El piscinazo de Vale Ortega: cuando la reina de Viña 2012 los sorprendió a todos

Autor: La Cuarta

No fue la primera opción. Por lo mismo, no creía tener chances. Pero hace casi una década, la periodista y presentadora de televisión, representante de Canal 13, ganó por paliza la corona. "Fue una súper buena experiencia, súper intensa. Hoy lo veo y no puedo creer la cantidad de cosas que hice", se sinceró con el diario pop.


Es la tarde del miércoles 22 de febrero de 2012, primera jornada del LIII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Pero a esta hora, lo que llama la atención no es la obertura en homenaje a Felipe Camiroaga. Tampoco el nuevo regreso de Luis Miguel a la Quinta Vergara o el tan esperado debut de Morrissey el próximo viernes. A esta hora lo que se roba todas las miradas es la inscripción de las candidatas a reina del certamen.

Una inscripción, como venía siendo la tónica desde hace algún tiempo, no exenta de polémicas: hace algunas horas la actriz María Luisa Mayol, una de las anunciadas en la previa, renunció al sentirse «ninguneada» por Chilevisión. Así, el canal a cargo de Viña ‘12, finalmente se la jugó por Nidyan Fabregat, representante de Primer Plano, y por Sabrina Sosa, flamante Miss Reef, de S.Q.P. Lola Ilich, The Kat y Denise Faro fueron las otras participantes.

Canal 13 tenía lista a Perla Ilich, gitana protagonista del reality homónimo. Incluso sus compañeros en el programa, el Cangri y el Dash, formaban parte de la prometedora campaña.

—Pero después se bajó o la bajaron, nunca entendí esa parte…, y me llamaron a mí —explica al diario pop Vale Ortega, entonces conductora de Cubox y representante del matinal Bienvenidos.

Así, casi como si se tratara de una improvisación, le ofrecieron a la reportera participar por la señal.

—Fue súper inesperado —recuerda Ortega—. Yo estaba en Bienvenidos y sabía que Chilevisión era el canal que tenía el Festival de Viña en esa época, así que, claro, no tenía esperanza alguna, sobre todo por las otras competidoras. Entonces, durante todo el proceso, fue como ‘ya, pasémoslo bien en esta campaña, más que busquemos la corona’. Lo hice gracias a la juventud y a la adrenalina de la época.

La campaña de Vale Ortega

La realidad es que en 2012, no existía una profesionalización, como sí hubo en los años posteriores, respecto a las candidaturas a reina. Bienvenidos y Canal 13, de hecho, no contaban con demasiado presupuesto. «Era todo súper Pelotillehue, como un diario pobre pero honrado», describe el proceso la periodista. Además, ella cumplía una doble función: mientras hacía campaña, a la par buscaba a los artistas y asistía a las conferencias de prensa para cumplir con su labor en el matinal.

—De verdad: si no eres joven, no te da el cuero pa’ hacerlo. Dormía como tres horas diarias.

Quizás por eso todo le resultó tan sorpresivo ese sábado 25 de febrero, cuando sus colegas le concedieron una victoria aplastante: Valeria Ortega se llevaba el 47,31% de las votaciones, con 176 votos sobre 372 posibles. Le sacó una ventaja de 106 votos a la segunda clasificada, acaso la favorita en la previa, Nydian Fabregat.

Así lo recuerda la monarca de Viña ‘12:

—Cuando empezamos a cachar los votos y que realmente había posibilidades, ahí todo fue más emocionante… Fue ‘¡wow, no lo puedo creer!’, muy bacán. Y súper sorpresivo… por eso sentí que fue más genuina la alegría de ganar.

El piscinazo

Lo que siguió, cómo no, fue el «Piscinazo», esa suerte de tradición acaso implacable que cierra la premiación. Fue el mediodía del 27 de febrero en la piscina del Hotel O’Higgins, como suele rezar el ritual. Hasta allá llegó la rubia, acompañada por varios bailarines, entre ellos el ex Rojo Pablo Vargas, y descendió en medio de una performance donde la fueron despojando de sus ropas hasta quedar con un diminuto bikini amarillo y celeste. A diferencia de otros años, de una movida cada vez más tendenciosa entre las soberanas, la chilena optó por evitar el desnudo y apelar tan sólo a su simpatía y atributos naturales.

En la previa eso sí, admite Ortega, no sabía muy bien qué hacer:

—Estaba súper a ciegas, estaba el productor y había demasiada gente alrededor tuyo. No entendía muy bien qué estaba pasando. Salí atrasada, pero porque no me dejaban salir… yo estaba lista hace mucho rato. Ese tipo de cosas… yo era muy chica también, entonces no estaba muy pendiente de lo que pasaba alrededor, porque estaba como encandilada, no cabía en cuenta que había ganado. Era pendeja, estaba como disfrutándolo desde la ignorancia. Estaba como en estado de shock: tipo aún no puedo creer que ganamos.

En ese momento, recuerda, Pancho Saavedra fue uno de los que se acercó a ayudarla. También Germán Schiessler, «generalísimo» de esa época. Pero lo que realmente preocupaba a Valeria era el piquero… el piscinazo: no quería que se viera indecente.

Cuando llegó a la orilla de la alberca, tras un par de amagues de piquero, Ortega se tomó todo el tiempo del mundo para posar frente a los flashes y, luego, sí, ejecutó la maniobra frente a la prensa acreditada. «Ahora sí que sí, ayúdenme, por favor», les pidió a sus colegas —que iniciaron una cuenta regresiva— antes de culminar el rito.

—Se vio súper bien al final —dice hoy, a casi una década.

—Oiga, reina, ¿y volvería a presentarse?

—Noooo, no me presentaría de nuevo. Ya fue: era el momento de hacerlo en esa época, por algo lo hice. Ahora estoy en otra. Con el tiempo, creo que un poco la candidatura del Festival de Viña logró hacer ese giro, ese cambio de enfoque, no sólo mostrar una mujer en bikini, digamos. Se logró hacer un par de cosas diferentes, pero además yo creo que la sociedad cambió, entonces, no sé si se justificaría hoy. Y yo tampoco estoy en esa parada, así que no: no lo volvería hacer. Pero agradezco haberlo hecho en su momento, porque es un buen recuerdo.

—Pasaron casi 10 años, ¿cómo ve ese reinado después de tanto tiempo?

—Fue una súper buena experiencia, súper intensa. Hoy lo veo y no puedo creer la cantidad de cosas que hice… Lo veo como una linda experiencia, ad hoc al momento que se estaba viviendo, fue ad hoc al momento que estaba viviendo el Bienvenidos también, ad hoc al momento de entretenimiento que existía. Hoy, entre el estallido social y la pandemia, la sociedad está súper cambiada en Chile, y no sé si se justificaría… así que lo veo con esos casi 10 años de distancia y digo: era el momento de hacerlo. Tengo fotos, las veo y digo: no puedo creer que lo hice, porque, claro, con 34 años pienso súper distinto, pero a mis 25, en esa época, estaba en llamas. Lo veo con mucho cariño, lo hice con ganas, súper genuinamente y con un equipo que me respaldó muchísimo, una campaña súper respetuosa. Nunca me sentí obligada a nada. Lo pasé chancho. He sabido de personas que lo han pasado terrible, con mucha presión.

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