Por Juan Carlos MuñozAle Sergi se confiesa, habla sobre el vínculo de Miranda con Chile y su arribo a Fiebre de Canto: Luis Jara jugó ‘rol’ clave
Querido integrante del grupo che lleva dos capítulos como jurado del estelar de CHV, pituto que agarró para cada domingo de septiembre. En charla con La Cuarta, se animó a hablar de todo, incluso sobre ciertas tensiones entre nuestro país y Argentina, su país natal.

Ale Sergi cruzó la “cordishera” y aterrizó en Chile el pasado 6 de septiembre, día en el que debutó como el quinto jurado Fiebre de Canto, espacio de CHV donde estará presente los domingos de este mes y será parte de cada jornada de eliminación.
Por lo mismo, en la previa de su segunda participación en el estelar, minutos antes de ingresar a una reunión de pauta con el resto de los jurados e integrantes del programa, el vocalista de Miranda se tomó un minuto para conversar con La Cuarta y abordar esta nueva aventura en esta copia feliz del Edén.
El cantante argentino, además de charlar sobre su pega como evaluador y este nuevo paso por Chile, también habla sobre el vínculo que lo une con nuestro país, el cual comenzó hace ya más de 20 años, cuando el grupo devenido en dúo, donde hoy brilla junto a su eterna partner, Juliana Gattas, daba sus primeros pasos.
En aquella época, antes de dar ese salto a la fama y empezar a llenar recintos y estadios tal como lo hacían en su país natal, realizaban sus shows ante un grupo pequeño de espectadores, los que poco a poco empezaron a subir como la espumita de shop gracias a su batería de clásicos de amor, celos, engaños y rupturas tóxicas, como Mentira, Traición, Don y otros hitazos de ayer y hoy. Los mismos, que a día de hoy lo tienen de vuelta como uno de los miembros que califica a los famosos que lo dejan todo en la pista en el espacio nocturno del canal ubicado en Machasa.
“Cuando me comentaron la idea lo primero que hice fue ir YouTube a ver un poco el programa, a ver con quién iba a compartir en el jurado, a ver si conocía alguno. Investigué un poco y dije ‘bueno, vamos a probar, a ver qué pasa, a ver qué onda’. Y me gustó porque a mí me gusta venir a Chile, era como una excusa para venir acá y para seguir generando vínculo con el país, que si bien tenemos una historia bien larga, siempre es lindo seguir cuidando esa relación. Y ahora desde un lugar distinto. Mostrarme haciendo otra tarea que había hecho acá recién una vez en el Festival Viña del Mar -en 2024-, una vez me tocó de jurado - fue el presidente-, pero ahí no tenía que decir nada. Acá sí hay que hablar un poco”, cuenta el artista trasandino al diario pop.
Además, adelanta que le acomoda este formato y que no le tiembla la pera a la hora de entregar una opinión sobre lo que ve sobre el escenario, pero siempre con respeto y profesionalismo.

“Me resulta natural porque me lo tomo como que estamos escuchando música en casa y comentamos al respecto. O como si estuviera yo mirando el programa en mi casa y diría cosas. A mí me gusta mucho trabajar en estudio de grabación y, si bien grabo mis propios discos, también trabajo con otros artistas diferentes. Y de tanto trabajar con otros artistas y con otros productores, de alguna manera moldeé mis devoluciones de manera que, si querés marcar algo feo, no resulte agresivo”, recalca el cantante de 54 años nacido en Haedo.
Y en esa misma línea, agrega: “cuando yo voy a cantar a un estudio y algún productor me guía y me corrige, lo hace de manera amable, creo que se puede hacer lo mismo acá. Es decir, si los que vienen tienen ganas de aprender, yo les digo lo que me parece y lo que pienso que les podría venir bien desde mi experiencia, corta, larga, la que sea, pero más pensando en escucha que en ejecutante”.
“Me pongo más en el papel de más fan de la música que en el de cantante. Más bien doy consejos como de lo que a mí me gusta ver, lo que a mí me gusta escuchar, que a fin de cuentas es lo que yo después trato de hacer. Entonces de ese lado se me da bastante natural. Y como lo que me pidieron que haga acá es eso, no tuve problema”, complementó.
- Ya te pudimos ver en estos dos primeros capítulos, pero si tuvieras que definirte, ¿cuál es el rol que tienes como jurado en Fiebre de Baile?
