"Silvita Venegas" lo pasó chaaaancho

Esta noche se viene un ardiente capítulo de Cesante. Un tipejo, tras ser despedido de su empresa agarra un pituto muy especial: Calmador de pasiones de unas veteranas que asisten a una peluquería de barrio.

Y como ya nos ha acostumbrado la pantalla nocturna de Chilevisión, se verá cómo el ring Box Spring crujirá, y con mucha fuerza, por los revolcones que se pegarán Paulo Brunetti y Mónica Carrasco. Sí, la actriz que es conocida en esta larga y angosta faja por dos generaciones como la abnegada "Silvita Maturana", la esposa de "Guillermo Venegas", de Los Venegas.

"Me invitó a participar Rodrigo Gijón, el "Pink", que es guionista. Él me propuso el papel, y encontré una oportunidad bonita para hacer algo distinto", cuenta muy convencida Mónica Carrasco a La Cuarta.

- ¡Y bien diferente a lo que estábamos acostumbrados en Los Venegas!

- Sí, jajajá. Nunca pensé que sería esta vieja rica caliente. Te confieso que mi primera reacción fue decir que no por pudor.

- ¿Cómo te convencieron?

- El director me aseguró que se iba a tratar la escena con mucho cuidado, y ahí me convencí, pero igual me costó.

- ¿Y en qué topábamos?

- Pudor, porque uno ya no está en edad de mostrar así como así el cuerpo, es complicado.

- El pudor va por el tema de la edad o por lo encendido de la escena...

- Honestamente, por la edad, no hay otra cosa, además el tema que se aborda es un tema muy común en las viejas de mi edad, que se arriendan un joven para calmarse.

"COMPADRE MONCHO" APLAUDE DE PIE

Cuando le fuimos con la copucha a Adriano Castillo, el actor pegó el grito y dijo: "¡Felicito a la Mónica!". Y después, cual Compadre Moncho, alabó a su colega y cómo se mantiene físicamente: "Ella todavía tiene cuerpo para darse estos gustos actorales, se mantiene muy bien".

- Bueno, uno se la imagina en Los Venegas, y como que no se la imagina en estas lides...

- Pero por qué no. Primero, es actriz y no tiene que quedarse pegada en un personaje y, como mujer, tiene cuerpo para hacer este tipo de escenas sin ningún pudor.

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