Mon Laferte

Amor completo: la barra pop premia a Mon Laferte como la artista de la década en el Copihue de Oro

Autor: La Cuarta

De cantante en Rojo a superestrella de la canción latina, la viñamarina consolidó un camino largo a punta de persistencia, talento y canciones como "Tu falta de querer", que ingresaron al cancionero popular.


La noche del sábado 25 de febrero de 2017, fue la que marcó el nuevo estatus de Mon Laferte como figura de la canción. Esa noche, el Monstruo estaba insaciable y no le bastó con la habitual Gaviota de Plata; pidió la Gaviota de Platino, un premio que antes solo recibieron Luis Miguel, e Isabel Pantoja en representación de Jun Gabriel. Ahora, era una vecina de la ciudad jardín, la que se llevaba el reconocimiento.

Era el premio a una carrera forjada a punta de empeño. Muchos la conocieron como Monserrat Bustamante en los días que despuntaba con su voz poderosa como una integrante del programa Rojo. Y aunque incluso grabó un disco -titulado La chica de Rojo-, a ella no le bastó y renunció.

«Esa vez renuncié al programa. Todos mis cercanos se me fueron encima y me dijeron: «¿Pero por qué, si te está yendo tan bien?» Pero yo no era feliz ahí. Y me fui a México», le contó a La Tercera en 2017.

Mon Laferte

Fue ahí, que liberada de la presión de ser una figura televisiva, Monserrat dio paso a Mon Laferte. El comienzo fue duro; trabajó cantando covers en bares, grabó un disco, cantó en una banda de heavy metal y hasta debió hacer frente a un agresivo cáncer. Un camino que se veía cuesta arriba, pero del que logró salir gracias a la música.

En enero de 2015, se publicó la primera edición de Mon Laferte Vol.1, el tercer álbum de su carrera. Un trabajo grabado por la cantante casi sin dinero, y con al temor latente a perder su material debido a que debía conectar sus equipos a una toma de corriente ubicada en el estacionamiento del edificio donde vivía. Pero la persistencia pudo más; para entonces tenía claro un interés por explorar la música que escuchaba de niña junto a su abuela en el sector Gómez Carreño de Viña del Mar.

Fue así que dio con la alquimia definitiva; en canciones como «Tu falta de querer», «Tormento», «Amor completo», y otras tantas, Laferte aquilató un lenguaje propio en que se apropió de la canción latina de viejo cuño, a tono con la celebración de lo retro en la cultura pop. Con un trabajado look que reunía la frescura de Amy Winehouse, el gusto por el color de la cultura mexicana y la presencia de las divas de antaño, Laferte consiguió, por fin el éxito.

FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

De allí vino el ascenso. Firmó con Universal Music y en el siguiente álbum, La trenza (2017) ratificó su alcance continental al grabar una celebrada colaboración con Juanes en la canción «Amárrame»; en esa placa también grabó junto a Enrique Bunbury en «Mi buen amor», y el chileno Manuel García en «Cielito de abril». Más reposada y con la tranquilidad de la treintena, Mon Laferte caminaba sobre un embaldosado levantado a pulso.

El tramo final de la década fue el de la diversificación; al estilo de las antiguas cantantes de jazz, grabó en una sola sesión en los legendarios Capitol Studios de Los Angeles (donde también grabaron Frank Sinatra, Sam Smith, entre otros), el celebrado álbum, Norma -que a su vez, es su nombre de pila-. Una placa en que desarrollaba un arco narrativo basado en las etapas de un romance. Porque ante todo, Mon es una romántica.

Mon Laferte

Pero eso no era todo. Los días del estallido social revelaron a una cantante que manifestó, sin titubeos, su apoyo a a la protesta social. No solo puso su voz en presentaciones acotadas en barrios periféricos -y en el sencillo «Plata ta ta»-, sino que se enredó en una polémica con carabineros, institución que pidió se le interrogara por unas declaraciones en que les vinculó con los incendios en el Metro de Santiago, petición que finalmente, fue desestimada por la justicia.

Además de su voz, Laferte puso su cuerpo y sangre por la protesta. Recordada fue su manifestación en la alfombra roja de los Grammy Latino de 2019, en que -con pañoleta verde al cuello- se escribió en el pecho la leyenda: «En Chile torturan, violan y matan». Allí inauguró sus días más políticos, participando en manifestaciones en apoyo a causas como el feminismo, mientras revelaba su interés por la pintura con la apertura de su primera exposición en México, y la inauguración de un mural -que generó aplausos y recriminaciones- en los cerros de Valparaíso.

Con su nuevo álbum, el aplaudido Seis (2021), Mon Laferte resume su última era; se hace cargo de los guiños a la canción popular mexicana, al feminismo y al drama de la canción latina, y consolida una carrera levantada desde la inquietud y la convicción en su talento y en sus ideales.

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