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De la mano de Pelé y Garrincha: así fue el nacimiento del Jogo Bonito en la Copa del Mundo

En el Mundial de Suecia 1958, la selección verdeamarela obtuvo su primer título global.

Em el Mundial de Suecia 58' fue la pimera vez que Brasll salió campeón.

El primer título mundial de Brasil se gestó en Suecia 1958, un torneo que fue testigo del nacimiento de una leyenda eterna: Pelé. El joven atacante hizo dupla con un ya consolidado Mané Garrincha. Juntos llevaron el primer título global a la tierra de la samba y marcaron el inicio de una era dorada para el fútbol brasileño.

Aquella Copa del Mundo fue la carta de presentación ante el mundo del Jogo Bonito, un estilo que con el paso de los años se convirtió en la identidad misma del fútbol brasileño.

En el arranque del Mundial, el técnico de la Canarinha, Vicente Feola, apostó por una defensa hermética y prescindió del joven delantero del Santos. La decisión no pareció generar problemas en el debut, ya que Brasil venció con autoridad por 3-0 a Austria.

Sin embargo, en el segundo encuentro las cosas se complicaron. La Canarinha igualó sin goles frente a Inglaterra y la clasificación comenzó a ponerse cuesta arriba. Fue entonces cuando los futbolistas de mayor jerarquía golpearon la mesa y exigieron cambios en la formación, argumentando que los jugadores más jóvenes y talentosos no estaban teniendo oportunidades.

“Si no entran ellos, no jugamos nosotros”, comentaron en el camarín. La respuesta de Feola fue tajante: “Voy a hacer lo que ustedes piden, porque si ganamos o perdemos ustedes van a quedar como responsables”.

El nacimiento de una estrella

Así, Pelé y Garrincha ingresaron al equipo titular para el tercer partido de la fase de grupos. La apuesta resultó perfecta. Brasil derrotó por 2-0 a la dura Unión Soviética y comenzó a mostrar el fútbol que lo llevaría a la gloria.

Nikita Simonyan, capitán soviético en aquel Mundial, recordó décadas después el impacto que causó aquel equipo brasileño. En una entrevista con la BBC en 2018 comentó: “Ellos traían esa nueva e increíble formación, la 4-2-4, y nosotros nos maravillábamos por lo bien que jugaban. Y por supuesto traían a un nuevo jugador, un chico delgado de 17 años llamado Pelé”.

El exfutbolista también recordó una anécdota con el brasileño: “Nos encontramos recientemente y me dijo que yo lo había lesionado en ese Mundial”. “Le dije: ‘¡pero jugamos en la misma posición!’, y Pelé me dijo: ‘¡No, tú entraste al área de penalti y me lesionaste!’”.

“Entonces yo le contesté: ‘Ah, bueno, eso ya pasó a la historia, ¡yo lesioné al gran Pelé!’”. La lesión del joven brasileño no fue grave y no le impidió seguir brillando en el torneo. De hecho, el conjunto soviético de Simonyan también logró avanzar hasta las semifinales.

Como recordó el diario Botafogo Star, la selección brasileña de 1958 “mezclaba la energía y la audacia de los jugadores jóvenes, con la serenidad y el conocimiento de la experiencia; desde un Pelé de 17 años dando sus primeros pasos hacia la grandeza, hasta un experimentado lateral Nílton Santos de 31 años reafirmando su propio sitio en el salón de la fama”.

Los cuartos de final marcaron el comienzo del llamado “show de Pelé”. El joven delantero anotó el único gol de la victoria frente a Gales y clasificó a Brasil entre los cuatro mejores del mundo.

En semifinales apareció nuevamente la figura del atacante. Pelé firmó un triplete en la goleada por 5-2 sobre Francia, en un duelo que enfrentó a dos de los grandes goleadores de aquella Copa del Mundo: el brasileño y Just Fontaine, quien terminaría el torneo con la impresionante cifra de 13 goles en apenas seis partidos.

Por el otro lado del cuadro, Suecia se instaló en la final tras derrotar por 3-1 a la República Federal de Alemania.

La final soñada de Pelé

La gran definición se disputó el 29 de junio de 1958 en el estadio Rasunda de Estocolmo. Frente a los locales, Brasil buscaba conquistar por primera vez la Copa del Mundo. El comienzo fue adverso para los sudamericanos. El capitán sueco Nils Liedholm abrió la cuenta apenas a los cuatro minutos de juego, desatando la ilusión de los dueños de casa.

Pero la reacción brasileña fue inmediata. Brasil comenzó a bombardear la portería defendida por Kalle Svensson y apenas cinco minutos después llegó el empate. Vavá marcó el 1-1 y volvió a aparecer en el minuto 32 para dar vuelta el marcador.

Luego llegaron los goles de Pelé y Zagallo para ampliar la ventaja. Simonsson descontó para Suecia en el minuto 80 y pareció devolver algo de esperanza a los anfitriones, pero el joven fenómeno brasileño tenía preparada la última palabra. Pelé marcó su segundo gol de la tarde y selló el definitivo 5-2, repitiendo el mismo marcador que Brasil había conseguido en semifinales frente a Francia.

La imagen final quedó grabada para siempre en la historia del fútbol. Pelé y Garrincha celebraban juntos el primer título mundial de Brasil. Una dupla irrepetible que dejó un dato asombroso para la posteridad: la selección brasileña nunca perdió un partido cuando ambos compartieron cancha.

La Copa del Mundo de Suecia 1958 también dejó otros hitos imborrables. Just Fontaine estableció el récord de 13 goles en una sola edición del torneo, mientras que Pelé se convirtió en el goleador más joven en una final mundialista con apenas 17 años.

Décadas después, el propio Pelé recordó las emociones de aquella conquista. “Todos lloramos, yo lloré un torrente de lágrimas”, confesó en 2018 al rememorar la obtención del primer campeonato del mundo para la Canarinha.

Ese mismo año también evocó sus primeros pasos en la competencia: “Hace 60 años, hoy en Gotemburgo, uno de mis compañeros de equipo me hizo rodar la pelota y yo di mi primer toque como jugador de la Copa Mundial. En ese momento, me convertí en el jugador más joven en haber jugado en el torneo”.

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