Una guía de Damas Gratis, el grupo que Rodolfo Carter quiere bajar del Festival de Olmué

Pablo Lescano, el fundador de Damas Gratis... y de la cumbia villera. ATR PERRO.
Pablo Lescano, el fundador de Damas Gratis... y de la cumbia villera. ATR PERRO.

Es, desde hace largo, la banda argentina más exitosa de la movida tropical. Considerada precursora de la cumbia que canta de los marginados y lo que pasa en las calles. Y acaso sea por eso —instalar temáticas como delincuencia y drogas— que el edil de La Florida, Rodolfo Carter, exigió públicamente hace unas horas suspender su presentación del sábado en El Patagual. Aquí, un pedacito de la historia que han construido Pablo Lescano y los suyos.

Todo se reduce a Pablo Lescano en las siguientes líneas.

Él es responsable de Damas Gratis, pero ante todo ideólogo de la cumbia villera. Aunque para eso todavía faltará. Con una carrera que nació prematura, con algunas clases de piano y solfeo, integró su primera agrupación cuando tenía apenas doce años. Se llamaba Sueño de amar y su líder era el célebre Miguel D’Annibale. Desde entonces, Lescano se plegó a la movida tropical clásica que impuso sus términos en la década de los noventa y le cantaba a las relaciones pícaras, al desamor. Compuso sus primeras piezas en 1995 para el grupo Capricho de luna y un año más tarde fue convocado para tocar los teclados de Amar Azul. Entonces se fue percatando que la fórmula era igual para todos. En medio del fenómeno que implicó la guerra de los colores para el mundo de la bailanta, cabelleras largas que se multiplicaban arriba de los escenarios y letras que hablaban más de lo mismo, Lescano se propuso hacer algo distinto.

De todos modos, la idea que le daba vueltas no era fácil de ejecutar. En una industria colmada de prejuicios, a la cumbia ya le había costado lo inimaginable ganarse un lugar. Bajar el mensaje de los suyos, como fantaseaba Lescano, y cambiar el romance por los códigos de la calle, las drogas y la marginalidad, parecía una quimera.

Pero la corazonada del músico era sincera y al poco andar resolvió ponerse manos a la obra. Desde luego que el epílogo de los noventa, con una inminente crisis social y económica, propiciaba su locura de hacerle saber al resto lo que ocurría con los negros cumbieros, las villas miserias y los sectores más postergados del barrio. De modo que fue cuestión de tiempo para que se pusiera en contacto con Daniel Lescano, exvocalista de La Charanga, y a fuerza de intentos lo convenció de ser el rostro de su nuevo proyecto. Le enseñó “Sos un botón”, canción que hablaba de uno como ellos que se hizo yuta. “Nunca vi un policía tan amargo como vos”. Y en 1999, bajo el nombre de Flor de Piedra grabaron y vendieron más de cien mil discos. Lescano se limitó a producir, mientras ponía su carrera en juego para derribar el tabú. Las cosas empezaron a cambiar con la llegada de la discográfica Leader Music, que acuñó el subgénero como cumbia villera.

Es más, con la aparición de Yerba Brava, Meta Guacha o Supermerk2 y una escena aparentemente más consolidada, el fundador de la movida prefirió dejar Amar Azul y probarse el traje de best seller. Así es cómo nace Damas Gratis. Pero la censura aún era fuerte. Andrés Grimolizzi, su representante, protestaba: “No podemos promocionarnos por los medios y hasta en las radios barriales cortan las malas palabras”.

¿Cuál fue el momento exacto en que eso cambió, y para siempre? Algunos ensayan que en la década del 2010, después de la abrupta llegada y apogeo del reggaetón, cuando sociólogos y parte de la opinión pública trasandina, en algún sentido, reivindicaron a la cumbia villera como un genuino representante de los marginados. Algo como lo que ocurrió con el rock cabeza unos años antes, o algo como lo que sugirió en su momento el exguitarrista de la agrupación Ricardo Cejas: “A mí me parece que Damas Gratis y la cumbia villera son a la cumbia lo que el punk es al rock. Cualquiera puede tocar, no hace falta saber música para tocar esto. Si sonás para la mierda, no importa. Lo esencial es expresarte. Eso es el punk y eso es Damas Gratis”.

Con Lescano siempre a la cabeza, y en la actualidad secundado por Edgar Gómez en la guitarra, Carlos Segovia con los timbales, Cesar Candia en la octapad, Héctor Gabriel Molina con el bajo y Danny de la Cruz en la trompeta y el teclado, no está de más subrayar que Damas Gratis es, desde hace largo, la banda tropical argentina más influyente. Catorce discos en su haber y un nutrido listado de colaboraciones convalidan su estatus.

Carter versus Damas Gratis

No: no estamos en 2002, pero desde hace unos días lo parece.

Ese año fue que Pablo Lescano, Andrés Grimolizzi y la banda acusaron abiertamente la prohibición mediática, aun cuando a esas alturas ya habían acreditado su estatura llenando un Luna Park y habiendo prestado sus canciones para el soundtrack de la serie televisiva Tumberos. Un asunto que escaló al punto que el propio mandatario Néstor Kirchner intervino para asegurar su regreso a las pantallas.

ATR perro cumbia. Cajeteala piola, gato.
ATR perro cumbia. Cajeteala piola, gato.

Parece 2002 porque Rodolfo Carter, alcalde de La Florida, sirviéndose de la polémica que tiene en veremos la presentación de Peso Pluma en el Festival de Viña del Mar, entró de lleno al debate para exigir la cancelación del concierto que ofrecerá el próximo sábado Damas Gratis en El Patagual:

“La decisión del Directorio de TVN es correcta al solicitar la cancelación de Peso Pluma en el Festival de Viña. Pero esto debe ser una política permanente del canal y de cualquier organismo público, comenzando por también cancelar la presentación de Damas Gratis en Olmué”, escribió el edil en su canal oficial de X. “Los recursos de todos los chilenos no pueden ser neutrales en estos temas, y menos financiar la cultura de la muerte y de la violencia que mata y amenaza día a día en nuestro país”.

Junto al texto, adjuntó dos imágenes del joven artista mexicano y dos de Pablo Lescano luciendo su señero keytar con un AK-47 grabado entre las teclas.

Toma Producciones, agencia que trajo a Damas Gratis a Olmué, atendió la solicitud unas cuantas horas más tarde:

“A partir de lo que sucede con Peso Pluma, claramente es una puerta entreabierta de la que se puede empezar a generar una oleada de intentos de censura, muchas veces sin entender de qué trata el contenido de cada artista”, expresó el productor Jorge Toro.

Luego, de todos modos, aclaró que “no nos preocupa mayormente, porque la trascendencia que ha logrado Damas Gratis como artista, no sólo en Chile sino en la música latinoamericana, lo hace ser un artista reconocible, muy respetado y muy adherido”.

Concluyó así: “Si estamos aplicando el criterio de la libertad de expresión, tendrías que censurar, por ejemplo, un montón de series de televisión y películas que no solo retratan sino que idealizan al mundo narco. Sin embargo, la mayoría de las personas consumen esas series y qué hacemos…”.

¿La cancelación será realmente la solución?”.

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