“El ser humano es tan tonto que se queda con un comentario malo”: Rodrigo Villegas aconsejó al humor de Viña y adelanta su nuevo show musical

El destacado comediante, que el año pasado triunfó por segunda vez en el Festival de Viña del Mar, se prepara para su presentación en Gran Arena Monticello. En una conversación con La Cuarta, el humorista hizo un balance de su exitoso año, nos adelantó detalles de un especial proyecto y nos confesó el regalo que se hizo en este 2023. “La gente me entrega mucho cariño en la calle”, asegura al diario pop.

Tras un buen 2023, el comediante Rodrigo Villegas se prepara para sus próximas presentaciones que lo llevarán a distintas ciudades en el país y también al escenario del Gran Arena Monticello con su rutina “Playlist, un viaje necesario”.

El año pasado, el humorista fue uno de los encargados de hacer reír al Monstruo del Festival de Viña del Mar. Por segunda vez, logró cautivar al público y llevarse las gaviotas. Sin embargo, la experiencia para Villegas fue diferente esta vez, ya que, según sus propias palabras, aprendió a disfrutar su momento arriba del escenario.

El comediante cuenta con una carrera ascendente, que comenzó en el recordado programa Morandé con Compañía -donde nacieron sus inolvidables personajes como Mathiu Focker, El Máquina o los Blondon Boys- y que ha consolidado en solitario.

En una conversación con La Cuarta, Rodrigo Villegas nos habló de su 2023, nos reveló que se viene un especial proyecto que siempre soñó con hacer, su paso por el certamen viñamarino y la rutina que presentará en Monticello.

—¿Qué balance haces de tu 2023?

Es un año que empezó bien, empezó muy bien, con el Festival de Viña a cuestas. Empezó sí un poco inseguro, porque con esto de la pandemia uno pierde un poco el “training” como comediante de subirse a los grandes escenarios. Yo había adquirido un “training” bien lindo, estaba disfrutando mucho, la rutina estaba muy buena. Pasó esto de la pandemia y fueron dos años que uno miraba el techo, después actuaba frente a un teléfono, que no es lo mismo. De repente pasó esto de los festivales masivos que se empezaron a hacer, tuve como dos festivales para ponerme en “training” de enfrentarse a mucha gente.

Me hice un regalo yo este año, empecé regalándome pasarla bien arriba de los escenarios, disfrutar ese momento, acordarme de todos los detalles y creo que lo logré mucho, estoy feliz por eso”.

“Después ya empecé a hacer la rutina nueva porque tampoco me iba a estresar haciendo dos rutinas al mismo tiempo, así que me tomé un par de meses como para poder armar una rutina, la probé. Celebré los 15 años de carrera también este año en el Caupolicán, tuvimos un reencuentro con todos mis personajes y todos mis colegas también. Con los “Cuatro Octavos”, los “Blondon Boys”, apareció Mathieu Focker también, que estaba escondido. Cerramos el año pasado con hartos eventos y con la iniciación de un proyecto bastante bonito que se viene. Hay colegas que yo en mi vida me había imaginado que iban a estar. Ahora, estuvimos en Panquehue, el día sábado, habían 20 mil personas. Estuvo increíble la rutina, la disfruté a concho, la pasé muy bien, así que le quiero agradecer a la gente. Cuando el público está predispuesto a eso, uno explota y la rutina también explota mucho. Se agradece”.

—Me hablaste de un proyecto que se iba a concretar… ¿Se puede contar algo?

No, es secreto, no puedo contar todavía (risas). Pero va a ser lindo. Mira, yo siempre creo que cuando las cosas se dan, se dan solas. Uno de repente las echa a andar y empieza. Cuando el proyecto va bien, y uno dice ‘esto es lo que quiero hacer’ y decretas eso, empieza a llegar gente que se va sumando en el camino que te va a ayudar a concretar este proyecto. Ha sido muy rápido todo. Se han sumado personas con las que yo de verdad nunca pensé que iba a tener la posibilidad de actuar y que hayan creído en un proyecto que es bien lindo. Es algo que quería hacer muchos años atrás, pero lo había postergado por el miedo. Uno de repente tiene miedo de hacer cosas, pero al final las cosas se dan cuando se tienen que dar.

