Todo se hizo de ¡péeesiiimaaa! manera: Sergio Rojas concretó sus ansias de volver al QTLD original y confirmó a Paula Escobar

“No recuerdo la salida de un canal más escandalosa”, publica un comentarista de diario. Y se queda corto. Porque el despido de Antonella Ríos de Zona Latina y su desvinculación de Que Lo Digo, disfrazada de decisicón propia, fue en medio de gritos y acusaciones de que le hicieron la cama.
Desde la pantalla del programa de Sergio Rojas le espetaron “¡poco mujer!” y “¡hazte tratar!”, le sacaron en cara al pololo, a quien también le dijeron una cuantas.
La acosaron con llamados y todo en medio de una histeria, pena de la víctima, sobrexposición pública y un dolor que ni Tati Penna tal vez sintió cuando la reemplazó Margot Kahl en Buenos a Todos. Solo se equipara el reemplazo de Kathy Salosny por Carolina de Moras en el mismo matinal.
Hoy a la actriz de 51 años le sudan las manos cuando recuerda a su ex “amigo”, jefe y “hermano”. Apareció en Primer Plano y Plan Perfecto y cranea su futuro ñanoral -tiene dos hijos que mantener- tras más de una semana con licencia médica por el estrés que le provocaron pelambres en cámara sobre su desempeño; los malos momentos al aire que la llevaron a llorar en alguna ocasión y una sensación de inseguridad del porte de un buque.
Mientras que en el espacio donde brilló y sufrió, anoche el dueño hizo el anuncio oficial, con bombos y platillos, de que Paula Escobar ocupará el puesto: la profecía autocumplida de Antonella, el vaticinio de Daniella Campos y el deseo realizado de Rojas. Su sueño, nunca hecho público, de reunir al trío original de QTLD. Y celebraron mientras el cuerpo aún no se enfría.
EL INICIO DE UNA RELACION QUE SE PUSO TÓXICA
Ríos se topó con Rojas en Me Late, título que revivió la farándula durante la pandemia. Por esa época, el periodista junto a otros dos Me Late, Luis Sandoval y Escobar, amigos todos, realizaban un live por Istagram llamado Que Te Lo Digo. Tenían chispa, simpatía y humor únicos.
Ganaban 300 mil persos mensuales, con auspiciadores como un emprendimiento de mote con huesillos, o un aparato que emitía una llama que casi quemó al coductor (ahí nació el “¡me quemo, me quemo, me quemo!”, que cantan en QTLD). El trío era querible y fue ganando fama. El negocio es de Sergio, quien creó una productora y decide desde platas a rostros.
En 2024 QTLD ya era una marca registrada que se transmite en el cable y Escobar se fue a Mega, en busca de más proyección y más dinero. Su amigo Rojas la despedazó en pantalla. “La hizo bolsa”, recordó Atonella. Paula cortó relaciones y también lo peló. “Ella decía cosas bien terribles de su experiencia en QTLD... Lo había pasado muy mal”, atestiguó Fran García Huidoro, cercana a la afectada.
El periodista fichó a Ríos para el lugar vacante. “Ella es buena”, opina Sandoval. Y la figura de teleseries como Machos y Hippie aportó reflexión, sentido común, datos periodísticos, “golpes” noticiosos, y teatralidad. Le tuvo paciencia al anfitrión hasta cuando se pasó dos, tres pueblos. Lo defendió como fiera cuando lo atacaron. Aguantó que le diera consejos al aire como a una cabra chica y se mordió la lengua a favor de la dinámica que imponía el jefe.
Rojas la blindó bajo su alero. Fueron íntimos, confidentes y hasta la describió como una hermana para él.
Hasta que ya no. En enero todo se derrumbó.
La fórmula de dar como caja sin límites de Sergio Rojas cayó sobre Antonella. Más bien sobre su pareja hasta hoy. El panelista la sorprendió y choqueócon detalles de su pareja sobre un supuesto intento de infidelidad y con acusaciones de presunto “papito corazón”. La profesional se desayunó. Su “amigo” insistió. Machacó. En medio de la impotencia, ella salió del set. Entonces, tras la encerrona, algo se rompió y no pudo ser reparado.
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