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Megan Maxwell expone los secretos íntimos de sus novelas más hot y confiesa: “Las mujeres pueden decir que tienen ganas de sexo”

Escritora de novela romántica-erótica, que anduvo en chile para promocionar su libro “Nuestro largo adiós”, conversó con La Cuarta sobre literatura, amor y la sexualidad de hoy. Incluso, le sacó el rollo a las chilenas.

Megan Maxwell se reunión con sus fanáticas en un evento que se realizó a mitad de semana. Se tomó fotos y firmó los libros de sus "Guerreras". FOTO: Julián Ortiz.

Ante más de 800 personas y una expectación digna de una estrella de rock, Megan Maxwell, siempre acompañada de su hija, Sandra Miró, se presentó el martes recién pasado en el Teatro Universidad de Chile, en Santiago.

Hasta ese lugar llegaron cientos de “Guerreras”, como se hacen llamar sus fanáticas, con ganas de ver en vivo y en directo a su escritora favorita, la misma que les ha hecho volar la cabeza con grandes clásicos de la literatura Romántica-erótica.

En la charla, la española habló cerca de una hora con sus fieles admiradoras, las mismas que rieron, lloraron, se enojaron y, por qué no decirlo, les subió la temperatura con sus obras más icónicas, como Pídeme lo que quieras, Las Guerreras Maxwell y también con su último ejemplar, Nuestro largo adiós.

De hecho, este último libro es el que por estos días anda presentando en una gira por diversos países de Latinoamérica, donde Chile fue su primera estación. En la presentación, las “Guerreras” pudieron conversar con ella sobre esta historia, la cual escapa de lo tradicional, pues se trata de una novela romántica que sigue la vida de Briseida y Álvaro, quienes se conocen desde niños y viven un amor intenso que nace durante algunos veranos que compartieron en Ibiza.

Sin embargo, con el paso del tiempo su relación se ve afectada por tragedias personales, malentendidos y la influencia negativa de la familia de él, cuestión que los separa pese al fuerte vínculo que los une. Y si bien logran superar todos esos inconvenientes y años más tarde logran reencontrarse, una trágica noticia sacude a la protagonista, lo que da pie a una serie de sucesos y conflictos que deben sortear.

De esta manera, el final deja un potente mensaje sobre sobre vivir el presente, amar intensamente y aceptar que algunas historias, por muy profundas que sean, están destinadas a terminar.

De hecho, de esto y más conversó algunas horas después del evento Megan Maxwell con La Cuarta. La escritora se tomó unos minutos para hablar sobre lo que fueron los orígenes de esta nueva entrega, la cual desató una lluvia de emociones entre quienes ya se devoraron las 481 páginas que tiene.

“Surgió porque yo tengo un libro que se llama El día que el cielo se caiga, que es muy del estilo de este. Y todo el mundo me decía ‘¿cuándo vas a escribir otro libro como El día que el cielo se caiga, que es un libro lleno de sentimientos. Y a mí me encanta escribir libros para hacer reír o eróticos y tal. Y dije ‘bueno pues venga’, llegó el momento de escribir un libro de ese estilo y decidí escribir Nuestro largo adiós, reveló en diálogo con el diario pop.

Además, también se encargó de hacer un spoiler y explicar que no siempre las historias de romance tienen un final feliz. “Algunas terminan muy bien y hay otras historias de amor que terminan y eso no quiere decir que tenga que terminar mal, puede terminar lleno de sentimientos como es este, pero también de superación. Entonces, sobre todo escribí este libro porque estamos tan preocupados en pensar lo que vamos a hacer mañana y nos estamos olvidando de lo que tenemos que hacer hoy. Y es para decirle a la gente: vive el momento, porque mañana, sólo Dios sabe si estaremos aquí”, aconsejó.

- ¿Se aborda poco el tema de la pérdida en la literatura?

- Es que muchas veces se aborda de una manera tan dramática que lo que te hace es que te hunde. Y vale, yo no digo que en mi libro no lo aborde de manera dramática, porque cualquier pérdida es dramática, pero también lo abordé desde el sentido de que la vida continúa. Sí bien es cierto que tú puedes querer mucho a alguien y ese alguien te puede querer mucho a ti, lo puedes perder, por desgracia, pero tu vida continúa. Y lo bueno es que esa persona es la que te ha dicho ‘la vida continúa, ya nos encontraremos en otra vida, pero aquí sigue viviendo por ti y por mí.

