Trampa del desierto: Cangri y el delito que acabó con su vida

Autor: Guido Macari

A dos años de la muerte de Sebastián "Cangri" Leiva, aún no se completa el puzle de su muerte en la frontera con Bolivia. El exchico reality llevaba una vida asociada a la música y el espectáculo, pero también habría tenido una faceta más oscura que le resultó fatal.


En un suelo dominado por arena y matorrales de estepa, el cuerpo de Sebastián “Cangri” Leiva (26) fue encontrado el domingo 24 de febrero del 2019, entre un montón de rocas. Estaba cerca del cerro Apacheta en Bolivia, a solo unos kilómetros de la frontera con Chile.

Los restos de “Cangri”, quien se hizo conocido por su papel en el docureality Perla, tan real como tú (2011), estaban cerca de los de un acompañante, Germán Gundián (44).

Un cercano del exchico reality, Rodrigo Vera, pagó dos camionetas y cuatro guías bolivianos para salir en la búsqueda de Leiva. Cuando encontró los cuerpos alrededor del mediodía, avisó del hallazgo a Carabineros a través de un teléfono satelital.

La autopsia preliminar estableció que ambos habían fallecido hace dos, tres o incluso cuatro días.

Los planes del «Cangri»

Leiva había tomado un avión el 16 de febrero desde Santiago, junto a dos amigos con destino al norte de Chile, a la ciudad de Antofagasta. Ahí participó en la grabación del videoclip de la canción “Colombiana”, ambientado en una gran mansión con autos deportivos de fondo.

Él no cantaba, pero tampoco estaba ahí para eso, sino para dejar un registro, una marca.

En principio, regresaría a la capital con sus amigos durante la madrugada del 19, de hecho; en pocos días tenía el baby shower de su hija, que se encontraba pronta a nacer. Pero finalmente solo sus compañeros tomaron el avión de vuelta. Leiva se quedó en el norte.

Ese mismo día, su rastro se perdió.

Más temprano, “Cangri” se reunió con Germán Gundián, un hombre que no solía dar «buena espina» a la gente cuando lo conocía. Algunas versiones preliminares hablaban de que habían reservado un tour para ir al salar de Uyuni, que viajarían en una camioneta junto a un guía, un sujeto que se encontraba desaparecido.

Germán Gundián, quien falleció junto a Sebastián Leiva.

Tras los resultados de las autopsias, el fiscal a cargo de la investigación en Bolivia, Daniel Ticona, aseguró que no se pudo establecer que los cuerpos hubieran recibido golpes, pero sí que la “causa de la muerte se habría establecido como intoxicación por sustancias químicas a determinar».

Aun así, su muerte habría venido minutos más tarde, a causa de la hipotermia. Durante la noche, las temperaturas en el desierto alcanzan los 20 °C bajo cero.

Al parecer el guía que los llevaría a Uyuni, no era tal. De hecho, se trataba de un chileno, que estuvo con los dos fallecidos en el desierto, antes de su muerte. Su nombre es Sebastián Cornejo (32) y es, sino la última, una de las últimas personas que los vio con vida.

Todo se oscurece

Antes de que “Cangri” desapareciera, el 18 de febrero pasado, Cornejo se encontraba en Iquique.

Intentaba vender una camioneta obtenida de una estafa, según contó a la PDI. Conoció a Leiva en septiembre del 2018 y, de hecho, en la casa del exchico reality vio por primera vez a Gundián, el acompañante, quien le habló del negocio en que llevaba más de una década: la venta ilegal de autos.

Meses después, se contactó con el «Cangri». Tuvieron una conversación en que planearon un viaje a Bolivia para vender el vehículo de Cornejo.

—Vente, que el Germán (Gundián) ya lo tiene vendido —le habría dicho el exchico reality. Serían alrededor de trece millones de pesos los que se repartirían entre los tres por la ilegal transacción.

La noche del 18 de febrero se reunieron Leiva y Cornejo en suelo antofagastino. Alojaron en la ciudad y, durante la madrugada, llevaron al aeropuerto a los dos amigos del “Cangri”, con quienes había grabado el videoclip.

Luego se juntaron con Gundián para viajar a tierras bolivianas a las 8:30.

Hicieron una parada en Calama para seguir el camino con dos “chuteros” bolivianos, identificados como “Nacho” y “Lulo”, quienes conocían los pasos fronterizos no habilitados y se vinculaban con redes delictivas de la zona.

Sin ellos, sería difícil concretar el negocio.

A las 14:00 horas, los cinco estuvieron en San Pedro de Atacama, donde echaron 91 litros de combustible en una Copec.

Las cámaras del lugar los registraron: esa fue la última vez que “Cangri” fue grabado con vida.

Las cámaras del servicentro registran a «Cangri» por última vez.

“Logramos establecer que efectivamente iban rumbo a Bolivia a objeto de intercambiar este vehículo por droga o dinero, eso está acreditado”, declaró el fiscal del caso, Tufit Budafel.

“Lo que aún está en un manto de misterio es qué ocurre después del 23 de febrero”, agregó..

Ahí ya enfilaron hacia un paso no habilitado por el sector del Tatio. Una vez que cruzaron la frontera, Gundián dijo:

—Estamos en tierra de nadie.

El sobreviviente

En medio del desértico trayecto —arriba de una Toyota modelo Land Cruiser—, según el relato de Cornejo, Gundián le dijo que no tenía señal de teléfono, lo que no era un detalle menor, porque iba sentado atrás gestionando sus contactos ilícitos.

Luego, pidió que detuviera el vehículo rojo para aprovechar de orinar.

