Leo Rey quiere una película con su historia: “Las mujeres, los hijos, los excesos, las amistades, las traiciones”

Luego de estrenar “Eva”, el trabajo que engloba su debut como cantautor y su regreso al mundo de la música, Leo Rey abrió el Zoom para hablar con el diario pop. Acá, repasa su propio camino del héroe y dice que incluso ha pensado en retratarlo en una película. También resume su pandemia, la importancia que le asigna a Mortal Kombat en su vida y La Noche, cuando dejó de ser Cecil. Además, reconoce a Juan Gabriel como inspiración y explica por qué se siente el más bríjido (sí, con jota).


No lo vemos del otro lado de la pantalla porque escogió no encender el video, pero por su entonación, las risotadas y la talla intercalada entre sus respuestas sin importar si está hablando de videojuegos, de los costos de la fama o de su infancia colmada de carencias, cuesta imaginar a Leo Rey triste. Pero ahora, un viernes al mediodía, apenas un par de horas después de firmar su regreso al mundillo de la música, el exfrontman de La Noche y multicampeón del juego Mortal Kombat le confiesa al diario pop que sí, que hasta hace un tiempo estuvo triste.

—Por lo que está pasando, po —se justifica—; la vida cotidiana mía era viajar, tocar, mucho contacto con la gente. Aparte que yo soy súper cercano con las personas, mucho de abrazo, de piquitos, de todas esas cosas. Así que esto como que vino a cortar de una todo lo que fueron las relaciones y la convivencia humana. Eso me tuvo un poco afectado.

La última vez que supimos de Leo fue hace casi un mes, cuando se presentó como vocal de mesa en las megaelecciones. Ese día, el artista llamó la atención de las cámaras por la peculiar mascarilla que lucía: una réplica exacta de la máscara de Scorpion, personaje ficticio de Mortal Kombat. “Me quise poner este atuendo porque hoy es un día bríjido para Chile”, avisó a su llegada. Algo más tarde, volvió a protagonizar el lado B de los comicios, cambiando los lyrics a uno de sus hits (“Quiero ser libre”, de La Noche) y llamando a la gente a votar.

Antes de eso, resulta difícil hacer una relación precisa de los hechos. Pero la realidad es que Leo Rey difuminó su carrera musical para abrirle paso a la aventura de los videojuegos:

—Todo partió cuando nos encerramos en cuarentena y partí un poco por mirar al lado, a los colegas, que estaban todos desesperados, haciendo sus streamings. Como que había una necesidad de poder estar en presentaciones, aunque fuera digital. Y en el caso mío, como te explicaba, que tengo un feedback increíble con la gente, una conexión pero total, nunca estuve de acuerdo con los conciertos streaming, porque sentía que no estaba la magia del público…, era algo muy difícil para mí. Para poder hacerlo bien necesito tener una persona enfrente, una mujer gritando, una persona tarareando, ¿cachái?

Leo Rey

Como sea, el encierro de alguna manera fue la oportunidad de regresar a sus orígenes. Porque los videojuegos formaban parte de un terreno que el cantante había explorado muchos años antes, cuando aún era Cecil.

La carrera triunfal de Leo Rey se acomoda sobre el final de un camino de espinas. En el mapa de sus recuerdos, lo entregaron a su padre cuando tenía apenas un año. Después, resume: que creció a su lado, viviendo como gitano, en la calle, sin luz, pidiendo agua. Lo tenían a cargo de unos taca-taca, una suerte de negocio familiar. Su papá lo golpeaba seguido. Un día lo amarró con una cadena como castigo, casi como si fuera un esclavo. Hasta que decidió terminar con la desgracia continua, se escapó de ahí y llegó a los videos: el lugar donde se agrupaban todos los niños y que le tenían prohibido visitar. Es también ese el momento en que se acerca a la música.

