Para mantenerse apolínea, Anita Alvarado se da baños con miel

Autor: Paula Valdés

“La Geisha” entregó sus secretos para estar regia a los 47 años. “Mensualmente compro diez kilos, los mezclo con pétalos de rosa y agua, ahí me remojo y converso con Dios”, contó la empresaria, que dejó picados a los envidiosos con una foto en bikini.


Tiene nueve hijos, 47 años, una lengua filosa, la tremenda perso y un físico envidiable. Es que con el paso de los años, Anita Alvarado ha sabido cuidarse y mantenerse en forma. Por eso, cuando publicó una foto en traje de baño saliendo de la piscina, impactó. La que puede, puede.

Eso sí, la empresaria aclaró que la cosa es sin tanto sacrificio, a diferencia de otras chiquillas. “No me gusta hacer dieta, encuentro que es una maldad restringirte con lo que te gusta. Camino mucho, estos días de calor hago sentadillas en mi casa, pongo una película buena y mientras los niños están en lo suyo, yo puedo estar hasta dos horas haciéndolas”, explicó.

Si bien “La Geisha” goza de una vida deportiva, también confiesa que ha pasado por varios centros de estéticas para cuidar de mejor forma su piel, pero la solución finalmente la encontró en un producto natural: la miel. Sí, la misma que usa para preparar postres ricos o para aliviar su garganta, mezclada con limón.

“Para que la piel se mantenga suave me hago baños de miel y le echo pétalos de rosa cuando puedo, también me echo crema”, explicó Anita, dando un dato curioso, pero efectivo.

– ¿Cómo es eso de la miel? Es miel pura. Compro mensualmente unos 10 kilos, porque los baños de tina me los doy mínimo dos veces a la semana.

– ¿En qué ayuda? Es súper buena para las energías. Yo oro mucho y le hablo a Dios, además. Pero este producto lo ocupo en la cara y el pelo, me echo y me envuelvo la cabeza en toallas húmedas para que brille el pelo y lo alimente.

– A ver, ¿cómo sería el proceso? Primero me ducho, me echo shampoo, me lo lavo y me meto a la tina. Después agrego el agua, la miel, los pétalos de rosa y me meto. Entonces, hablo con Dios y ahí me remojo.

– ¿Y la hidratación? Tomo mucha agua y mucha cerveza, jajajá. Y claro, siempre debe existir un buen vino.

– ¿Cuánto tiempo le dedicas al deporte? En la época de colegio camino tres horas diarias como mínimo. Los niños se van en bicicleta y yo trotando al lado de ellos. Si estoy en la casa hago mucho abdominal y sentadillas.

– ¿Cómo ves las críticas? Me carga cuando dicen ‘tal vez se operó’, porque por genética soy así y hago mucho deporte. Eso sí, tetas nunca he tenido, así que tuve que hacerlo.

– Con nueve hijos, ¿cómo recuperaste la figura? De los nueve, uno es adoptado, y los otros los parí por parto normal. Tenía la guata muy suelta y empece a hacer mucho ejercicio, hasta que la piel se fue acomodando y volvió a pegarse a los huesos.

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