16 verdades que debes saber sobre el sexo, según reconocida sexóloga: “Hoy es mas difícil sentir que desnudarse”
La sicóloga y terapaeuta Cecilia Ce llega a Chile con su show unipersonal Encendé tu motor, y además nos responde un cuestionario amatorio.
La reconocida sicóloga y sexóloga argentina Cecilia Ce aterriza otra vez en Chile para un nuevo show Encendé tu motor, así que en ese marco nos entregó su mirada, consejos, máximas y reflexiones sobre sexo y sexualidad en general.
La especialista trasandina, que también se desempeña como terapeuta, adelantó lo que será la función de Encendé tu motor el domingo 30 de agosto a las 19:00 horas en el Teatro Nescafé de las Artes (entradas, ACÁ): “Es un unipersonal sobre sexo, deseo y vínculos, contado con humor, datos científicos y sensibilidad clínica”, describió.
Sobre este show para personas mayores de 18 años, Ce también explicó que su nueva propuesta “usa la imagen de un ‘taller mecánico emocional’ para preguntarnos qué nos enciende, qué nos frena y qué nos conduce al placer en la vida real”. De esta manera, “la propuesta desarma mitos y mandatos, y abre una conversación más libre, honesta y amorosa sobre cómo vivimos el deseo”, asegura.
Entregado ese adelanto, la sexóloga también entregó su respectiva sobre distintas interrogantes frecuentes que podrían tener quienes gusten del leer el diario pop.
Cuestionario sexual
1.¿Lo más importante en el sexo?
Que sea genuino, elegido, cuidado y disfrutable para quienes participan. Consentimiento, comunicación, seguridad y placer importan más que el rendimiento, la penetración, el orgasmo o una frecuencia determinada.
¿Qué tabú sexual es urgente erradicar?
El tabú de la vulnerabilidad. Todavía cuesta hablar de sentimientos, de amor, de abuso, de miedo, de dolor o de no tener ganas; y muchos varones siguen sintiendo que admitir una herida pone en duda su masculinidad. Hoy es mas difícil sentir que desnudarse.
¿Qué está prohibido en el sexo?
No considero el sexo fuera del consentimiento, creo que no es sexo sino violencia. Cuando pensamos en una normalidad, o lo esperable, se trata de aquello que no genere dolor físico ni emocional.
¿Qué creencia sobre el sexo deberíamos erradicar?
La idea de que el deseo tiene que ser espontáneo, permanente y sincronizado con el de la pareja; si no aparece, algo estaría roto. Hay deseos más propositivos y otros más reactivos, y ambos pueden ser saludables. También deberíamos dejar de creer que sexo es sinónimo de penetración, rendimiento o salud obligatoria.
¿Cuál es el motivo de consulta terapéutica que más se repite?
Siguen apareciendo consultas por falta de deseo, erección, eyaculación y dificultad para llegar al orgasmo con otra persona. Pero recientemente, aumentaron entre adultos jóvenes las consultas por un uso problemático de pornografía, algo que no veía con la misma frecuencia años atrás. Eso muestra que cuando cambia el contexto —la tecnología, la economía, la ansiedad y los vínculos— también cambia la demanda clínica.
¿Cómo ha cambiado el sexo en los últimos años con las olas feministas, pandemia y redes sociales?
Hacia una sexualidad más plural, flexible y con mayor permiso para decir que “no”. Eso es un avance. Pero convive con más exposición, ansiedad social, sexualidad digital, sexting, autosatisfacción y vínculos mediados por pantallas. Y aparece un futuro “on demand”, con inteligencia artificial, realidad virtual y dispositivos que prometen contacto sin frustración: la pregunta es qué ganamos en autonomía y qué podemos perder en presencia, reciprocidad y tolerancia a la diferencia.
¿Cuál es la fantasía sexual que más vergüenza le da reconocer a la gente?
No hay una fantasía universalmente más vergonzosa. Generalmente da más vergüenza la que choca con la imagen que alguien tiene de sí mismo: desear a otra persona, cambiar de rol, fantasear con dominar o ser dominado, o poner en cuestión una identidad esperada. Una fantasía no es una obligación ni un plan de acción; lo importante es poder pensarla sin juicio y decidir responsablemente qué se quiere llevar a la práctica.
¿Sirve para algo la pornografía en el sexo real?
Lo primero es hablar de “pornografías” en plural, porque no todos los contenidos son iguales. Se puede consumir de manera explorativa y para estimularse, puede servir como estímulo, curiosidad o conversación, incluso compartida por una pareja. El tema es cuando ese contenido se vuelve mas intenso, violento y misógino y su uso mas frecuente y compulsivo. En esos casos se observa una fuerte relación con perdida de deseo diádico, dificultad para la extinción y el orgasmo.
El celular, ¿aliado o villano en el sexo? ¿O depende?
Depende del uso. Puede ser aliado para informarse, sostener el deseo a distancia o abrir una conversación; se vuelve villano cuando interrumpe la presencia, alimenta la comparación, expone la intimidad o reemplaza sistemáticamente el encuentro.
Más allá del sexo, ¿estamos en una crisis relacional?
Hay señales de una crisis vincular, pero no una causa única. Pesan la precariedad económica, la dificultad para emanciparse, la ansiedad, la exposición permanente, la baja tolerancia a la frustración, el descarte rápido y la desigualdad en la carga doméstica y mental. Muchas veces la llamada “recesión sexual” es el síntoma visible de algo más amplio: menos tiempo, menos energía y menos espacios seguros para encontrarse.
¿Estamos cada vez más solos?
Sí, la evidencia muestra un aumento en los índices de la sensación de soledad y su impacto negativo en la salud. Podemos estar más conectados y, al mismo tiempo, más solos, porque en realidad estamos mas conectados a la pantalla y no a otras personas.
Para ti, ¿cuándo empieza el sexo?
Empieza antes del contacto genital: cuando aparece una curiosidad, una mirada, una fantasía o una conversación que puede ser compartida sin presión. Pero no hay un comienzo universal: para algunas personas empieza en el coqueteo, para otras en el acuerdo explícito y para otras recién en el contacto corporal. Lo indispensable es que quienes participan puedan nombrar qué significa ese encuentro y elegirlo libremente.
¿Una pareja debería preocuparse con cuánto tiempo sin sexo?
No existe un número de días que determine si una pareja está bien o mal. Hay parejas felices con poca frecuencia o sin sexo; la preocupación aparece cuando la situación genera sufrimiento, distancia, conflicto, presión o un desacuerdo que no se puede conversar. Más que contar el tiempo, preguntaría: “¿Esto nos duele?, ¿lo elegimos?, ¿podemos hablarlo sin lastimarnos?”.
¿El deseo debe ser un hábito?
El deseo se puede cultivar, pero no convertir en una obligación; sino pensarlo como un hábito a incorporar para que esté más disponible, es decir, fomentar espacios en nuestra rutina que nos conecten con el erotismo, con el disfrute, la conexión con el otro y nuestro cuerpo. Como una gimnasia del deseo. Darle tiempo y espacio.
¿Qué es indispensable para sentir deseo sexual?
No hay un ingrediente universal, pero sí hacen falta libertad, seguridad y cierta disponibilidad física y mental. El deseo no depende solamente de la química: también de la historia, el cuerpo, las fantasías, los vínculos y el contexto. Por eso conviene preguntar tanto “¿qué me enciende?” como “¿qué me está apagando?”.
¿Sexo con o sin amor?
Con o sin amor, pero siempre con emoción.
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