- ¿Cree que Nuestro largo adiós marca un cierto punto de inflexión en comparación con otras obras?

- Para mí la característica distinta que tiene esta de las otras es que en las otras el final siempre es feliz y aquí es feliz pero con una pérdida. Esa es la diferencia. Es feliz, de superación, pero con esa pérdida que en las otras nunca está porque yo adoro los finales felices. A mí me encanta terminar una novela con una sonrisa de aquí a aquí y esta novela, no es que no la terminé con una sonrisa, pero es una sonrisa diferente.

- Entonces siempre va a preferir los finales felices en sus libros...

- Sí, porque en esta lo pasé fatal. Yo herí un montón y dije no quiero escribir más libros así, aunque reconozco que a la gente le gusta mucho las novelas llenas de sentimientos.

- Y ese proceso de escribir este libro, ¿cómo fue? ¿Tuvo la idea y empezó a escribir todo de un viaje o fue en el camino agregando más cositas?

- No, digamos que tengo la idea de empezar a escribir un libro y luego como que los personajes que he creado solo me ayudan a escribir esa novela. Yo puedo decir ‘quiero que este personaje haga esto’ pero luego cuando me voy por la noche a la cama, que es lo que le decía a mi hija, que antes no me entendía, yo le decía ‘es que los personajes se vienen conmigo a la cama’, como que me hablan y me dicen ‘no, no me hagas esto, hazme esto’. Entonces me he dado cuenta que si les hago caso la historia sale redonda. Muchas veces yo tengo planeando y digo ‘no, quiero que este personaje haga esto’. Y me dice ‘no, esto no, porque no sé qué’. Y digo ‘tiene razón’.

- Los personajes le ganan.

- Totalmente, pueden conmigo los personajes.

- ¿Qué le pasa con el furor que provoca entre sus fanáticas? Muchas hacen filas y la esperan para poder verla y escucharla en vivo...

- Pues a mi me parece algo precioso y bonito. Y sobre todo, como siempre digo, tenemos la gran suerte de que yo mañana viajo a cualquier país, aquí mismo, yo vengo no de trabajo, vengo de ocio. Y yo sé que si en mi red social yo pongo ¿quién se tomaría un café conmigo?, más de una chilena se tomaría un café conmigo. Entonces me parece bonito porque nos reciben con muchísimo cariño y de verdad es increíble. Es como estar un poco en casa.

FOTO: Julián Ortiz

- ¿Cuál es la opinión que usted tiene de sus fanáticas?

- Las considero mujeres guerreras, mujeres empoderadas, mujeres que hoy en día ya saben bien lo que quieren y lo que les gustaría. Yo no te digo que lo que tú quieras al final se vaya a cumplir, pero por lo menos son mujeres que veo que luchan, que luchan por intentar conseguir eso que quieren.

- ¿Qué opinión le genera las chilenas en particular?

- Son muy apasionadas. La primera vez que vine a Chile me fueron a buscar al aeropuerto, yo no sé cómo se enteraron que yo llegaba a esa hora y me tuvo que sacar la policía del aeropuerto. Yo cuando llegué vi que tanta gente venía hacia mí y pensé que venía un famoso, y yo me paré y miré para atrás para saber quién venía. Las chilenas son muy apasionadas, muy cariñosas, muy de acurrucar.

- Antes se decía que eran un poco más tímidas y recatadas... ‘¿Eso ya no corre?

- Eso era antes. Son recatadas, pero no sé cómo explicarte. Mira, de la primera vez que yo vine a Chile, que fue como hace 10 ó 12 años, ahora han cambiado las chilenas un montón, se les ve que han evolucionado en el sentido de que ahora son mujeres con más carácter y como que son recatadas, pero ya no tanto. De hecho, mira, ayer nos reíamos mi hija y yo porque teníamos al lado de donde estábamos en la firma un chico guapísimo, estaba allí ayudando. Y me reía cuando llegaron y le preguntaron su Instagram. Y eso antiguamente no lo hacían. Ahora veo que ellas se van soltando, entonces yo estoy encantada porque veo que cada vez se van empoderando más, cada vez están más seguras de sí mismas.

- Un cambio importante entonces...