“Tiene que ver el proyecto con la carrera de comediante también. Yo me dedico a esto para que la gente se sienta bien. Siempre he dicho que quiero transformarme en una válvula de escape de esta realidad rara, de esta realidad tirana. Para que la gente tenga un tiempo, se descargué y se ría más que nada. Lo importante es reírse. Yo soy un poco enemigo de llevar los problemas que uno ve todos los días a la comedia. Por lo menos yo, es mi forma de ver las cosas. ¿Para qué meter el dedo en la llaga? Basta con que pesque el teléfono, salga a la calle o mire la tele. Ofrezco esa pequeña válvula de escape para que suelten un poquito y se relajen. La palabra que más se repite es ‘gracias’, cuando me felicitan por los shows .De repente uno dice ‘claro, por ahí tengo que hacer las cosas’, con ese tipo de información que te entrega la gente. Me gusta a mí también, me encanta tratar de hacer reír a todo el mundo, porque es imposible que todos se reían. Pero trato, hago el intento”.

—Mencionaste algo que me llamó la atención, que ahora empezaste a disfrutar estar en el escenario. ¿Qué pasaba antes?

Hasta el día de hoy, siempre hay nervios de la previa. Es la media hora antes de, hay un sentimiento que es muy raro, que uno dice ‘¿por qué no me dediqué a otra cosa?’ (risas). Es como saltar en ‘bungee’. No sabes si se va a cortar el elástico. De repente uno tiene que cerrar los ojos y listo. Y sí, yo antes sufría mucho, porque yo no quería ser comediante (risas). Yo quería ser actor, de cine, de telenovelas, yo estudié teatro para eso. Yo empecé a entrar a la comedia porque tenía para trabajar, igual había una familia detrás. Pero después me empecé a dar cuenta que lo hago bien, me gusta. A los años, empecé a enamorarme de esto. Lo encontraba muy difícil. Encontraba que el costo psicológico de la persona que se sube a tratar de hacer reír a miles… La gente no lo sabe, no tiene idea de lo que pasa cuando te va mal. Cuesta y ahí está la familia detrás que te tiene que levantar con espátula.

“Ahora aprendí que no va a venir nadie a darme una pastilla para que se me pase eso. Aprendí a ese sentimiento quererlo, sentirlo, identificarlo y aprender a convivir con el. Y al final, cuando tu hacer eso, le bajas la expectativa a ese sentimiento, como que ya no tiene tanta fuerza sobre ti. Antes me sudaban las manos, me ponía nervioso, tiritaba, el micrófono se movía. Ahora no, entro relajado. Aprendí a no hacerle caso a mi mente, porque la mente te coloca en escenarios catastróficos siempre (risas). Entonces yo digo ‘¿por qué estoy sufriendo por algo que ni siquiera ha pasado?’. Eso me ha ayudado caleta y ahora estoy en un gallito con mi mente. Es increíble cuando uno entra relajado, sin nervios, la energía fluye, la gente lo siente, se caga de la risa”.

—El año pasado te volviste a presentar en el Festival de Viña, por segunda vez, ¿cómo fue la experiencia de volver a enfrentar al Monstruo?

Fue maravillosa, yo creo que me la debía porque la primera vez estuve muy nervioso antes de empezar la rutina, durante, en la mitad que hubo una pifiadera y no sabía que pasaba arriba. A mí me costó mucho volver a ver esa rutina, yo creo que como a los ocho meses después recién la pude ver, porque pensaba que me iban a quitar las gaviotas (risas). ‘¿Y si me va mal?’. Una hue… estúpida (risas). La sufrí, a pesar de que fue un regalo que le hice a mi papá. Me prometí que esta vez tenía que disfrutarla yo. Fue increíble porque estaba muy nervioso y me pasó algo con Pamela Leiva, que fue la primera que abrió los fuegos, cuando vi la rutina por la tele dije ‘¡le fue increíble!’. No sé si te ha pasado, pero cuando tienes que disertar, parte el primero y se manda una disertación de la put… madre, tú entre medio dices ‘la mía no está tan buena’ y empiezas a tratar de arreglarla antes de que te toque. Me dio ese sentimiento (risas). Dije ‘ya, filo, es lo que hay, es lo que voy a hacer’ y lo disfruté mucho. La gente me entrega mucho cariño en la calle. Así que nada, feliz. No tengo nada más que pedir. Soy muy afortunado en ese sentido.