- Justamente no encarno ningún personaje porque no me sale. A mí no me sale ni actuar ni ponerme en un papel de tal o cual cosa. Siempre con Vasco hay bromas. Entonces yo también en eso entro, yo lo entiendo, pero no me interesa jugar el papel ni del bueno ni del malo. Simplemente escucho. Si me gusta, te digo ‘me gustó’ y si no me gusta te digo que ‘no me gustó’ y te digo por qué. Y si tengo algo productivo para decirte, para que mejore la próxima, te lo digo. Y ya está. Eso no es ni bueno ni malo, es normal, pienso yo. Pero no lo dejo pasar... lo que no me gustó, lo marco de buen modo, pero se lo digo.
- ¿Qué te pasa con ser parte de este formato donde a veces también hay un poquito de show? A veces hay peleas entre el jurado, los participantes se ponen camotes... Complicado igual me imagino...
-No sentí en ningún momento que hubiera nada muy intenso entre nadie. Todos se cagaban de risa, había buena onda y obvio que había chistes, pero hasta donde yo entendí, estaba todo consensuado. Digo, estábamos haciendo bromas entre todos para divertirnos nosotros y que eso se refleje después en la tele.
- Hay chimuchina que a veces no debes entender mucho, que está más relaciondada con la farándula interna de acá...
- No sé si hay algunas internas de participantes, porque también yo veo que hacen bastante hincapié.... Hablan un poquito de la música pero también hablan un poquito, joden con las vidas personales de cada uno, como que hacen chistes en cuanto a eso, pero a mí también me pasa que yo no conozco, conozco parte de la escena artística chilena, pero no toda, entonces hay cosas que me las pierdo, que tampoco puedo participar mucho porque no sé de qué estan hablando, pero yo sentí que era todo súper buena onda.
- Comentaste al principio que investigaste un poco sobre el programa cuando surgió esta posibilidad. ¿Habías tenido la posibilidad de compartir con anteriormente con algunos de tus compañeros en el jurado?
- Yo conocía a Luis, no creo haberlo conocido personalmente, pero Luis Jara desde que vinimos a Chile por primera vez, siempre el nombre de él sonaba y en Argentina también suena. Es un cantante muy popular y muy conocido, así que también de alguna manera ver que él estaba involucrado, para mí fue como ‘bueno, vamos, podríamos hacerlo, se ve serio’. Y después la investigué también un poquito a Verónica -Villarroel-, que me cayó súper bien su personaje, aparte cantaba bárbaro y vi un poco lo que ella hacía. Emilia lo mismo. Estuve viendo también muchos videos de los participantes, de los que venían a cantar como para ver más o menos qué era lo que se mostraba y sentí que podía venir acá, hacer la mía y encajar.
- Y sobre Vasco Moulian, ¿te dijeron algo? Siempre juega al límite y a veces saca ronchas con sus comentarios...
- A me divierte eso, porque pienso que es un poco parte también del show, para hacerlo más entretenido y más dinámico. Y yo me divertí mucho con todo lo que él dijo, con todas las cosas. A mí también me dijo cosas, pero no sé, ya lo había visto. Antes del programa nos encontramos, porque tenemos una reunión donde comentamos un poco lo que van a cantar esa noche. Y ese día me presentaron a todos y ahí ya me dijeron ‘con el Vasco, cuidado’, ya todos me venían diciendo ‘guarda, guarda con el Vasco’, pero todo como con una sonrisa. Ya medio veía como era la onda y la verdad es que me cayó súper bien y me morí de risa.
Su vínculo con Chile
Por otro lado, Ale Sergi también habló sobre el intenso vínculo que tiene con nuestro país, donde junto a Miranda la rompieron desde sus inicios, y donde posteriormente se consolidaron con Sin Restricciones, el segundo álbum de estudio de la banda che.
De entrada, aborda la especial relación que tienen con el público en este lado de la cordillera después de dos décadas en los que han visitado el país en inumerables ocasiones.
- ¿Por qué crees que Miranda generó este impacto que hizo tanto click y se convirtió en todo un fenómeno en Chile?
- Yo creo que por varias razones. Una es magia, que uno nunca sabe, porque a la gente le gusta lo que uno hace, pero la realidad es que nosotros vinimos a tocar a Chile desde el día cero. Fue un país en el que crecimos a la par que en Argentina. Es decir, no es que vinimos acá ya con canciones en la radio y a lugares grandes, sino que empezamos a tocar en recintos muy pequeños y de a poco nos fuimos haciendo nuestro caminito y desde esos primeros días hubo muchos fanáticos que hasta hoy nos siguen acompañando.
- Después de casi dos décadas, siguen más vigentes que nunca...