Así que Cornejo frenó y Gundián se bajó del auto. Fue ahí cuando uno de los bolivianos, que iba sentado detrás del conductor, le apuntó con una pistola.

Forcejearon mientras “Cangri”, que iba de copiloto, se bajó y corrió, aparentemente en busca de refugio.

El conductor se bajó y corrió hacia la puerta trasera para salvar sus pertenencias.

“Los bolivianos se van en el vehículo con la puerta posterior abierta, dejándonos tirados en medio del desierto”, relató el sobreviviente.

“Caminamos todo el día y no pudimos comunicarnos con nadie, porque nuestros celulares se habían quedado en el vehículo”, continuó. Luego se hizo de noche y todo se oscureció.

Decidieron sentarse y descansar, pegados entre sí para juntar algo de calor. Cubrieron sus cabezas con un pedazo de nylon que encontraron tirado; no había con qué abrigarse, ahí, en medio de tanta tierra seca.

A medida que pasaba el rato, el suelo se empezó a escarchar. “Cangri” propuso que lo usaran para hidratarse.

—No —le dijo Cornejo—. Es sal.

No pudieron dormir por el frío, la fatiga, la sed y los calambres.

Algo sospechoso

En algún momento, la luna y las estrellas iluminaron el desierto. Así que decidieron caminar. Pero no bastaba con la luz, porque están en el altiplano: había poco oxígeno y era fácil descompensarse.

Según el único sobreviviente, Gundián se empezó a cansar. “Cangri” habría decidido esperarlo, ya que el agotado hombre supuestamente conocía el camino; así que los dos quedaron sentados, mientras Cornejo siguió su camino.

Mientras la distancia lo permitió, se habrían comunicado con silbidos.

En su versión, Cornejo cruzó un cerro y fue socorrido por unos bolivianos. Ahí permaneció prófugo hasta que fue detenido por otros delitos.

Algunos funcionarios de la policía chilena y boliviana pusieron en duda que Cornejo haya pasado la noche en el desierto, considerando lo baja que era la posibilidad de que haya sobrevivido a esas condiciones.

Sebastián Cornejo fue detenido tras permanecer prófugo.

“La Pachamama se encargará”

En Bolivia, a un mes de la muerte, fue detenido en Bolivia Narciso Vilca Esquivel, alias el “Lulo”, quien tenía en su poder la camioneta en la que viajaba Leiva, Gundián y Cornejo.

Con la misma suerte corrieron cinco policías de ese país, quienes fueron dados de bajo por su presunta participación en la compra de autos que traían ilegalmente desde Chile.

Actualmente, todos están libres.

“Mis representados tienen irreprochable conducta anterior”, explicó el abogado Raúl Sandoval, defensor de “Lulo” y de dos de los policías. “Estas tres personas (los chilenos) se dedicaban a cosas que eran ilícitas en Bolivia como también en Chile”.

Según relató “Lulo”, quien iba con ellos en el auto, fueron los problemas de plata que tenían con Gundián los que los motivaron a los “cocaleros” a robarse el auto y dejarlos tirados.

“Me da pena por los chibolos”, le dijo vía Whatsapp a un primo de “Cangri” que lo buscaba. “Pero ellos andan choreando. Y lo saben. Saben cómo es este mundo. La Pachamama se encargará de ellos”. La conversación fue revelada en un reportaje de Informe Especial en agosto del 2019.

Durante sus últimos años, tras su salto a la fama, Sebastián Leiva se involucró con grupos delictivos especializados en el robo de cajeros automáticos, según indicó la policía chilena, institución que le interceptó conversaciones telefónicas que acreditaron su colaboración en una banda delictiva durante el 2013.

Aun así, «Cangri» solo enfrentó una vez a la Justicia. Fue en enero del 2018, luego de que en medio de un control policial, y arriba de su auto marca Jaguar, intentó sobornar a los carabineros con $ 5o mil; iba sin licencia ni documentos. Fue detenido y formalizado por cohecho.

Germán Gundián, por su parte, vivía transitando entre Chile y Bolivia, hospedándose en hoteles caros y en una fiesta permanente, estilo de vida que se lo habría permitido la venta de ilegal de vehículos y el tráfico de drogas.

Funeral de Sebastián Leiva, «Cangri».

Pantalones cortos

A unos metros del cuerpo de Leiva —según contó su amigo Felipe Valenzuela—, había una cruz, la cual aparentemente el exchico reality hizo antes de morir y, sobre esta, puso los lentes que traía consigo.

Los restos de su compañero Gundián fueron encontrados a varios metros de distancia.

En el lugar, había un montón de rocas y, a su alrededor, dos piedras que, se presume, habrían usado de asiento.

También había monedas y restos de un plástico rojo. Además —según reveló Informe Especial—, en las vestimentas de Leiva y al interior del cuerpo se encontraron fluidos seminales.

En su momento, el Ministerio Público de Bolivia descartó utilizar esa información por considerar que involucraba la vida privada de la víctima. Pero en Chile, el fiscal chileno, Tutit Budafel, consideraba que sí era evidencia importante para la investigación.

“Más allá de la connotación sexual, es un indicio relevante, porque lo vincula a una persona o personas determinadas”, dijo a TVN.

Los antecedentes apuntan a que el destino era Uyuni, donde Gundián ya tenía vendida la camioneta a un narcotraficante de Bolivia. Pero, una vez que cruzaron la frontera, todo se complicó.

Los sujetos quedaron botados en el altiplano de la frontera boliviana, enfrentados a la desgracia, solo armados con un par de zapatillas, polera y pantalones cortos.

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