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Jonas Brothers en el Movistar Arena: euforia total para una maquinaria pop que entendió perfectamente a su público

El trío estadounidense convirtió su regreso a Santiago en una celebración marcada por gritos ensordecedores, karaoke colectivo y una conexión constante con sus fanáticas. Fue un show simple en puesta en escena, pero tremendamente efectivo en impacto emocional.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

El pop masivo siempre ha tenido algo de ritual colectivo. No importa si pasan décadas, cambian generaciones o incluso mutan las plataformas o las propias fórmulas que crean a los fenómenos adolescentes.

Cuando una banda realmente logra conectar emocionalmente con su audiencia, la reacción suele escapar de cualquier lógica racional. Y eso fue justamente lo que ocurrió con los Jonas Brothers en el Movistar Arena.

De partida, el ruido fue ensordecedor desde el comienzo. Apenas arrancó “Feelin’ Alive, una de las canciones de su época en Disney Channel, todos los sectores de la arena comenzaron a saltar al unísono en un coro gigantesco, dando forma a una postal que acompañaría prácticamente toda la noche del domingo en Santiago.

Y lo que comenzó a cocinarse a partir de ahí fue una demostración de euforia colectiva que sigue tan viva como en la época de las boy bands moldeadas como fenómenos masivos en los noventas. Basta decir que lo vivido en el Movistar Arena funcionó como otra demostración de esa tradición pop construida a punta de gritos ensordecedores, karaoke masivo y devoción absoluta.

Por eso a lo largo de la noche abundaron los globos recorriendo las plateas, saltos sincronizados que hacían retumbar a todo el recinto y una cancha que por momentos se movía como un mar humano, especialmente mientras más cerca se estaba del escenario.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Ante esa euforia, y tras las primeras canciones, Nick Jonas tomó la palabra para reforzar el vínculo con la audiencia. “Es tan bueno estar de regreso en esta linda ciudad y estar con ustedes en esta travesía de 20 años y ya sea que este sea su primer concierto o este no sea su primero, espero que no sea el último”, dijo antes de recordar que también estarán este lunes en el mismo recinto.

Luego Joe Jonas siguió esa línea afectiva, aunque con un tono más festivo y directo. “Estamos muy contentos de estar de regreso, así que vamos a darnos una fiesta”, lanzó, provocando otro estruendo de gritos desde todos los rincones del Movistar Arena.

En todo ese comienzo quedó claro que los Jonas entienden perfectamente cómo administrar las reacciones del público. Cada pausa, cada saludo y cada acercamiento a la plataforma que se internaba en la cancha frontal multiplicaba instantáneamente la locura.

Al mismo tiempo también quedaba en evidencia algo importante: el show nunca intentó esconderse detrás de grandes parafernalias. No hubo una producción recargada ni cambios espectaculares. El foco siempre estuvo completamente puesto sobre los tres hermanos que impulsaban el griterío.

Ahora, en lo que concierne al ámbito musical, la propuesta nunca intentó aparentar algo distinto. Sí, son canciones pegadizas, muchas veces bastante genéricas en términos pop, e inclusive apoyadas en coros repetitivos y estructuras extremadamente familiares para cualquier oyente de radio con vocación más comercial. No obstante, no hay duda de que funcionan en un show pop.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

Es decir, más allá de que en lo suyo no hay demasiada sofisticación artística ni riesgos particularmente llamativos, realmente sería absurdo medir el concierto únicamente desde esa lógica. Porque mientras sus canciones avanzaban una tras otra, el Movistar Arena se transformó en una masa gigantesca de voces que recibía exactamente lo que había ido a buscar.

El mejor ejemplo fue ese hit llamado “Sucker”. Bastaron apenas las primeras palabras para que el recinto reconociera instantáneamente la canción y reaccionara en un coro colectivo que directamente se tragó las voces del escenario.

Y lo llamativo era justamente eso: bastaban un par de acordes para que cada tema fuera reconocido de inmediato. En todo ese despliegue, la celebración partía incluso antes que arrancaran formalmente las canciones, alimentando una dinámica de entusiasmo permanente que inclusive incluyó a una fanática en un traje de Pikachu, moviéndose sin parar, en la primera fila de la platea baja.

