Por Axel ChristiansenHorario de invierno: ¿Cuáles son los efectos en la salud del cambio de hora?
Investigadores sostienen que alterar el huso horario dos veces al año provoca efectos en el organismo y recomiendan avanzar hacia un sistema estable y permanente.

El próximo sábado 4 de abril se realizará un nuevo cambio de hora en nuestro país, ingresando así al denominado horario de invierno. Será una de esas noches mágicas en las que viajamos en el tiempo, ya que cuando el reloj pase de las 23:59 del sábado 4 a las 00:00 del domingo 5, este se retrasará una hora.
Un ritual que hace décadas debía realizarse de forma manual en todos los relojes que existieran en la casa y que ahora en la era digital y de internet, se hace de forma automática en nuestros celulares, computadores y televisores.
Pero además de la mágica sensación de poder vivir nuevamente la última hora del sábado, ¿cuáles son los efectos en la salud de la entrada en vigencia del horario de invierno?
Una reciente publicación internacional en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluyó que el esquema de ajustes bianuales genera mayor alteración del sistema circadiano que mantener un horario fijo durante todo el año. Es decir, con el constante cambio entre horario de invierno y verano, el cuerpo requiere días y a veces semanas para poder adaptarse.
Los ritmos circadianos, responsables de regular el sueño, el metabolismo y la liberación hormonal, dependen en gran medida de la luz natural.
“La evidencia muestra que nuestro reloj biológico no cambia de un día para otro solo porque movimos las manecillas. La luz de la mañana es la que realmente sincroniza nuestros procesos internos", explica Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio). Al respecto, el investigador enfatiza que el problema no se limita a una sensación pasajera de cansancio. “Estamos hablando de desajustes biológicos, que regulan el sueño y el estado de ánimo. Esa descoordinación puede traducirse en menor rendimiento y mayor vulnerabilidad en ciertos grupos", señala.
Las simulaciones también mostraron que un horario estándar permanente —equivalente al llamado horario de invierno, con mayor luz durante la mañana— se vincula con beneficios en salud pública, como menor prevalencia de obesidad y de accidentes cerebrovasculares.
Para Larrondo, mantener el horario de invierno (GMT-4) durante todo el año sería una alternativa más coherente con la biología humana. “Despertar con luz natural facilita que el organismo active sus funciones de manera armónica, por lo que forzar inicios de jornada en oscuridad, como ocurre en el horario de verano (en particular en las primeras y últimas semanas de dicho horario) implica ir contra nuestra programación interna".
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