Por Eduardo OrtegaMauricio Clavería, ex La Ley, abraza la reedición de “Desiertos”: “Más que hacerle justicia, es un regalo para nosotros”
Desiertos no es apenas la segunda placa de estudio de La Ley: es, más allá de lo evidente, la consolidación de una propuesta sofisticada, el primer material con la voz de Beto Cuevas y, como dirá aquí Mauricio Clavería, el trabajo que los dio a conocer y les permitió, en poco tiempo, lograr muchas cosas. Un alcance internacional nunca antes logrado en la historia del rock chileno, por ejemplo. A dos días de presentar su reedición bajo otra piel, el baterista refresca la memoria y resalta la importancia del álbum con el diario pop.

La letra chica de su prehistoria dice que Andrés Bobe y Rodrigo Coti Aboitiz, huérfanos al disolverse Aparato Raro, tramaban una nueva agrupación cuando de pronto dieron con Lucía Shía Arbulú, vocalista del grupo Nadie, cuya mayor influencia, más allá de dar voz a su primer trabajo —un cassette de seis canciones y algunas remezclas publicado en 1988—, fue tomar prestado el nombre de una canción de los españoles Radio Futura y convencerlos de llamarse también así: La Ley. Aquella formación estilo Mecano se pincharía unos meses después, tan pronto Arbulú se decidió a regresar a España por asuntos laborales, pero la ruptura habilitó los ingresos de Luciano Rojas y Mauricio Clavería y el despegue definitivo hacia un sonido moderno, ambicioso, que rivalizaba con la propuesta pop latino de la década. El gesto fundacional fue algo tan simple como disfrutar de las mismas bandas.
Eso postula un Clavería que, antes, fue sesionista en Los Hermanos Zabaleta y marcó el pulso en Pancho Puelma y Los Socios.
—La Ley fue como un lugar en común en el cual nos juntamos personas que escuchábamos la misma música. Y pienso que eso, de alguna forma, hizo que lográramos un sonido más original, un sonido que nos identificaba más como una banda. Entonces por eso siempre digo que La Ley fue como esta salvación, porque me encontré con gente que pensaba más o menos de la misma forma como pensaba yo, y creo que eso es muy importante a la hora de crear.

