«Mi padre, el represor»: hijo del militar que asesinó a Rodolfo Walsh rompió el silencio

Autor: La Cuarta

Ricardo Miguel Cavallo fue un militar argentino condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar. Entre sus delitos, se le sindica como el culpable de la muerte del periodista y escritor Rodolfo Walsh. Uno de sus hijos, por primera vez, habló sobre la difícil relación que sostienen desde que se enteró.


Una tarde cuando Franco Cavallo tenía apenas ocho años se recostó a ver televisión al lado de su madre. De pronto a ella, que veía el noticiero, se le desencajó el rostro. Él, pequeño, no lograba entender lo que ocurría. La noticia del momento, destacadísima en el generador de caracteres, era que en México habían capturado a un represor. Pero Franco, por supuesto, no tenía idea de lo que significaba siquiera la palabra represor. Cuando vio en la tele a su padre bajando de un avión esposado, acompañado por los oficiales de policía mexicanos, recién empezó a entender.

En efecto, su padre, el exmilitar Ricardo Miguel Cavallo, fue condenado a cadena perpetua por una serie de secuestros, homicidios agravados y sustracción de menores cometidos durante la dictadura. Se le sindica como el culpable de más de 350 víctimas. Los delitos los solía cometer en un centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada. También se le vincula con los denominados «vuelos de la muerte».

Para colmo, unos meses después de enterarse de la doble vida de su padre, Franco vio fallecer a su madre. Fue el comienzo de una vida diametralmente opuesta: su tía y luego su abuela debieron hacerse cargo de él y de sus hermanos.

«La gente, literal, dejó de juntarse con nosotros. Los padres de nuestros compañeros de colegio les decían que no jugaran con nosotros. Los invitábamos a un cumpleaños y no venían», arrancó su relato Franco en una grabación de Filo.news a 45 años del golpe militar.

Después, se refirió a su padre: «Él tenía una personalidad muy particular. Era un tipo que no elevaba el tono de voz ni un decibel, no se alteraba, no había emoción en esa voz… (aunque) habiendo leído testimonios de la gente que lo conoció en este ámbito, te habla de esta doble personalidad: que podía ser un tipo encantador, pero a la vez terrible».

También habló de su relación y cómo se fue complicando a medida que crecía. Según relató, con el tiempo «las conversaciones se iban haciendo más incómodas» y ejemplificó: «A veces tenía que atender el teléfono y hablarle como que estaba todo bien…, y no estaba todo bien».

Sobre los crímenes que cometió Ricardo Cavallo, Franco fue decidor: «De repente te encontrás con que ¡pará, a mí me encanta Rodolfo Walsh! Es un tipo que leo que escribió, me gusta, y no vive más porque lo mató mi viejo…».

«Encontré en mi padre la figura de todo lo malo, construí alrededor de su figura todo lo contrario al deber ser. Por un lado estaba ‘lo bueno’ y en el lado opuesto, él», explicó.

Y luego agregó: «Durante mucho tiempo me generó mucho odio, odio conmigo mismo, hacia él, hacia los demás, es una vergüenza que viene de la mano de la culpa»

Hoy, sin embargo, a sus 28 años Franco Cavallo quiere cerrar las heridas y mirar hacia adelante. En la conversación con el medio argentino admitió estar escribiendo un libro con la historia. La de él y la de su padre.

«La idea del libro es tratar de conocer a mis padres y darle un cierre a este conflicto durante 20 años de mi vida, que sirva para apartarme», completó.

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