Tito Fernández

Tito Fernández: “Qué gran maestro, ni qué ocho cuartos… es todo falso’’

En conversación con La Cuarta, El Temucano, hace sus descargos ante denuncias por abuso sexual y violación. Lo acusan de liderar una secta con un particular rito de iniciación, lo que el cantante niega.


Tiene 76 años y habla cansino. Son 59 de trayectoria. “¡Me gusta el vino, porque el vino es hueno!’’, lo reza cualquier parroquiano en una fuente de soda o chichería criolla, quizás sin saber que el de la frase es Tito Fernández, El Temucano. El mismo hombre de los setenta y seis que ahora mira sus manos y revisa las cajas de los 11 remedios que a diario debe tomar. Para la presión, la diabetes, la próstata, los riñones.

Y pareciera no tener medicamentos para sus problemas -graves problemas- judiciales, pues está acusado de abuso sexual en 2010 por tres mujeres que aseguran ser víctimas de una secta que el cantante del bigote abundante lideraba.

Lo investiga la PDI por orden de tribunales y no lo contrata nadie. Está destruido. Respira profundo y mueve la cabeza como diciendo que “no’’.

– ¿Y eso de los shows, verdad que murieron tras darse a conocer esta acusación?

– Obvio, me mataron mi carrera. Le quiero pedir a Chile que me dé trabajo. Llevo ocho meses sin agarrar un micrófono y necesito comer. Vivo de mi música y se me ha crucificado.

– Es que las acusaciones son graves, don Tito. Lo sindican como líder de la secta Tallis y de haber abusado sexualmente de tres mujeres, una con violación.

– Falso. Primero la secta no era tal, y lo he dicho a los investigadores. Tallis era una rama del Centro Integral de Estudios Metafísicos.
Y duró nada, huevón. ¡Te lo juro! Tallis era un lugar para estudiar la filosofía de enfrentar la vida con un pensamiento positivo. Y no se reunió a la gente que esperaba y terminó al corto tiempo.

– Pero en ese pequeño período es, precisamente, donde esas mujeres lo acusaron de abusar de ellas y, de incluso, de hacer rituales de iniciación -en su calidad de Gran Maestro- que incluían tocaciones. ¿Qué me dice de eso?

– Qué Gran Maestro, ni qué ocho cuartos. Nunca fui maestro de nada. Gran Maestro le decía yo a los autores de los libros que leíamos. Y sí…, habían iniciaciones que tenían de por medio una espada y se le daban tres toques a las personas -hombres y mujeres-, pero nunca en las partes íntimas. Cómo se le ocurre.

– Y en las iniciaciones, dicen, que se les exigía ir con faldas…

– Naaa… Con la ropa que quisieran hombres y mujeres. La iniciación era netamente para respaldar el compromiso.

– Es lo que dicen las denunciantes…

– Sí, pero es todo raro esto. ¿No le parece extraño que ahora aparezcan tres mujeres denunciándome por abuso ocho años después? Más encima dos de ellas seguían viniendo a clases conmigo hasta el 2017, y es más, una me trajo un parte de su matrimonio para invitarme.

– ¿Y la otra mujer de la secta, la cuarta mujer?

– Primero, le insisto, esto no era una secta. La cuarta mujer ha atestiguado a favor mío.

– Perfecto, pero las otras, u otra, incluso, lo acusan de haberlas violado en más de una oportunidad en un motel en la esquina de las calles Ejército y Toesca…

– (Se molesta) Mi caballero, esto lo arreglará la justicia ¿Usted cree en una violación a una mujer que va más de dos o tres veces a un motel con el mismo hombre? Fui con ellas a ese motel en particular por sus propias voluntades. Además, para serle franco, llevo varios años con dramas en la próstata y “la cosa’’, como entenderá, no me funcionaba mucho. Eran encuentros más cariñosos que sexuales.

– ¿Es decir, tenía una relación de pareja con ellas?

– Obvio, llegaron al centro, las conocí allí y después entablamos una relación con un par de encuentros en ese motel. Siempre fui allí, pero hace tiempo. Y ahora vienen con todo esto. Después de muchos años sin hacerles nada que ellas no quisieran.

– Hay una denuncia que dice que usted como líder del movimiento les pedía a ellas tener siete veces sexo y eso las llevaría a acceder al denominado ‘’Cordón Azul’’. ¿Ese “Cordón Azul’’ era un símbolo importante?

– ¡No tengo idea quién inventó esa hueá! El famoso Cordón Azul, no sé qué es, y lo de las siete veces con suerte una…. le expliqué que tenía y aún es peor mi discapacidad sexual. Además, una violación implica fuerza, violencia y yo no le haría daño a nadie y segundo, por lo viejo que estaba tampoco tenía músculos para ellas. Las mujeres eran más jóvenes que yo. Mi gran problema fue haberme involucrado sentimentalmente con ellas…

– Y teniendo una esposa que sabía…

– Sí, pero eso es un tema personal. Los acuerdos de matrimonio son del matrimonio.

– Don Tito y después de quedar al descubierto esta acusación que indaga la justicia, ¿ha tratado de hablar con las denunciantes?

– Me hubiese gustado saber por qué me han hecho esto que me tiene sin trabajo y denostó mi imagen que nunca tuvo un cuestionamiento. Pero, judicialmente no puedo. Incluso una de ellas pidió protección policial ¿Qué le puedo hacer yo, si apenas camino bien y estoy terriblemente enfermo? En fin. Lo único que puedo decir es que tengo mi honor impecable y lo demostraré en tribunales… ¿Y sabe qué más? La gente me cree, me para en la calle y me cree. Y me voy a arriesgar con un show. Cantaré con mis amigos Pedro Messone y Jorge Yáñez en en el Teatro Caupolicán. Será el 3 de agosto. Ahí se darán cuenta que Chile me quiere y que soy inocente. Confío en la justicia.

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