—Ahí me di cuenta que a mis 14 años sabía cantar, pero nunca lo había hecho. Lo tenía en mi cuerpo, ¿cachái? Y ahí fue cuando por primera vez me atreví a cantar en un bar, pedir lucas, y me di cuenta que con eso podía sustentarme. Entonces la música llegó a rescatar mi vida, y por eso también mi pasión por el Mortal Kombat, porque son dos cosas que están conectadas. Independiente de que sea un juego, una niñería: para mí fue algo importante, porque mientras jugaba Mortal Kombat no pensaba en nada más, no pensaba que estaba solo, que era un cabro chico que no lo quería nadie, que no tenía futuro; nooo: yo pensaba en el juego, les ganaba a todos y me creía el mejor del mundo.

Leo Rey

Convertirse en Leo Rey

A los 20 años, habiendo amasado un moderado éxito como cantante en bares Cecil Leonardo Leiva Reyes se convenció de que su destino estaba en la televisión y sobre los escenarios. Su hermano mayor le consiguió un trabajo en un gimnasio, así que pronto comenzó a desempeñarse como un improvisado personal trainer. Lo que buscaba no era dinero, sino modelar su cuerpo. Eso le explica a La Cuarta:

—Quería verme bacán, rico, porque yo decía: hueón, si quiero ser de la tele, si quiero ser artista, tengo que verme la raja. Luis Miguel siempre fue mi mentor y mi artista favorito, y yo decía: este hueón se ve increíble. El físico era muy importante.

En medio de este proceso hubo otro hecho crítico, que en sus palabras cimentó el camino. Fue cuando encontró otra pega, como bailarín en una discotheque de Limache. En pleno auge de Mekano, de Fabricio y la Vivi, del fenómeno Axé Bahía y los teams de verano, Cecil halló la manera de liderar su propia banda: el Team Somos.

—Y como tenía buen físico, porque iba al gimnasio y le ponía bueno —recalca—, ahí ya empecé a captar miradas. Empecé a ver los primeros resultados de fama, porque las chicas, cuando bajaba, me pedían que bailáramos, el número y todas esas cosas. Como que empecé a forjarme mi carrera, en el sentido de que, sin haber cantado, había comenzado a llamar la atención de alguna forma. Dije: yo sé cantar, no sé bailar, pero si logro conquistar un poco al público haciendo algo que me cuesta, va a ser bueno después cuando lo fusione.

Leo Rey

Pero recién en 2006 comienza la verdadera construcción de su pedestal, cuando arriba al grupo de cumbia La Noche como voz principal. No hubo espacio para los pormenores: dice que era su momento.

—Ahí fue cuando me transformé, comencé a meter mano en la banda… y a hacer la parte comunicacional.

Al hablar de la parte comunicacional, el cantante apunta que ese año, cuando aún no explotaba “Es el amor” o “Que nadie se entere”, acostumbraba visitar cyber cafés y llamar a las radios para pedir sus canciones.

—Era para que los de la radio dijeran “¿La Noche? Quiénes son estos y por qué los están pidiendo tanto”. Todos los días hacía eso mismo. Yo estaba haciendo la previa, para que la gente supiera que algo se venía.

También las hizo de vendedor de discos y cargaba los equipos. “Toda la parte fea, el lado B del artista”, propone. En 2006, con el reggaetón posicionado, no le quedaba de otra. La Noche no tenía el financiamiento ni la fama que Cecil soñaba. Estaban ahí, en Catemu, resistiendo como podían, armando repertorios para casamientos como mucho.

Hasta que consiguieron una presentación en un festival de San Felipe. Ese día, le dice al diario pop, sintió por primera vez un magnetismo con el público. Que algo había. Sensaciones que confirmó en septiembre, cuando grabaron un DVD sobre el escenario del Complejo Turístico El Sauce.

—Ese día me transformé en Leo Rey. Era un traje de superhéroe que me ponía, porque decía: cuando me transformo en Leo Rey todo el mundo me quiere.

