White Latina no para de hacer las misiones secundarias este 2026: la artista pasó de El Internado a la competencia por el Miss Universo Chile
A sus 23 años se podría definir a esta mujer como una maestra chasquilla del espectáculo, poniéndole bueno en distintos aspectos. Por otro lado, celebra el inicio de una nueva era con un siguiente EP, ya sacó un adelanto llamado “Porno Emocional”.
Chica reality, cantante y compositora, aspirante a reina de belleza, son algunos de los términos con los que se puede nombrar en este momento a Agustina Canales, mejor conocida en el mundo de la música como White Latina.
La rubia de 23 años cuenta en su haber con estudios en el prestigioso Berklee College, uno de los centros de educación musical más importantes del mundo, ubicado en Estados Unidos, y donde se han formado exponentes de la talla de Quincy Jones, Charlie Puth, Steve Vai, Juan Luis Guerra, entre muchos otros.
Pero no solo es una escueleada: la de Concón en su currículum puede relatar que fue una de las participantes de El Internado de Mega, quimérico reality de cocina y competencia física. No obstante, su periplo terminó prematuramente, siendo la segunda eliminada.
Pero esto no significa un parate en Canales, ya que ahora va por la corona del Miss Universo Chile. La primera misión, claro, es pasar la fase de Santiago.
“Acepté participar en el certamen de Santiago. Estoy aprendiendo pasarela, maquillaje y todo eso. Me da un poco de nervio porque no sé cuánto calza con mi personalidad, que es más desordenada. Pero me gusta el enfoque de ‘belleza con propósito’, con trabajo social, que es algo que me interesa desde chica”, señaló a nuestro medio sobre esta nueva “misión secundaria” en su vida.
Al micrófono de La Cuarta destaca que cada experiencia la ha alimentado y, si le ayuda a mostrar su carrera, ¡bienvenido! “Cada acción tiene su reacción. Todo esto suma a lo que es el personaje de White Latina y, si ayuda a mi carrera musical, bienvenido. Es parte de mi propósito”, indicó.
-¿Cómo es la vida de White Latina siendo artista?
-Es muy movida. No tengo muchos momentos en los que estoy sin hacer nada, lo que me encanta porque soy súper hiperactiva. Me gusta ver gente, conversar y estar en constante movimiento. Siempre tengo un día de estudio a la semana; por ejemplo, esta semana será de 10 de la mañana a 2 de la tarde. Generalmente, los viernes son para grabar, proponer ideas y hablar de la industria con el equipo. Un día normal es gimnasio en la mañana y después música, música y más música.
-¿Qué conversan sobre la industria?
-Hablamos de quiénes se están moviendo más, de los artistas nuevos y los consolidados. También de lo difícil que es hoy para una discográfica firmar artistas, porque ahora una canción se puede pegar en 15 segundos en TikTok. Eso hace más fácil el éxito rápido, pero más difícil mantenerse en el tiempo, a diferencia de antes, cuando la venta de discos sostenía la carrera.
-Estudiaste en Berklee, ¿ahí también viste ese tema?
-Sí, totalmente. Teníamos ramos de marketing y también de negocio musical, con profesores que trabajan en la industria. Ahí te enseñan cómo la industria se adapta a los nuevos artistas y cómo los artistas también se adaptan a la industria.
-¿Eso afecta la calidad de la música?
-Muchas veces sí, porque hay artistas que priorizan sacar muchas canciones en poco tiempo y enfocarse en esos 15 segundos que pueden pegar. A veces el resto de la canción pierde importancia. Pero también pasa lo contrario: hay artistas que han elevado la producción y hacen canciones que se sienten como una película.
-¿Te interesa componer para otros artistas?
-Sí, ya he estado en algunos temas y me gusta hacerlo. También enseño a componer y producir. Tengo alumnos que están empezando y, si los veo motivados, les enseño al tiro. Lo hago por amor al arte. También he participado en podcasts hablando de distribución y de la importancia de firmar bien los derechos.
-¿Hay una vocación de enseñar entonces?
-Sí, totalmente. Yo tuve la oportunidad de estudiar afuera, pero en Chile la educación musical enfocada en la industria aún no está tan desarrollada. Es importante que los chiquillos no sientan que tienen que irse del país para aprender, porque incluso pueden caer en estafas.
-Haces música urbana. ¿Por qué somos tan fanáticos del reggaetón en Chile?
-Desde chica lo veía en la tele, en programas como Yingo. También hay una base cultural importante, ligada a tribus urbanas y a la música que consumían.
-¿Y por qué pegó tanto?
-Por el ritmo. A veces la letra puede decir cualquier cosa, pero igual la bailamos. Son ritmos que invitan a compartir: en conciertos, discotecas o con amigos. El reggaetón y los ritmos latinoamericanos son sociales, no son para escuchar solo en tu casa, sino para vivirlos con más gente.
-Hablemos de “Porno Emocional”. ¿Por qué ese nombre?
-Es una canción sobre el dolor que no se oculta. Habla del desamor crudo, de cuando una relación expone lo más íntimo y deja cicatrices visibles. Para mí, muchas relaciones hoy son como fast fashion: rápidas y superficiales, algo que no me funciona porque soy muy sensible.
Habla de una persona a la que le escribí varias canciones y a quien le abrí mis sentimientos, pero que los expuso. Me sentí como al desnudo frente a gente con la que no tenía cercanía. De ahí viene el concepto de “porno emocional”, este sad pop para quienes aman sin reservas. La hicimos en el estudio con Magic y Pyrexx, y ambos estábamos pasando por situaciones similares, así que es muy personal.
-¿Cómo es trabajar con Magic?
-Lo respeto mucho y lo quiero como amigo. Nos conocimos en 2023 en un estudio y empezamos a hacer música. El primer tema fue “14” y terminamos creando un EP completo juntos. Hay muy buena química y es un tremendo productor.
-¿Qué se viene en tu próximo proyecto?
-Se viene un proyecto experimental, no tan reggaetón. Es más tirado al hip hop, con sonidos pop, más cantado y algo de spanglish. El próximo tema se llama “Renacimiento” y representa bien lo que viene.
-También estuviste en un reality, ¿cómo fue esa experiencia?
-Súper loco. Nunca pensé entrar a uno, pero lo pasé muy bien. Fue raro convivir con gente que veía en la tele, como Arenita o Fernando Solabarrieta. Yo era la más chica, tenía 23.
-¿Cómo es la dinámica de un reality?
-Es como una teleserie, pero con personas reales. Hacen tests de personalidad y te meten en ese contexto. Además, muchas cosas son sorpresa, incluso antes de entrar te mantienen separado del resto para que todo sea más real.
-¿Entrarías de nuevo?
-No lo sé, pero me divertí. Me adapto fácil, puedo conversar con cualquiera. Producción me decía que fuera yo misma, sin personaje.
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