipo que creamos, logramos dar vuelta las cosas, conseguimos un grupo de inversionistas y estamos agradecidos de que hoy en día nos vaya bien”; destaca Esteban.

Cuando llegó la pandemia nosotros llorábamos, pensábamos que por culpa de eso todo iba a irse. Pero fue todo lo contrario, llegamos a tener desde 60 a 90 despachos diarios”; agrega Soledad.

“Hoy en día los dos podemos mirar para atrás y decir ‘que increíble ver lo mucho que hemos aprendido dentro de toda esta trayectoria de De Costa a Costa’”.

Hoy en día, De Costa a Costa trabaja directamente con artesanos de Pomaire, quienes fabrican sus platos para poder ofrecer sus productos de una manera mucho más cercana.

Cumpliendo 11 años de experiencia, y con muchas cocinas desde donde los echaron después por los malos olores en el camino; De Costa a Costa se establece con su local de comidas al paso y a pedido. Además de añadir todos sus jueves de After Office, donde Soledad y Esteban siempre sacan risas a sus clientes, encantados de contar la historia de cómo terminaron siendo solo amigos y socios de uno de los restaurantes más cercanos con sus clientes.

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