El resto es más o menos conocido: la banda alcanzó notoriedad liderando la movida tropical en el país, Leo se alzó como el miembro favorito, obtuvieron todos los galardones en el Festival de Viña del 2009, se coronó Rey Feo, fue jurado internacional en la versión del 2010, se retiró de La Noche, fue detenido luego de conducir bajo los efectos del alcohol, en el hospital alteraron sus muestras de sangre para encubrirlo, volvió un año y medio más tarde al conjunto, y en 2013 definitivamente comenzó su carrera solista, aunque nunca logró el mismo éxito. En una entrevista en The Clinic concedió que pasar del fenómeno La Noche a iniciar su propio periplo era “como jugar en el Colo Colo y luego irse a San Luis de Quillota: nunca vas a brillar igual”.

—¿Qué fue lo más difícil en todo ese proceso?

—Cuando me llega este premio del universo, por mi esfuerzo, por mi vida, por todo lo que busqué ser artista, no lo supe controlar. Yo aprovechaba en todo sentido de la palabra las oportunidades que se me daban. Con mi exbanda, lo he dicho mil veces, nunca gané plata, era de los que ganaba menos lucas dentro de la banda, pero sí tenía mi auto deportivo porque se me dieron las cosas. Llegó un banco y me dijo: oye, tienes un crédito de tantos millones, y yo no lo quería creer, entonces me encalillé y me compré mi auto deportivo. Veía una chica guapa en la calle, a la que años atrás hubiese mirado y la mina no me daba ni bola, y en esta etapa de fama se sonreía conmigo y prácticamente ella me decía que yo estaba guapo y que le gustaba, ¿cachái? Fue algo insostenible para mí como persona. No hubo un consejero, no hubo nadie al lado que me dijera ten cuidado, no hagas daño, en el sentido de que uno se pone mujeriego y al final hace daño. Vai por ahí, prometiendo amor como galán, como marinero, y al final te va pasando la cuenta. Eso fue lo que yo no controlé. También que a uno le gusta que todo el mundo le gritara “¡Leo!” en la calle. Te entregái a esas personas, pensando que son amigos, como de toda la vida, y ahí te sacái tus premios de repente… te encontrái al tipo que te quiere puro joder, al que te quiere sacar lucas, al que te quiere pedir prestado, al que comparte contigo un copete y después te anda pelando que soy borracho, todo ese tipo de cosas.

Leo Rey

—Oye, Leo, ahora que están de moda las biopics y que tu historia es bríjida

—¿Sabís qué? Me han pasado tantas cosas. Siempre lo veo como que a mi alma la agarraron, un hueón con la mano, y me tiró: ya hueón, ahí estái, esa familia te tocó, sálvate. Me tocó tan duro… crecí con un papá que me maltrataba, me sacaba la cresta, no me quería y me explotaba. Mi mamá me entregó, después también pasé etapas crudas durante toda mi vida. El apoyo nunca lo tuve. Siempre que tuve momentos emocionantes, los viví solo. Estuve en el servicio militar a la cresta del mundo, en la frontera con Bolivia, cagado de frío con el invierno boliviano, solo, nunca nadie me fue a visitar, nunca me mandaron una carta. Me pasaron tantas hueás pero que me han dado tanta fuerza…, y siempre pensé que tenía que hacer mi película. Antes de que saliera Netflix y todas estas cosas. Siempre dije: tengo que hacer una película porque cuando llegué a mi exbanda, fue como que logré parte de lo que yo quería, po. Era el momento.

—Pero después vinieron más cosas…

—Con La Noche… oootra etapa de mi vida y otras anécdotas y cosas que nunca he contado. Las mujeres, los hijos, los excesos, las amistades, las traiciones. Todo viene en esa etapa. Me encantaría poder contarlo y no por ser egocéntrico en ningún aspecto, sino porque me siento orgulloso de todo y por eso lo he contado tanto. Porque pienso que hay mucha gente que no tiene oportunidades, pero se puede: cuando uno quiere lograrlo, se puede. Yo me he superado solamente aprendiendo, preguntando. Mi historia ha sido tan de montaña rusa, he pasado por las peores cosas, he estado a punto de ser violentado sexualmente…, fui humillado, miles de cosas. A mi papá le gustaba escuchar Juan Gabriel. Y cuando escuché que él había crecido huérfano, que lo habían internado, que le habían pasado mil cosas, que lo habían violentado sexualmente… ¡pero igual era Juan Gabriel! Él logró salir del barro, de lo que es la pobreza y me inspiré en eso, y fui golpeando puertas y no fue fácil, porque esto de la música es horrible, es un camino terrible, pero los premios y la meta es maravillosa.