- Sí, han cambiado un poco bastante, para bien. Me gusta que la mujer cambie, me gusta que la mujer sepa lo que quiere. Y que porque tú digas ‘ese chico es muy guapo’, no es malo, pueden decir ‘ese chico es guapo’, igual que vosotros como hombre, cuando ves una mujer guapa, puedes decir ‘qué mujer más guapa’. Eso no quiere decir nada malo. Una cosa es que lo digas con respeto y otra cosa es que seas irrespetuoso. Entonces bueno, pues todas las cosas con respeto están bien.

- Tus libros llegan mucho a tus lectoras. ¿Sientes cierta presión? A muchas, por lo que uno lee, les sirvió para tener un despertar en muchos aspectos, sobre todo en lo sexual...

- Yo al principio cuando escribía no me daba cuenta que lo que yo estaba escribiendo podía generar ese despertar. Luego ya me he dado cuenta y ya voy teniendo mucho cuidado con lo que escribo. Pero para mí es un gustazo saber que gracias a lo que yo escribo, muchas mujeres se quieren más y se están valorando más a ellas mismas. Si que es cierto que muchas me dicen: ‘Megan, pues llegas en un momento de mi vida y que estaba muy confundida en muchos sentidos y leerte me hizo ver que yo podía’, porque yo siempre digo: si los personajes en mi novela pueden, tú también puedes, simplemente te lo tienes que proponer o lo tienes que intentar”.

- Uhhhh

- Intentando las cosas a veces se consiguen, no siempre, pero las cosas hay que intentarlas y lucharlas. Me dice ‘pues mira, hice lo que tú dices, luché por la cosa y me ha salido lo que yo quería, y a lo mejor si no hubiera leído tu libro no lo hubiera hecho nunca’. Es como un ejemplo tonto, pero por ejemplo ayer llegó una señora a Sandra, y le dijo: ‘Gracias a tu libro, Ahora quiero más a mi hija y la entiendo. He aceptado a mi hija’ porque su hija era lesbiana. ‘Antes no la aceptaba, pero gracias a tu libro acepto a mi hija’. Y le dije ‘pero vamos a ver, que estamos en el siglo XXI y cada uno puede querer a quien quiera, mientras que sea algo sano, algo bonito’. Y ahí me dijo ‘no, yo ahora estoy encantada con mi hija y no la cambiaría por nada del mundo’. Ella en ese sentido con ese libro, yo en ese sentido con los míos, pues yo estoy encantada de que las mujeres por leer me digan ‘oye, pues yo también le puedo decir a mi novio tengo ganas de tener sexo’, porque antiguamente parecía que si una mujer le decía a su pareja era como ‘¿y esta?’. En cambio hoy en día, ¿por qué tú no lo vas a decir? ¿Qué pasa, que siempre tiene que ser el hombre el que lo diga?

- Es que eso ha cambiado mucho...

- Hombre, por favor, que estamos en el siglo XXI.

- Hay algo que muchos se preguntan: ¿de dónde nace la creatividad para las escenas más explícitas que hay en sus obras?

- Todo el mundo piensa que todo lo que pongo en mi libro lo practico. Y no es que ande siempre vestida de cuero y con un látigo (ríe). Es un poco la imaginación. Aparte que soy una persona adulta, hay películas... cuando escribí Pídeme lo que quieras yo no tenía mucha idea del mundo swinger. Tenía la típica idea que podía tener todo el mundo, pero como quería escribir sobre ello me puse en contacto con personas que vivían en el mundo swinger, entonces ellos me explicaron un poco las normas, sus juegos. Lo que pasa es que cuando yo lo recreé en mi novela, todo el mundo pensaba que yo pertenezco al mundo swinger y que yo tengo esos juegos. La gente piense lo que le dé la gana, pero sí que es cierto que después de escribirlo digo: ‘Esto tiene su gracia. Habrá qué probar algo de esto’.

- Hay más inspiración en usted desde sus personajes que al revés...

- Me encantaría muchas cosas hacerlas, no las he hecho pues porque no tengo tiempo y porque a veces no te atreves, pero según lo escribo y digo, ‘oye, podría hacer algo de esto’.

- Hay harta investigación entonces....

