Por Guido Macari Marimón“Este año he llorado más que en toda mi vida”, dijo Magdalena Max-Neef por su ahora exmatrimonio y le preguntaron por la razón de la ruptura
La actriz hace algunas semanas se había sincerado sobre la ruptura con el padre de sus dos hijas, Juan Bennet

Hace unas semanas se sinceró Magdalena Max-Neef sobre su separación con su ahora exmarido Juan Bennet, con quien tuvo dos hijas en una relación que se extendió por unas tres décadas.
“Me parece que dura como dos años esta cosa, qué atroz”, sinceró hace poco en entrevista con Revista Ya (El Mercurio). “No ando llorando por los rincones, ni mucho menos”, planteó, “pero hay un proyecto que se funó”, considerando que, de hecho, tenían planes de irse a vivir a Villarrica, al sur de Chile, con gallinas y un huerto.
“Es una persona a la que siempre voy a querer mucho”, admitió, y añadió, en alusión a su TDAH del que ella ha hablado en más de una ocasión, expresó: “Soy un desastre, soy bien desestructurada y él es todo lo contrario: me ordenaba un poco la cabeza”.
Ahora en entrevista para el podcast Caudal, conducido por la periodista Daniela Aguilera, la actriz sinceró, a un año de su separación, que “me costó mucho la idea de que todos los proyectos que teníamos ya no los íbamos a tener”. Es decir, “me costó pensar en una vida sin él, pero siento que ahora, hace como dos semanas, se me asentó y tengo harta pena”, confesó.
“O sea, nunca he dejado de estar contenta, porque para mí el el humor es una herramienta vital de supervivencia, y creo que también es una decisión”, reflexionó.
“Pude haber estado muy triste, pero nunca dejé de tener momentos de mucha alegría”, y reconoció tener “muy buenos amigos”, aludiendo a personajes como Pepi Velasco, Rodrigo Bastidas, Gabriel Prieto y Elena Muñoz.
Complicada pregunta a Max-Neef
“¿Qué te lleva a separarte a los 27 de matrimonio?”, preguntó la entrevistadora,y agregó, suponiendo: “Uno pensaría que está todo resuelto y que pasaste por cuántas crisis y con niños grandes.
Max-Neef se quedó pensativa un instante, dijo que “yo creo que...” y luego contestó: “Pucha, no quiero hablar de eso en realidad”.
Aunque la actriz sí transparentó: “O sea, las razones tienen que ver con cosas personales, pero yo creo que nosotros nos separamos súper bien igual”.
“Nos separamos, independiente de que tuviéramos mucha pena”, repasó: “Para nosotros era muy importante que nuestra separación honrara nuestro matrimonio, nuestra relación de pareja”, algo que “yo creo que lo hemos hecho”, reconoció, a pesar de que “al principio es más difícil”.
“Yo soy una persona súper rabiosa (o ante lo era), y la rabia para mí era un súper recurso, entonces me enrabiaba y me salía de la pena, porque la rabia te moviliza”. “Curiosamente no he tenido rabia después de mi separación, entonces yo creo que eso me lo hizo más difícil”, admitió.
“Dicen que las mujeres hacemos el duelo antes de la separación”, le planteó Aguilera.

“Yo creo que en este caso fue al revés: yo creo que él hizo el duelo antes, porque estaba mucho mejor que yo”, respondió entre risas. “Se veía mejor, era evidente”, aunque “tampoco es que yo me anduviera arrastrando por las paredes”.
Eso sí, Max-Neef sinceró que “yo no lloro nunca, y este año he llorado más que en toda mi vida... parece que lloré todos los pendientes”, y reclamó que “me carga llorar”, así que “me desconocía en esa faceta”, dijo. “O sea, mis hijas me decían ‘mamá, te hemos visto llorar con suerte una vez en la vida’”, a pesar de que “dicen que es bueno”, pero “yo no lo hallo nada mucho de bueno andar llorando”, en vista de que “me da un dolor de cabeza espantoso”.
Sobre una eventual chance de rehacer su vida amorosa, Max-Neef contestó que es algo que no se ha imaginado “para nada”, ya que, a sus 65 años, “¿la líbido así como que la tuviera muy alta? No... Tendría que ser con mucho preámbulo, o sea, en abstracto, no tengo ganas de tirarme a nadie”.
“¿Pero la parte romántica?”, le planteó Aguilera.
“Sí, po’, esa parte siempre es muy entretenida”, respondió. “Pero en este momento no”, aunque “no sé si más adelante”. A pito de eso, recordó que se fue a tomar un café con su hija mayor, y que le preguntó: “¿Quién crees que se pondrá a pololear primero? ¿Tu papá o yo?”, a lo que la retoña le habría contestado “yo creo que mi papá, porque está mejor que tú”. Y se rió.
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