—¿Qué te parece la parrilla de la edición de este año del festival? Algunos se repiten, pero otros se presentarán por primera vez en el escenario de la Quinta Vergara.

Yo les deseo suerte a todos, que vayan seguros a hacer lo que hacen. Que disfruten lo que hagan arriba del escenario. Creo que hay algunos que son primerizos y que los conozco bastante. Yo no sé si han hecho festivales afuera, porque yo creo que uno se va forjando con los festivales fuera de Viña, que son los festivales que se hacen en el sur, en distintas partes de Chile. (El Festival de) Olmué es uno, pero que es televisado, hay otros que son gigantes. El fin de semana estuve en Panquehue, 20 mil personas, hay otro en Cañete que son 50 mil. Uno tiene que ir probando y llevar una rutina transversal, no atacando a nadie, que la gente se ría con buenos chistes. Hay un dicho que dice ‘a texto bien aprendido, no hay mal cómico’. Yo creo que eso es, ese es el secreto. Y disfrutar, porque la gente nota cuando no estás disfrutando, lo cacha altiro.

14 Junio 2023 Entrevista a Rodrigo Villegas, Comediante Foto: Andres Perez

—Hablaste de una rutina “transversal”, en el pasado has mencionado que no te gusta hacer chistes de contingencia, sino que prefieres hablar de temas que sean “atemporales”. ¿Cómo es tu proceso para armar una rutina?

Sentándome afuera y mirando. De repente captando una situación que me llama la atención esto y voy probando con un par de personas. Voy probando mucho con mi hijo, que tiene 24 años, como que dice ‘no, está muy desactualizado’ o ‘no conozco quién es’. Entonces, digo, ‘ya, si no conoce él quién es, hay que actualizarlo’. También lo pruebo con mi señora. Mi señora es el mejor público que tengo porque me las dice. ‘No, la hue… es fome’, okay, me la guardo. Pero así voy mirando, yo creo que hay que mirar hacia el lado. Al final dije ‘hay que hablar de uno mismo’. En el humor siempre hay una víctima y como yo no tengo a la víctima en otras personas, a mí me tiene que pasar las cosas. Eso es lo que hago, me pasan a mí las cosas y yo me pongo en la situación. Funciona perfecto. Y es un trabajo 24/7, no puedes tener horarios de oficina y decir ‘ya, a las 6 de la tarde y dejó de pensar’. No. En la noche te levantas, en la mañana, cuando estás en el baño, cuando vas manejando, en cualquier rato se te van ocurriendo cosas y vas anotando.

—Comenzaste tu carrera hace ya más de 15 años y fuiste parte del Morandé con Compañía. ¿Cómo sientes que ha cambiado tu humor con el paso de los años?

Ha cambiado harto, pero eso yo lo aprendí antes de que viniera como esta sensación de no poder hacer humor, que el humor cambió. Yo lo empecé a cambiar mucho antes, cuando me di cuenta que de repente ofendía a las personas. Y ofendía de tal manera que había personas que no podían trabajar porque habían estudiado en cierto lado y ese lado supuestamente era malo. Yo dije ‘acá hay que tener cuidado con esto’ y claro, me sentí mal porque fui empático con esa persona. Dije ‘sí yo estudié 7 años en una hue… y ahora están diciendo que es mala, yo voy a buscar pega y lo utilizan como chiste’. Uno tiene cachar que hay familias detrás, hay daño colateral bastante grande que se puede hacer en base al humor. Yo soy consciente de eso por lo menos, por eso trato de no ofender a nadie. Trato, hago todo lo posible y creo que lo logro, creo.