- Por supuesto, yo investigo y miro a ver las cosas, más que nada porque por ejemplo, cuando me documenté, yo le dije a estas personas, ‘bueno, explícame un poco lo que son los juegos que tienen para disfrutar’. Entonces ellos me explicaban cosas, ¿no? Y a veces decía ‘no, esto no’, porque a veces había cosas que a mí me parecía que yo no iba a saber plasmarlas como ellos me lo decían, y a lo mejor si yo lo hacía de tal manera, no iba a quedar fino, por decirlo de cierta manera. Pero yo lo que he intentado es que a la hora de que muchas personas me dicen, ‘Megan, pues, tras leer tu libro Pídeme lo que quieras, mi pareja y yo hablamos mucho de sexo y sobre todo nos comunicamos sobre lo que nos puede gustar o no nos puede gustar. O hemos ido a un club swinger’. Me encanta que la gente, tras leer un libro como ese, se atreva a vivir el sexo, porque como el sexo es tabú, me encanta que la gente pueda hablar de sexo y sobre todo con tu pareja.

-Es de lo más normal.

- Es lo más normal. Pero sabes lo que pasa, es que cuando tú empiezas a salir con alguien, no hablas de sexo porque estás tan arriba que no te hace falta, te hace falta cuando llevas un tiempo con esa persona. Cuando llevas un tiempo con esa persona como que las cosas se van durmiendo, se van aburriendo y hablar de sexo reactiva la pareja y me lo han dicho pero cientos de personas.

- Y eso es lo que generan también sus libros.

- Claro, exactamente, eso es lo que hace que diga, pues venga, vamos a por más, vamos a despertar a más personas.

- Y en el tema más romántico, ¿usted se considera romántica?

- Yo me considero muy romántica, sí, aunque mi vida no sea muy romántica, pero sí me considero romántica. Yo creo que por eso soy escritora de novela romántica, porque a la hora de escribir este tipo de novela, lo que hago en el fondo es soñar con algo que a lo mejor me gustaría que me ocurriera a mismo.

- Más que sentirse quizás reflejada con algún personaje, es como lo que le gustaría a usted hacer en su vida.

- A mi me gustaría, yo creo que cuando describo algún hombre en mi novela, lo que me gustaría es conocer a ese tipo de hombre. Y lo que hago es que las mujeres cuando leen ese libro, incluso los hombres cuando leen ese libro, quieren conocer a ese personaje también.

- Justo de eso le quería preguntar. ¿A los hombres también les gusta este tipo de literatura? Algunos quizás las leen y quieren pasar piolas...

- Cada vez hay más hombres, al principio me leían y me escribían, por ejemplo, en Facebook o en Instagram al privado y me decían ‘Megan, me he leído este libro y me ha gustado’. Me acuerdo que le decía: ‘Pero pónmelo en abierto, como lo ponen las mujeres’ y muchos me decían ‘no, porque van a ver mis amigos lo que leo’. O sea, que los prejuicios los tenéis vosotros.

- Ahora son otros tiempos...

- Si que es cierto que según va pasando el tiempo, cada vez me leen más hombre y lo ponen abiertamente, o vienen a presentaciones. Yo estoy encantada porque ellos me dicen: ‘Oye, pues me gusta el personaje de ella’ y yo encantada. ¿Por qué no vais a leer romántica vosotros? Porque además es que la romántica de hoy en día no tiene que ver con la romántica del siglo XIX. La romántica de hoy en día refleja la sociedad que vivimos hoy en día, que ya las mujeres no tenemos que vivir ni un pasito detrás del hombre. Es que es otra cosa. Mucha gente, el tema de novela romántica lo tiene como un tipo de literatura de segunda categoría, cuando de segunda categoría no tiene nada, porque estamos reflejando el momento actual en el que estamos viviendo, en el que las mujeres somos capaces de decir tengo ganas de tener sexo, ¿por qué no?

- Bueno, y el hombre también está leyéndolo porque sus mismas parejas los incentivan...

- Y el hombre puede leer una novela romántica y erótica y no hay ningún problema porque la lea. Hace unos años, si cualquier hombre leía una novela romántica, pues podían pensar mil tonterías. En cambio hoy en día es la cosa más normal del mundo, o por lo menos yo lo veo así. Desde el mundo de las Guerreras y los Guerreros me encanta saber que la gente lo ve así, que la literatura no tiene edad. Es como la música. La música no tiene edad.

- En corto, ¿cómo evalúas tu evolución? ¿Qué consejo le darías a la Megan Maxwell del pasado?

- Pues el consejo que le daría a la Megan de hace años es ‘haz como lo estás haciendo porque vas a llegar a donde quieres llegar’. Ese sería el consejo que le daría. Y lógicamente desde la primera vez que escribí yo un libro era más joven que mi hija. Yo tendría 26 años más o menos. Desde ese momento, al punto donde estoy ahora mismo, he ido aprendiendo. También la vida te va enseñando de muchas cosas, tanto buenas como malas. Entonces vas aprendiendo, vas entendiendo muchas cosas de la vida y todo va evolucionando, como ha ido evolucionando mi manera de escribir.