- A mí me parece que eso es algo para valorar porque hemos ido creciendo a la par que en Argentina y lo sentimos como muy propio. Entonces nos sentimos como en casa y siempre nos trataron muy bien desde el primer día, tanto el público como la prensa, como los colegas, también los músicos que se acercaron a nosotros y que tuvieron siempre buena onda. Y eso ha hecho que generemos una relación muy larga.
- Vienen seguido a nuestro país.
- Ya fueron 3 veces en el Festival de Viña del Mar, tocamos en Movistar, hicimos hasta un estadio el año pasado -en el Claro Arena-. Tocamos en la Blondie... hicimos desde cosas muy chicas hasta estadios de fútbol. Y siento que al haber hecho todo escalonadamente, acompañados por el público, como que esa relación se fortaleció y yo creo que sí, obviamente, si eso no hubiera pasado, yo no estaría hoy acá.
- Y ahora llegas a la pantalla chica...
- Es muy claro que me invitan por todo lo que hicimos con Juliana y por todo el recorrido que hemos hecho. Me lo tomo un poco también como un premio, porque poder estar en televisión en horario prime time, no es una tontería, es algo para agradecer porque es una buena ocasión. En este caso yo me divierto, me la paso bien, pero también es una ocasión para que la gente me vea, se acuerde de mí. Quien no me conoce, me conozca, quien no sepa que canto en Miranda se entere. O el que se olvidó porque hace un año que no nos ve, se acuerde y la próxima que venimos a tocar eso ayude para que tal vez tengan más ganas de vernos o de darle play a nuestras canciones. Digo, siempre es una muy buena promoción, así que me lo tomo un poco así también, con agradecimiento.
- ¿Qué te pasa con que esos temas que marcaron una época sigan sonando igual de fuerte pese al paso del tiempo?
- Te hace sentir muy bien, es una cosa que es muy sorprendente y muy gratificante, porque es algo que tiene que ver pura y exclusivamente con el deseo de la gente de escucharlos, porque ya uno más que grabarlos y salir y decir ‘escúchenlo, escúchenlo todo lado que pueda’ y salir a tocarlos, mucho más no puedes hacer, después depende de lo que la gente haga con las canciones y es increíble como el repertorio nuestro, por suerte, sigue sonando. Es decir, nosotros nos encargamos también de tocar, de acompañarlo, de venir y de estar, pero la verdad es que sin ese apoyo que la gente nos da, sería medio imposible. Es muy gratificante escuchar que canciones que grabamos hace, no sé, 15 años, alguien tenga ganas todavía de escuchar.
- ¿Qué queda del Ale Sergi de esa primera época? ¿Ha cambiado mucho? ¿Mantienes tu misma esencia?
- Queda, no sé, ya no tengo más el pelo negro, ahora tengo canas -bromea-, el tiempo cambia para todos, pero la verdad es que yo no me siento otra persona. Tal vez de fuera se perciban cosas distintas, pero yo siento que me tomo las cosas medio igual.
- ¿Ningún cambio?
- No, mentira, ahora estoy contento acá en la tele, pero me acuerdo que la primera vez que vine a Chile, yo tenía pavor de hablar en cámara. Yo siempre que íbamos a hacer notas y cosas pedía cantar porque tenía miedo de hablar pavadas, viste. Para no hablar de más. Entonces digo mejor canto y me voy. Y acá me habían invitado para hacer.... No me acuerdo qué programa era, pero era un programa de un sábado a la noche también como de juegos con cuatro o 5 famosos, o no tanto porque me invitaron a mí y estaba ahí, y yo estaba muy nervioso en ese momento.
- ¿Cómo lo superaste?
- Me acuerdo que todos me apoyaron, me dijeron ‘andá, andá que te va a venir bien’. Y yo estaba muy nervioso porque antes me ponía nervioso hacer televisión. Y de esa vez tengo el recuerdo de que me trataron bien y que fueron buenos, pero me costó tiempo acostumbrarme a hablar en tele.

- Ahora ya te peinas frente a las cámaras.
- Recién después de lo de La Voz es como que ya relajé un poco, pero antes me ponía muy nervioso y eso te diría que pudo haber cambiado. Ya no me da nervios o un poquito, pero no lo de antes que directamente estaba como tarado.
- ¿Alguna otra cosa que haya cambiado o que mantengas en todos estos años de carrera?