Leo Rey

¡Bríjidoooo!

Es un grito pero también una forma de presentarse. Desde hace algún tiempo, Leo Rey o Kung Leo, su alter ego en el mundo gamer, es emparentado con la palabra “Brígido”. Hoy se pueden encontrar decenas de videos en Internet en los que se puede ver al cantante vociferando el término con una particular entonación. A estas alturas, se trata probablemente de su frase de cabecera. Aunque, avisa, en su caso es “Bríjido”.

—Está escrito con jota para hacerlo mío, ¿no? Es parte de mi esencia, porque también sé que combat es con ce, pero en el Mortal Kombat lo pusieron con ka y eso lo hace auténtico, le da un look más como es el juego. Quise hacer lo mismo con “bríjido”, con jota, para también desmarcarlo de la palabra original —instruye.

El “Bríjido”, le cuenta al diario pop, se fue desarrollando durante las juntas con otros jugadores, en asados, en medio de los “combates”. Es una suerte de respuesta al Cecil más joven. Así lo resume:

—En la época de adolescente, cuando iba a los videos, siempre fui burlón. Siempre que ganaba: ¡sale de aquí!, ¡ándate pa la casa!, ¡chao, nomás! Era de esos hueones pesados —se sincera—; entonces ahora es como lo mismo, pero con la experiencia de que uno puede decir o hacer cosas con respeto y con buena onda. El bríjido es como ¡ganéeeee porque soy bríjidoooo! No es lo mismo que decir: te hice pico, hueón, te saqué la chucha, porque soy brígido, ¿cachái?

Pero esa es apenas la punta del iceberg. Bríjido es, además, el nombre del próximo material discográfico en el que trabaja Leo Rey, que tiene planificado lanzar a fin de año. Decidido a retomar su carrera musical, el pasado viernes estrenó su primer single: “Eva”, una canción que retrata una potente historia de amor y desamor autobiográfica.

—Empecé a decir “oye, cómo conquisto a estos cabros chicos, tengo que hacer algo que les guste”. Y ahí empezó a nacer “Eva”, que viene a mostrar un poco más mi esencia en cuanto a las letras, porque siempre habíamos interpretado cosas de grueso calibre, como le digo yo. “Eva” es parte de una historia real, de algo que sucedió, así que decidí mirarme al espejo y decir “voy a empezar a escribir cosas que a mí me han sucedido y que espero que la gente las identifique de alguna manera”. Es como una canción que entrega un mensaje para estos tiempos también, porque viene a abrir mentes. También soy padre, ¿cachái? Y en el futuro, si uno de mis seis hijos tiene alguna duda sobre su orientación sexual, como su padre siempre lo voy a amar, respetar lo que él, ella o elle sienta, libre y feliz. Por eso es que se trata del amor. Eso viene a mensajear “Eva”.

—¿Y qué se viene después de “Eva”, Leo?

—Enfocado siempre, como el día uno, con la mente llena de sueños. Así lo logré. Hoy en día estoy tan preparado, tan efervescente, como en ese minuto. Estoy madurando, cicatrizando mis heridas, cambiando mi mentalidad, a disfrutar la vida y con ese objetivo nuevamente. Quiero Viña del Mar, un Grammy, conquistar Latinoamérica, llevar la cumbia a lo máximo, ser el máximo exponente, esa es mi meta, mi horizonte, lo que tengo proyectado.

—Igual bríjido…

—¡Si yo soy el hueón más bríjido de todo el universo!

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