Pero la búsqueda que en realidad la banda creía necesitar para consolidarse fue la de un vocalista: probaron con Iván Delgado, saxofonista de La Banda del Pequeño Vicio quien incluso llegó a involucrarse en la preproducción de su siguiente álbum, luego fue el turno de Hugo Román, cuñado de Aboitiz, y completó el casting Luz Croxatto, pero ninguno llenó sus pretensiones.
Las cosas fueron distintas al quedar con un desconocido Beto Cuevas que, aún en el extranjero, ya era hábilmente promocionado por su hermana:
—Efectivamente —confirma el baterista desde México—. Escuché algunos cassettes, algunos demos que había hecho Beto allá en Canadá, y que su hermana cuando vino a Chile me los mostró. La verdad que encontré que cantaba súper bien y como claro, me gustaba también esa música de The Human League, y a todos los demás, por supuesto que era muy interesante escuchar a alguien que estuviera cantando eso. Y cuando llegó el momento, efectivamente nos fuimos a la parcela de Andrés allá en Puente Alto a ensayar. Nos fuimos un fin de semana y lo pasamos increíble, porque siento que se acopló de inmediato a la banda y creo que a todos nos gustó muchísimo todo lo que hizo aquel día.
Con el puzle completo, el paso lógico era entrar al estudio y dar forma a esta segunda encarnación. ¿El resultado? Desiertos, una placa de diez tracks que incluye el hit homónimo, “Sintiendo cosas” o “Qué va a suceder”, grabada en los estudios Horizonte y producida por Bobe y Aboitiz.
Pero cuando sus temas comenzaban a entrar en el repertorio popular, la ruptura con el mánager Carlos Fonseca, quien los había financiado, congeló el álbum: como Fonseca ocupaba la mayor parte de su tiempo y sus esfuerzos en Los Prisioneros, su colaborador, Alejandro Sanfuentes, le propuso al conjunto trabajar con él y ellos, sintiéndose algo destratados, aceptaron. Lo que naturalmente devino en un quiebre y, peor, en la publicación de apenas quinientas copias, de modo que hoy ese material detenta poco menos que un carácter de reliquia del que muy pocos —coleccionistas, admiradores de la banda— pueden presumir.
En respuesta, La Ley, por obra de Germán Bobe, hermano de Andrés, ahora se dio a la tarea de remezclar el disco y darle otra oportunidad bajo una nueva piel.
Concretamente, el domingo 26 de abril, desde las 19.00 horas en el GAM, se realizará el lanzamiento de una reedición en vinilo doble. La versión original formará parte del primer álbum y la nueva entrega, remezclada en 2025 por Carlos Barros, ocupará el segundo.
Mauricio Clavería, parte también de DIACERO y Los Concorde, cuenta más detalles al diario pop:
—¿Lo sientes quizás como un ejercicio de justicia, lo que realmente merecía Desiertos?
—Más que un ejercicio de justicia, te diría que es un poco por todos los sentimientos que nos trae este disco. Entendemos las razones contractuales en aquel instante. Y que por todo lo que pasó con esta casa discográfica, que era Fusión Música con Carlos Fonseca, pasó lo que tenía que pasar, que se truncó un poco el resto del lanzamiento de ese disco. O que ya no vinieron nuevas ediciones de ese material, más bien dicho. Pero pienso que, más que hacerle justicia, es como un regalo para nosotros, los integrantes de la banda, y al mismo tiempo, un regalo para todas las personas que nos han seguido por tanto tiempo a través de nuestra música. Yo considero que ese es el ejercicio más bien, y creo que va a ser muy lindo este domingo cuando se presente ahí.
—¿Te ha traído este proceso algún recuerdo tal vez olvidado, que estuviera hibernando? Es, después de todo, un ejercicio de memoria súper importante, eran súper chicos.
—Efectivamente, han venido muchos recuerdos a mi mente de todo lo que fueron esas experiencias. Y la verdad que me da muchísimo gusto, porque creo que lo pasamos muy bien creando y creo que eso es muy importante a la hora de hacer música: llevarte bien con tus compañeros y ser como el engranaje de esa máquina que permite que todo funcione. Entonces, para nosotros fue realmente maravilloso tener esa oportunidad de haber hecho ese primer disco. Y sí, los recuerdos son las primeras giras, las primeras experiencias tocando en escenarios más grandes. También la primera experiencia ya de tener como un contacto con toda la gente que seguía a La Ley también, los primeros programas de televisión. Y luego de eso vinieron otros discos donde vino algo tan importante como el Festival de Viña y otros festivales que fueron muy importantes. Pero sin lugar a dudas, claro, se me vienen todos estos recuerdos gracias al disco Desiertos.
—Luciano, en otra entrevista, comentaba lo lindo que ha sido acercarse y compartir esos recuerdos. ¿Te pasa a ti también?
—Sin lugar a dudas. Yo creo que volver a reencontrarse, volver a conversar, a tener estos buenos recuerdos de cómo fue la producción de Desiertos, son momentos muy buenos y muy mágicos también. Desiertos es algo que me rememora nuestros primeros tiempos, cuando La Ley se dio a conocer y cuando, en muy poco tiempo, pudimos lograr muchas cosas. Fue como el principio, la primera producción que tuvimos como tal, con esta formación me refiero, y de alguna forma pasaron cosas increíbles. Recuerdo perfectamente cómo lo grabamos, todo el tiempo que nos tomó y todo el tiempo previo a la grabación que nos tomó también…, que fue mucho tiempo, yo diría que más de un año. Entonces, por supuesto que después de treinta y tantos años vienen todos estos recuerdos y nos hemos reído mucho en realidad. Con Coti, con Luciano, con Beto y todo. Ha sido divertido acordarnos de aquellos tiempos de cómo funcionaba todo esto. Así que estoy tan contento como lo está Luciano y los demás integrantes de la banda. Es el hecho de poder volver a recordar todo este tiempo, de todo lo bien que lo pasamos cuando empezamos haciendo La Ley junto con Andrés y todos los demás.
—Entiendo que lo del 26 en el GAM no será un concierto convencional sino más bien una celebración, algo muy único. ¿Qué nos puedes contar?
—Lo que va a pasar es que, tal como tú lo mencionas, y fíjate, me parece muy bien utilizada la palabra, me parece que va a ser una celebración para rememorar todos esos instantes. Sin lugar a dudas recordar la figura de Andrés también y, por supuesto, vivir todo lo que fue esa familia que tuvimos en aquel entonces. Entonces sí, tal vez en mi caso no voy a poder estar ahí, pero voy a estar pensando muchísimo en lo que va a pasar en este evento y de alguna forma van a haber algunas sorpresas ahí también. Yo creo que esa es la idea, celebrarlo cada uno desde su latitud, entender que va a ser una gran celebración y toda la gente que va a ir ese día al GAM creo que lo va a pasar espectacular.
—La pregunta es inevitable. ¿Se abre, con esto, la posibilidad de alguna reunión?
—Mira, nosotros no hemos conversado acerca de volver a juntarnos ni nada por el estilo. Nos hemos juntado solamente para celebrar, digamos, esta reedición de Desiertos. Pero la verdad es que hasta el momento esto ya nos tiene muy contentos. Más que pensar en un futuro con La Ley, cada uno de nosotros tiene sus proyectos y estamos bastante abocados a eso. Entonces, más que pensar en eso, estamos pensando en lo que va a ser la celebración de este domingo, que la verdad nos tiene muy, pero muy contentos.

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