Al ritmo de Abba, bolsas amarillas y banderas suecas: una mañana en la apertura de Ikea en Chile

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Extensas filas, una amplia oferta y un ánimo festivo marcaron el lanzamiento de la tienda de la marca sueca en el país.

Eran las 11 de la mañana y cientos de personas ya hacían fila para entrar a la tienda de Ikea en Chile, el primer local en Sudamérica de la marca sueca dedicada a múltiples productos para cada rincón del hogar.

A esa hora, en la calle Rosario Norte, Marisol Corrales era la última persona en una fila que crecía y crecía con el paso de los segundos. “Conozco la tienda, pero en Europa, y es súper entretenida en cosas para la casa y decoración”, planteaba ante la primera pregunta de la causa de su presencia. “Vengo a vitrinear y si hay algo divertido, lo voy a comprar”, expresaba.

Pero la hora del vitrineo y la compra no llegaría pronto para la señora Marisol. La espera para entrar al local sin duda sería larga. Mal que mal, ella se sumó sin chistar a una fila que ya daba vuelta la manzana desde avenida Presidente Kennedy.

De hecho, a cientos de metros del fin de esa fila, tras recorrer los puntos de acceso que colmaban los espacios exteriores de Open Kennedy, algunas personas ya habían tenido luz verde para entrar al centro comercial con el objeto de aguardar, en el primer puesto, a la apertura de puertas.

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Ikea en Chile

Esperando el consumo desde las 5:30 de la mañana

En el segundo piso del centro comercial estaba Paz, una joven que había llegado a las 9:45 de la mañana y tenía la fortuna de ser la primera en la fila del acceso del segundo piso del Open Kennedy. “Me motivó a venir la señora interna”, reconoció de partida. “Tengo familia en Suecia y ellos me habían hablado de Ikea desde hace demasiado tiempo. Vengo a vitrinear, a soñar para comprar para una futura casa”, explicó en la antesala de su espera marcada por la entrega de banderas suecas a los consumidores

Pero Paz no fue la primera en llegar al recinto. En el tercer piso del mall estaba el foco de toda la atención, el lugar de los discursos y las celebraciones.

En medio de una banda en vivo, los ejecutivos de la marca, rostros de la televisión y las cámara de los medios estaba Carolina Durán, una joven que había llegado al centro comercial a las 5:30 de la mañana. “La espera ha sido súper entretenida, un poquito larga, pero vine porque venía siguiendo lo del lanzamiento desde hace bastante tiempo”, remarcó la madrugadora.

Seis horas después de la llegada de Carolina, a las 11:30 de la mañana, los ejecutivos y trabajadores de Ikea motivaban a los presentes en el marco de la ceremonia de inauguración.

Era un baile previo a la bandera de partida para el consumo. Un acto que se realizaba al compás de “Voulez-Vous”, una de las canciones más populares de Abba.

En ese sentido, el baile y hasta la pirotecnia estaban ahí para preparar el ingreso a la tienda y marcar el debut de la era Ikea en Chile.

“Va a ser un gran día, la llegada de Ikea a Latinoamérica está sucediendo hoy. Con un trabajo que se ha hecho con mucho cariño, vamos a cambiar al mundo”, animaba Francisco Errázuriz, Regional Retail Manager de IKEA Chile, durante la ceremonia.

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Bolsa llena, cajita contenta

Tras el tradicional corte de cinta, comenzó la inauguración y el gran vamos al acceso, en donde cada cliente recibía una tradicional bolsa amarilla de la marca y los trabajadores recibían con vitores a los asistentes.

Era una bienvenida ruidosa, cordial y de brazos abiertos para recibir el gasto de todos aquellos que querían ser uno de los primeros en comprar.

Claro que algunos la hicieron muy corta en todo el proceso. Catalina, quien no quiso revelar su apellido, avanzó muy rápido por los pasillos para pasar por caja justo al mediodía. Menos de 20 minutos después de que ingresen los primeros clientes.

“El proceso fue súper bueno, súper ordenado todo, dan ganas de comprar todo, los precios están muy buenos y me demoré poco porque sabía más o menos lo que quería”, recalcó apresurada para salir del lugar.

En ese sentido, el tema de los precios fue uno de los puntos más destacados por los primeros clientes de Ikea.

Jennifer Contreras, quien reconoció no haber tenido idea de lo que era Ikea antes de que comenzase la difusión en los medios, planteó que “los precios están muy accesibles, súper reales al acceso nuestro, porque las multitiendas tienen los precios demasiado elevados, sobre todo en el tema de sillones o camas”.

“Se ve un proyecto muy bonito, de verdad se agradece porque a veces en tiendas uno logra encontrar algunos de los productos que busca, pero no está todo en una sola tienda”, planteó una de las primeras clientas al interior de la tienda.

Claro que la espera afuera se hacía cada vez más larga. A las 1 de la tarde la fila que comenzaba por el acceso de Kennedy giraba en Rosario Norte para luego extenderse por Alonso de Córdova.

Y justo en esa esquina, uno de los ejecutivos de Ikea sacaba fotografías en terreno para capturar la recepción de los consumidores chilenos.

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