- Me tomo las cosas igual, trato de hacer lo que siento que me va a salir natural. Porque eso sí, yo no conozco... he hecho televisión, pero no estudio el comportamiento de la figura. Yo soy más estudioso de la música y de cómo se manejan los artistas con sus carreras y todo lo que hacen, más allá de lo musical, todo lo extra también me fijo. Pero de la tele no, soy un mero espectador y cuando vengo acá a la tele, lo que trato de hacer es nada que yo no haría en mi vida normal. Digo, es decir, si es venir acá y hablar de música, no me cuesta, me gusta, me entusiasma, me entretiene. Y eso es lo que siempre hago. Cuando me llaman a cosas así, me fijo con quién y digo, si voy a estar cómodo y no me van a pedir que haga algo, no sé, como actuar, porque no me gusta, no me sale..., todo bien.
- Estás en tu salsa en este programa entonces...
- Esto de decir ‘me gustó, no me gustó. Podrías mejorar esto, te felicito por tal o cual cosa’, lo hago todos los días, soy un pesado con la música. Lo que escucho siempre algo tengo que decir.
- ¿Qué importancia crees que tuvo Miranda más allá de la música? irrumpieron con una estética, una forma de vestirse y personalidades que no eran tan habituales. ¿Sientes que ese fenómeno ayudó a que sus fanáticos se atrevieran a mostrarse más como son, a romper ciertos prejuicios o a perder el miedo al qué dirán?
- Siento que nosotros somos y fuimos más en ese entonces un signo de los tiempos. No podría atribuir a Miranda todo el cambio que hubo con respecto a los prejuicios que hay con los comportamientos de las personas. Antes habían muchos temas que eran más difícil hablar o que se tomaban a burla y nosotros nos bancamos unas cuantas malas caras. Pero de eso se trata un poco también el cambio. Éramos todos parte de una movida, éramos unos cuantos grupos. Tuvimos la suerte nosotros de ser uno de los más visibles y de los más longevos también, porque continuamos.
- Marcaron tendencia...
- Sentíamos que éramos parte de una escena de pop rock que surgía desde otro lugar diferente, desde la discoteca, y que traía otros códigos que tenían justamente que ver con el desprejuicio que encontrábamos nosotros en los lugares a donde íbamos a bailar, donde a nadie se le preguntaba nada de nada, sino que cada quien era como quería y se ponía lo que quería y no había ningún tipo de inconveniente con eso.
- Podían ser ustedes mismos también.
- Para nosotros era muy natural y siempre tuvimos la fortuna de poder mostrarnos tal cual éramos en cualquiera de los lugares a los que íbamos, porque tampoco nosotros éramos prejuiciosos, como decir, ‘no, tal cosa no la hacemos porque es medio que no, nosotros somos de acá’. Viste que a veces pasa un poco que en esa época, cuando empezamos, muchos grupos de rock no querían ir a televisión y nosotros íbamos porque nos parecía que si no nos cambiaban lo que nosotros éramos, que si nosotros podíamos mostrarnos tal cual éramos en cualquier lugar, eso iba de alguna manera a poner una semillita de cambio también.
- Siempre se habla de una rivalidad entre Chile y Argentina, pero Miranda logró mantenerse al margen de eso y tener una relación muy cercana con los chilenos. En las últimas semanas aumentaron las tensiones políticas entre ambos países, ¿te preocupa que ese clima termine generando distancia o algún problema para ustedes?
- Sinceramente yo jamás lo sentí, ni viniendo ni recibiendo colegas chilenos en Argentina, muy por el contrario. Misma cosa me pasa en muchos países. Es un poco triste... yo no me voy a pelear. Si se pelean los presidentes, es problema de ellos. Yo no voy a tomar partido por uno, por el otro, porque tristemente no me representan mucho a mí. Ni a mí ni creo que a nadie.
- Nunca te pusieron ninguna mala cara por venir de Argentina...
- A veces se sienten como dos vidas paralelas. A veces vos lees ese tipo de peleas y ese tipo de rivalidades, que yo después cuando salgo acá a la calle no las veo y tampoco las veo en Argentina. Y tampoco las veo cuando voy a España, que también hace poco también habían dicho ‘que no, que en España, que no los quieren a los argentinos, no los quieren’. Después del mundial hubo todo una maniobra.
- ¿Qué te pasa con esos motes que a veces les achacan?
- ¿Qué te puedo decir? los argentinos somo adorables e insoportables, tal como todo el mundo y tenemos nuestras buenas y nuestras malas y todos somos así, pero en lo personal yo nunca, nunca he sentido algo así. Por el contrario, acá en Chile de hecho yo creo que nos tratan increíble. A los artistas por lo menos todos los que vienen siempre que yo hablo siento que nos tratan muy bien y que se nos respeta mucho. Así que qué sé yo, no sé, que se peleen ellos.

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