- ¿Y qué le parece que su hija también haya seguido sus pasos también?

- Pues yo estoy encantada con que ella sea escritora, que ya va por el séptimo libro, entonces yo estoy encantada con que ella esté haciendo algo que le gusta.

- Sandra. ¿Qué consejos te ha dado tu mamá desde que iniciaste este camino en la literatura?

- Hombre, ya desde el principio me ha aconsejado bien, me ha aconsejado que confíe en lo que yo quiero escribir, que no me deje guiar por las modas, porque a lo mejor, yo que sé, se pone de moda los vampiros y a mí me gustan los vampiros pero no se me da bien para la literatura. Pues que no lo escriba porque si a mí no me gusta y no veo que sea como mi nicho, pues que la persona que lo va a leer no lo va a disfrutar. Entonces que confíe en lo que a mí me gusta, que confíe en mi instinto, que eso es muy importante. Y que trabaje mucho. Esto es de día a día. Hay trabajar un montón.

- ¿Qué es lo que más te interesa escribir?

-Ahora mismo estoy muy cómoda en la novela romántica. Más juvenil, porque los personajes tienen menos de 30 años Y me siento cómoda ahí. La que sale en junio en España, se titula Un beso al aire y me he metido en algo un poco más profundo, más de sentimientos como Nuestro largo adiós, más de ir directa al corazón y jugar con los sentimientos del lector y a ver si gusta. Yo tengo ganas de ver qué les parece.

Foto: Julián Ortiz

- Y en ese sentido, ¿qué te gusta provocar a ti con tus libros?

- A mí me gustaría pues que se identifiquen con los personajes buenos, obviamente, que se vean reflejados en situaciones que yo puedo crear. Siempre digo que en la literatura, en nuestro trabajo, tenemos un altavoz y tenemos esa oportunidad de poder decir lo que queramos y siento que hay que estar en el lado bueno de la historia. Entonces yo siempre pues voy a hablar en mis libros de feminismo, del colectivo LGTBI, de algo tan simple como la adopción de animales o la adopción de personas. Es algo simple y que todos vemos a diario, pero mucha gente no lo tiene en cuenta. Entonces yo me meto en esos temas en mis libros y siempre digo que si alguien lo lee y le gusta genial, y si alguien lo lee y se molesta por los temas que toco, no es problema mío, es problema de esa persona, y que se mire al espejo y piense por qué no está de acuerdo conmigo.

- En tus inicio: ¿Sentiste la presión de seguir los pasos de tu madre a la hora de decidir ser escritora o fue netamente algo que te gustaba por vocación?

- Pues yo no me planteaba ser escritora, o sea yo estaba estudiando una carrera que es la de traducción e interpretación. Y en un momento dado decidí parar para retomar mi vida por otro lado y me dijeron ‘¿y por qué no te animas a escribir un libro?’. Y dije ‘pues voy a probar, no tengo nada que perder, tengo tiempo libre ahora’. Me puse a ello y me salió bien, podía haber salido mal y no sería malo, sería una experiencia, pero salió bien, me publicaron y estoy contenta con estar haciendo esto y la verdad es que me gusta y lo disfruto.

- ¿Ustedes se comparte en sus textos? ¿Se piden opiniones?

- Sí, viviendo juntas nos sale de manera natural diría yo, cuando por ejemplo estamos bloqueadas, vamos al despacho de la otra y le contamos en qué momento de la historia estamos. Y como somos personas distintas, aunque la gente nos quiera comparar, somos personas diferentes, pues de repente llevo bloqueada dos días en una escena, se la cuento y me dice: “¿Por qué no la enfocas desde otro punto de vista?” Y a ella le pasa igual.

- ¿Tienen quizás a futuro algún plan de escribir algo en conjunto o prefiere publicar cada una por su lado?

Sandra: Pues nos lo han preguntado bastante, desde hace tiempo como que siempre nos lo preguntan y a ver, nunca digas nunca, no nos hemos planteado, pero en algún momento quién sabe si lo haremos o no. Y podría ser divertido.

Megan: Sí, podría ser divertido algún día, es algo que como ya te ha dicho no nos hemos planteado, pero podría ser. Algún día...

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