—Hace un tiempo dijiste a La Cuarta que estabas haciendo una película, ¿cómo va este proyecto?

Está decretado, ¿viste? Así funcionan los decretos, uno lo dice, no tenía nada, ahora voy en la segunda parte y ya tengo casi todo para hacer una muestra. El pequeño teaser para después pedir financiamiento. Pero ¿viste? Está decretado. En ese rato no tenía nada y ahora llegaron actores y actrices increíbles.

—Fue hace como seis meses que diste esta entrevista al diario pop…

Maravilloso. Así uno va decretando las cosas. Y se dan solas. Es increíble. Ahí viene eso de que uno crea su propia realidad, si al final nadie te va a venir a decir ‘¿te gustaría…?’. No, nadie. Uno solo tiene que decir ‘quiero esto’.

—“Playlist, un viaje necesario”, esta es la rutina que estarás presentando este sábado en Gran Arena Monticello ¿qué nos puedes adelantar sobre este show?

Es una rutina que es un viaje a mi playlist personal, donde yo tengo momentos muy lindos que recordar y los afloro. Vamos haciendo un recorrido. También habló de las críticas que hubo de mi rutina (en Viña). Hago una banda sonora, me encanta la música y es muy musical. Y hablo de lo que me pasa a mí, con respecto a la música que voy sintiendo. Es un espectáculo bien musical, donde bailó harto. No sé si podría contar un chiste sin música (risas). Es mi sello, lo que me gusta, con lo que me siento bien, me desenvuelvo muy bien musicalizando las cosas. Feliz de la vida.

—Mencionaste las críticas que recibiste en Viña, de un humor “básico”, recordando el Morandé. ¿Cómo reaccionas a esas críticas?

Al principio me dolían porque se quedan con un par de chistes dentro de una hora, donde habían chistes de la relatividad del tiempo, lo que hace el ser humano cuando está en pandemia, lo que pasa cuando te metes a carretear en Youtube, cuando conoces a la polola. Había mucho más temas dentro de la rutina, prácticamente no estaba entrado en eso. La crítica… van a criticar igual, hagas lo que hagas. A mí en realidad, a estas alturas, ya me da lo mismo. Pienso que la gente que critica, lo hace también a través de la ignorancia porque no sabe lo que uno trabaja o todo lo que hay detrás para poder estar preparado física y psicológicamente para un festival grande, para enfrentarse a un montón de personas, todo lo que uno estudia y va captando. Todo el trabajo de horas. La gente que critica dice ‘fome’, tampoco se da el tiempo de decir que detrás hay un equipo trabajando.

“Somos tan tontos, el ser humano es tan tonto que se queda con un comentario malo. Yo he visto influencer que tiene mil comentarios buenos y le sale uno malo, y a ese malo le dedican un video. Yo digo ¿por qué no le dedicas esa misma energía a los mil comentarios buenos que tienes? A veces me da vergüenza también, porque me quedo con un comentario malo. Yo dije que le iba a dedicar la energía al comentario bueno, ¿para qué me voy a desgastar? Contra eso también estoy peleando, es difícil también porque uno viene formado con ciertos dogmas, uno quiere siempre el reconocimiento del otro. Al final el único que tiene que reconocer las cosas eres tú mismo. Me costó aprenderlo mucho, ahora me autofelicito. Me hablo, creo que todos tenemos que aprender a dominar esa vocecita que tenemos adentro. Al final es la misma voz, pero tienes que decirle ‘ayúdame, no me cagues’”.

Rodrigo Villegas se presentará el próximo sábado 13 de enero en Gran Arena Monticello. Las entradas están disponibles a través de www.topticket.cl.

“Si quiere pasarla bien, si quiere ir a reírse, de verdad regalarse un tiempo, vaya, yo lo invito. Usted se sienta nomás ahí y yo me encargo de lo otro, vaya a fluir las energías”, sentencia.

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