En todo esto no faltaron los clásicos gritos de “mijito rico”, dirigidos especialmente hacia Joe Jonas, quien durante buena parte de la noche operó como el principal catalizador de histeria colectiva entre las asistentes, pero lo más destacado es que la maquinaría logró mantener el ambiente festivo de forma constante. Inclusive en los momentos de más calma.

Por ejemplo, a mitad de camino se inició una sección acústica en donde las luces de los celulares comenzaron a multiplicarse mientras el canto de la audiencia, por momentos, incluso superaba las voces de los propios Jonas Brothers.

En ese contexto, la dinámica interactiva también ayudó muchísimo a mantener la llama encendida.

Los hermanos comenzaron a conversar con fanáticas del público que elegían canciones para algo que se sentía como una sección especial, reforzando la idea de que lo que se estaba viviendo ahí era una experiencia única e irrepetible.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

De ese modo aparecieron versiones breves de “Just Friends”, “Take A Breath” y “First Time”, todas recibidas con entusiasmo inmediato. Ese tipo de recursos también sirvió para fortalecer la sensación de vínculo personal, ya que los Jonas Brothers manejaron esa lógica con muchísima naturalidad y bastante oficio escénico.

Poco después llegó uno de los intermedios más llamativos de la noche: la cantante chilena Katteyes interpretó “PONTE PONTE”. Su entrada cantando “yo brillo más que los diamantes” mantuvo el espíritu festivo y su canción también fue coreada de principio a fin por una audiencia que se manifestó de forma favorable al intermedio.

Poco después vino “Cake by the Ocean”, probablemente otro de los grandes momentos energéticos de la jornada, en donde la Arena terminó convertida en una fiesta gigantesca, manteniendo los saltos coordinados y un karaoke masivo imposible de ignorar.

En medio de todo eso, cada Jonas también tuvo su espacio individual para brillar. Aunque Joe y Nick claramente llevan el peso principal del espectáculo, Kevin recibió varias de las ovaciones, especialmente cuando le tocó cantar con “Changing”. Ahí el recinto volvió a iluminarse completamente con celulares mientras miles de personas coreaban su nombre.

Más adelante apareció Danny Ocean como otro de los invitados de la noche para interpretar “Me Rehúso”, generando otro instante tremendamente celebrado. La reacción fue inmediata y el Movistar volvió a transformarse en una fiesta colectiva.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.

El tramo final encontró otro de sus grandes estallidos con ese hit llamado “Burnin’ Up”. El coro fue ensordecedor de principio a fin y la aparición de Big Rob, el icónico guardia de seguridad de la banda, para interpretar su clásica sección de rap, elevó todavía más la reacción del público.

Después, durante la breve espera por el encore, el recinto completo comenzó a corear el grito de “Jonas, Jonas, Jonas” de manera incesante, como si el concierto todavía necesitara un último momento emocional antes del cierre definitivo.

También hubo espacio para una situación particularmente emotiva por el Día de la Madre. Los Jonas realizaron una dinámica para revelar el sexo de un embarazo y anunciaron que una asistente esperaba un niño, provocando aplausos y gritos inmediatos.

Y quizás coherentemente con toda esa lógica de cercanía del concierto, el cierre no apostó por una explosión final gigantesca con un hit movido. En vez de eso, eligieron bajar las revoluciones con “When You Look Me in the Eyes”, que igualmente fue coreada de principio a fin.

Solo queda remarcar que, aunque musicalmente los Jonas Brothers jamás parecen interesados en salir de los márgenes más seguros del pop comercial, es claro que tampoco lo necesitan demasiado. Más allá de cualquier discusión sobre profundidad artística o innovación, lo suyo funciona desde otro lugar.

O sea, sin duda que el trío entiende perfectamente qué es lo que espera su público y tiene claro el cómo transformar canciones simples en una experiencia emocional colectiva.

Y en lo vivido anoche en Santiago, entre gritos interminables, celulares iluminando el recinto y un karaoke multitudinario que nunca se detuvo realmente, quedó bastante claro que ese tipo de maquinaría todavía siguen funcionando con una eficacia impresionante.

Los Jonas Brothers volverán a presentarse este 11 de mayo en el Movistar Arena.

Aún quedan entradas a la venta en el sistema Punto Ticket.

Jonas Brothers en el Movistar Arena. Foto: Pedro Rodríguez - Copesa.
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